martes, 28 de marzo de 2017

Los masones no descienden de los Templarios

Como muchos saben, es un rumor muy extendido pero no tiene ninguna  base histórica, de hecho tampoco tiene sentido puesto que los Templarios eran católicos fervientes, todo lo contrario que los masones. Además muchos de los aspectos en los que los masones afirman tener semejanzas con ellos como ciertas costumbres luciferinas o el baphomet, eran invenciones de la propaganda anti templaria creada por la corte del monarca francés Felipe IV para poder juzgarlos.

viernes, 10 de marzo de 2017

La Guardia Varega

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Antes de empezar el desarrollo de este trabajo, empecemos como se gestó la creación de esta prestigiosa unidad de combate bizantina; para ello, tenemos que retrotraernos al reinado del emperador Basilio II, alias “Boulgaroktonos” (matador de búlgaros).
El reinado de este emperador, es quizá, (con el permiso del emperador Justiniano I), uno de los más brillantes del imperio bizantino; ciertamente durante su reinado, nunca la potencia militar de Bizancio brilló con más fuerza.
Basilio II accedió al trono en el año 976 tras la muerte del anterior rey Juan I “Tzimisces”, Basilio y su hermano Constantino (el cual tras la muerte de Basilio II ascendió al trono como Constantino VIII) eran los herederos del trono, pero fue Basilio el que llevó las riendas del trono.
Los dos jóvenes (Basilio tenía 18 años y Constantino 20) habían llevado hasta su coronación una existencia alegre y disoluta, en el que las fiestas y la vida despreocupada había jalonado su existencia; pero tras su coronación, en Basilio empezó a operar un cambio.
Empezó este a convertirse en una persona seria, adusta y sombría; poco a poco empezó a darse cuenta de sus responsabilidades de lo que su rango imponía, y poco a poco, empezó a interesarse por las cuestiones de su mandato real.
Esto chocó abiertamente con las pretensiones de su eunuco de la Corte imperial llamado Basilio “Lecapeno”, hombre que había alcanzado un alto poder en la Corte merced a que era hijo ilegítimo de un anterior emperador llamado Romano I “Lecapeno”.
Basilio “Lecapeno”, confió en que los dos jóvenes pudieran ser manejados a su antojo; ciertamente la vida alegra que hasta entonces habían vivido, lejos de las responsabilidades de gobierno, podía hacer pensar que no se interesarían por gobernar el reino.
Y al principio fue así, pero después, poco a poco, el interés de Basilio II por el gobierno fue creciendo, entrometiéndose en las decisiones de gobierno más de lo que Basilio “Lecapeno” podía tolerar; así que este último personaje decidió destituir del trono a Basilio II con un artimaña, antes de que este se volviera demasiado poderoso para frenarle.
Basilio “Lecapeno” estaba en contacto con las familias terratenientes más poderosas del reino, las formadas por Bardas “Skleros” y Bardas “Focas”, estas tenían bastas propiedades en el reino bizantino, aportando muchas tropas al imperio, así como una buena suma de dinero en impuestos.

Sin embargo, Basilio II aspiraba a iniciar una reorganización en el sistema agrario del imperio, en el que los terratenientes perdieran poder en beneficio de los pequeños propietarios rurales, los cuales eran la espina dorsal del sistema agrario bizantino y habían sido seriamente perjudicados por los terratenientes, los cuales aprovechando la crisis económica imperante hasta entonces, habían comprado muchos terreno, despojando a los pequeños propietarios de sus tierras y asimilando a los mismos como colonos agrarios.
Basilio II decidió meter en cintura a los grandes terratenientes, convirtiéndose hasta su muerte en el campeón y defensor de los pequeños propietarios; los terratenientes, alarmados por las disposiciones de Basilio II, contactaron con Basilio Lecapeno para poner fin al gobierno de Basilio II.
Pero el emperador por entonces ya había tomado las riendas del poder plenamente, se enteró de la conspiración urdida por Lecapeno y sus cómplices y destituyó a Lecapeno recluyéndolo en un monasterio en el año 985; a partir de entonces, Basilio II gobernó en solitario.
Sin embargo, los terratenientes no dieron su brazo a torcer, ya que era mucho lo que se jugaban en el envite; estos en el año 987 se levantaron en franca rebelión, adueñándose de buena parte de la región de Anatolia (en lo que hoy es Turquía) donde tenían los terratenientes muchas posesiones y partidarios.
Concretamente Bardas “Focas” se proclamó emperador, con lo que daba a entender que esta era una guerra a vida o muerte; la suerte de las armas lo le era muy propicia a Basilio II por lo que este decidió apelar a la ayuda del príncipe de Kiev llamado Vladimir I.
A cambio de otorgar la mano de la hermana de Basilio II (llamada Ana), Vladimir I firmó una alianza con Basilio II, en la que este se comprometió a realizar la conversión al cristianismo ortodoxo de él y todos sus súbditos; pero también se comprometió a otorgarle un refuerzo de tropas, el cual sería de suma importancia en la creación de la famosa “Guardia Varega”, cabe destacar que la Guardia Varega, desde el principio era cristiana en su totalidad.
Unos 6.000 recios y robustos rusos (de origen vikingo) fueron entregados a Basilio II; estos fueron introducidos furtiva y sigilosamente en la capital de Constantinopla, sin que se apercibieran los espías de Bardas Focas, cuyas fuerzas estaban acampadas no muy lejos de la ciudad, en la localidad de Abidos.