martes, 23 de octubre de 2018

Espada ibérica la Tène, el verdadero antepasado de la Gladius hispaniensis romana

La espada la Tène, de origen celtíbero, es la verdadera precursora en la que se basó la gladius de las legiones romanas, y no la falcata como se venía pensando hasta hace pocos años.
Esta espada es frecuente en el nordeste peninsular y más rara cuanto más al sur. Procede también de modelos transpirenaicos, desde donde llegaría en el siglo IV a.c. a la Península Ibérica.
Se trata de un arma de hoja recta de dos filos paralelos, bastante más larga que las espadas anteriores. En la Galia evoluciona durante los siglos III y II a.c. desde los modelos de la Tène I, con hojas entre 41 y 76 cm hasta los de la Tène III con hojas de hasta 90 cm. Este arma fue muy frecuente en el nordeste peninsular, pero también en la Meseta, donde sufre una serie de modificaciones que afectan principalmente al sistema de enganche, ya que se le añaden sendas argollas para llevarla colgada en horizontal de un tahalí que cruzaba el pecho, en vez de vertical, como era normal en los pueblos nórdicos. El sistema de argollas usado por los celtíberos era mucho más práctico.


Espada la Tène


Todos hemos oído hablar alguna vez de la temible espada que lis itálicos adoptaron tras conocer sus virtudes en las campañas en Hispania durante la Segunda Guerra Púnica pero, hasta hace muy pocos años nadie sabía cómo era realmente esa famosa espada.
Durante mucho tiempo se buscó entre las espadas hispanas un candidato apropiado como origen de la espada romana sin resultados satisfactorios. Las espadas romanas antiguas conocidas, muy parecidas a los modelos griegos, eran cortas y punzantes, lo mismo que las tardías, también puntiagudas y aún más cortas, aunque pudieran ser usadas así mismo para golpear de filo; pero nos faltaba el modelo intermedio, precisamente el "gladius hispaniensis", para poder compararlo con las armas indígenas y así tratar de encontrar el modelo del cual derivó.
Al buscar entre las espadas hispanas las principales candidatas eran las espadas de frontón y las de antenas atrofiadas, aunque las dudas seguían pesando más que las certezas ya que, por una parte, las espadas de frontón casi habían desaparecido a finales del siglo II a.C. que es cuando se supone que este gladius fue adoptado, mientras que las espadas de antenas atrofiadas parecían demasiado cortas para haberlas tomado como modelo.
Algunos, en un intento de demostras la cuadratura del círculo, se empeñaron incluso en señalar la falcata, cuando era evidente que esa espada curva difícilmente podía haber sido origen de otra recta.
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Empezando por arriba se muestra la espada de antenas celta, abajo la de frontón.


Como decimos, el problema principal era que no se conocían ejemplares reales del gladius romano original, más allá de alguna representación artística, siempre dudosa. Aunque parezca increíble no se tenían identificadas con certeza espadas romanas tardorrepublicanas, con lo que no había nada con lo que comparar las espadas hispanas. Afortunadamente esto ha cambiado en los últimos años, ya que se han encontrado diversos gladius hispaniensis datados entre el siglo II y I a.C. tanto en España como en Francia y otros lugares del mediterráneo. Ahora sabemos que se trata de armas de doble filo y hoja recta de 60/70 cm, con filos paralelos o ligeramente pistiliformes que acaban en una punta aguda. La empuñadura era de espiga y la vaina de cuero o madera. El arma se llevaría colgada en bandolera de una tira de cuero que se sujetaba a la funda por unas argollas laterales.
Al disponer ejemplares del arma romana ya se ha podido buscar el candidato hispano con una mayor seguridad, y todas las pistas apuntan hacia las espadas celtibéricas evolucionadas a partir de modelos de la Tène I, ya que coinciden prácticamente en todo: tipo y longitud de hoja, empuñadura de espiga, vaina de madera/cuero ribeteada e incluso sistema de sujeción.


Fuente: Los íberos y la guerra, Benjamín Collado Hinarejos

sábado, 6 de octubre de 2018

Hace 4.500 años, los pobladores de la Península Ibérica fueron exterminados

Un nuevo estudio demuestra el reemplazo completo del genoma masculino



Aniquilados rápidamente. Hace 4.500 años hubo una masacre por parte de unos pueblos del Cáucaso que decidieron exterminar a todos los varones de la Península Ibérica. Esta información se ha desvelado tras un estudio de la Universidad de Harvard que ha publicado New Scientist.

Las investigaciones, realizadas por el profesor David Reich, muestran cómo cambió por completo el genoma masculino tras el exterminio. En el informe, no hay datos sobre qué pasó con las mujeres.

Los responsables de la masacre fueron los pueblos del Cáucaso que son conocidos como yamna (protoindoeuropeos) y habrían arrasado el continente eliminando las culturas de los diferentes lugares. “Aquellos invasores se expandieron por un vasto territorio desde Mongolia a Hungría y Europa, y son los principales contribuyentes primarios más importantes a los europeos de hoy”, ha explico Reich en New Scientist.

Después del exterminio, los genes de los invasores sustituyeron por completo a los nativos. “La colisión de estas dos poblaciones no fue amistosa, ni siquiera igual, sino que los varones de fuera desplazaron a los locales y lo hicieron casi por completo, mientras que las mujeres habrían sido esclavizadas”, según Reich.

Nota: Se supone que los íberos fueron sus descendientes, pero aunque procedieran del cáucaso no se puede asegurar que fueran originarios de allí, puesto que su origen se remontaría a miles e incluso decenas de miles de años atrás. Otros pueblos como el celta también vinieron del este de Europa y Asia, pero su origen primigenio es desconocido.

Fuente: La Vanguardia