Mostrando entradas con la etiqueta Leyenda negra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leyenda negra. Mostrar todas las entradas
viernes, 24 de enero de 2025
domingo, 7 de marzo de 2021
Mapa con datos reales sobre la quema de brujas.
En España se quemaron menos de 100 brujas durante los más de tres siglos de existencia del tribunal de la Santa Inquisición en España. Parece que el mito de la quema de brujas y la Inquisición queda destruido por completo con una sola imagen. Cabe destacar también a Rusia (ortodoxos) y a Irlanda (católicos).
viernes, 18 de enero de 2019
Las mentiras de la leyenda negra y la Inquisición española
La oleada de cristianofobia ha resucitado los mitos sobre la
Inquisición para atacar a este tribunal e intentar desacreditar al
catolicismo. Un reciente libro de María Elvira Roca Barea desmonta la
leyenda negra que ahora asume la corrección política.
Desde que en la segunda década del siglo XX Julian Juderías escribiera su colección de artículos y las dos recopilaciones sobre la Leyenda Negra empezó a arrojarse luz sobre la realidad de algunos de esos turbios y manipulados episodios de nuestra historia que tanto gustan repetir, sin confirmar su veracidad, a los enemigos de España. Da igual que esos enemigos estuvieran fuera, como era el caso del duque de Orange, promotor de estos relatos antiespañoles en el siglo XVI, o dentro de España, como ocurre con nuestra clase política, tan dada a la corrección política que tan dada es a la manipulación de la historia.
Juderías definía esa propaganda antiespañola en su libro de 1914 “La leyenda negra y la verdad histórica” como: ”los fantásticos relatos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en casi todos los países; las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y como colectividad”.
Recientemente, uno de los tópicos más recurrentes de esos “fantásticos relatos” ha sido usado nada menos que por ISIS en un vídeo de amenaza contra España. En la grabación, un yihadista de origen español, que ha quedado bautizado como “el hijo de la Tomasa”, aseguraba que debían vengarse de los ataques de la Inquisición contra el Islám.
Es cierto que de un terrorista no se debe esperar gran cultura ni conocimientos, menos de quien decide sumarse a un grupo terrorista que sigue a una religión que pretende no evolucionar desde principios del siglo VII. Pero no deja de ser una clara muestra de la ignorancia en la que la leyenda negra, y sus perpetuadores progresistas, han sumido a la sociedad en la que nos ha tocado vivir.
Afortunadamente todavía quedan estudiosos que, lejos de aceptar los dogmas de la imposición cultural del pensamiento único, toman el relevo de Julián Juderías y sacan a la luz la documentación que muestra la realidad de una institución como la Inquisición que, con sus luces y sus sombras, dista mucho de ser lo que muchos pretenden presentar.
Un reciente libro de María Elviar Roca Barea, “Imperiofobia y la leyenda negra”, arroja luz sobre varios de los episodios de nuestro pasado que más son usados tradicionalmente para atacarnos. En lo que respecta a la Inquisición, la autora ha demostrado documentalmente que muchos de los tópicos que los políticos, la sociedad e incluso algunos historiadores han dado por buenos, son falsos y forman parte de esa manipulación antiespañola que ahora vuelven a esgrimir desde la izquierda, en connivencia con los separatismos periféricos.
La Inquisición no fue una creación española. La fundación del Tribunal del Santo Oficio en España data de 1478, bajo la monarquía de los Reyes Católicos, y se inspira en la Inquisición francesa que llevaba funcionando desde 1184, es decir: trescientos años antes.
Su jurisdicción, por mucho que se empeñe en el vídeo “el hijo de la Tomasa” era exclusivamente sobre cristianos bautizados y no podía actuar sobre personas de otras religiones. Por lo tanto no actuó jamás sobre musulmanes ya que al no ser bautizados, no podían cometer herejía.
La primera razón por la que se creó fue la de evitar que las herejías se propagasen por Castilla y Aragón, pero pronto se descubrió que tras su creación, el número de linchamientos que venían produciéndose en el mundo rural bajó considerablemente. Y es que la reglamentación de la herejía y su sometimiento a un tribunal evitó que el pueblo se tomase la justicia por su mano.
En cuanto a las causas abiertas, se conservan completos los archivos inquisitoriales entre 1540 y 1700. En ese periodo se desarrollaron casi 45 mil procesos por herejía, de los que la mayoría fueron resultados absolutorios y 1.346 resultaron condenados a muerte. Si comparamos con la Inquisición protestante en Alemania, para ese periodo, en el país nórdico 25.000 mujeres ejecutadas por brujas, en el caso de España no se llegó a los 300 casos.
Pero no solamente eso. Muchos de los delitos que hoy siguen siéndolo, solamente empezaron a perseguirse con la creación del Tribunal del Santo Oficio. Delitos como la violación o el proxenetismo no eran perseguidos hasta que se consideró herejía y pasaron a depender de la Inquisición.
En los últimos trescientos años de actividad de la Inquisición, solamente fueron condenados 220 protestantes por causa de herejía, de ellos sólo 12 fueron ejecutados, por supuesto en la hoguera. Si comparamos estos datos con los de la Ginebra de Calvino, vemos claras diferencias. La ciudad suiza de Ginebra fue el centro en el que Calvino quiso establecer una teocracia protestante. El municipio tenía una población de 20.000 habitantes en 1541, cuando se asentó allí definitivamente. En los quince primeros años de implantación de su supuesta teocracia, la inquisición calvinista acabó con la vida de cerca de 1.500 personas, es decir, el 7,5% de la población.
Una de las imágenes de la Inquisición española con las que nos bombardean normalmente los medios es la de las salvajes torturas por las que pasaban todos los detenidos para intentar, entre tormentos, arrancar una confesión de herejías en las que no se había participado.
Pero resulta que la Inquisición española es la única que tenía muy limitada la posibilidad de usar la tortura. A diferencia de lo que ocurría con luteranos y calvinistas, y con la Inquisición católica en otros países como Francia o los territorios italianos, la tortura solamente aparece en poco más del 1% de los procedimientos.
Es más, la Inquisición española prohibía que la tortura, que como hemos señalado se ceñía a casos muy concretos, sobrepasase los 15 minutos de duración y no podía poner en peligro jamás la vida del reo. Además, a diferencia de lo que ocurría en otros tribunales similares, siempre se realizaba en presencia de un médico que se cercioraba de que no se produjeran mutilaciones ni lesiones irreversibles.
También es más que llamativo el hecho de que la Inquisición prohibió totalmente el uso de la tortura en sus interrogatorios a principios del siglo XVIII, mientras que los tribunales civiles españoles y la mayoría de los europeos mantuvo estas prácticas hasta bien entrado el siglo XIX.
Y una curiosidad: muchos reos en procedimientos civiles optaban por blasfemar para que sus juicios se trasladasen a la Inquisición. ¿La razón? Que el trato de los prisioneros en las cárceles del Santo Oficio durante los siglos XVI al XIX fue mucho más decente que el que se padecía en las cárceles convencionales.
Fuente: https://infovaticana.com

Desde que en la segunda década del siglo XX Julian Juderías escribiera su colección de artículos y las dos recopilaciones sobre la Leyenda Negra empezó a arrojarse luz sobre la realidad de algunos de esos turbios y manipulados episodios de nuestra historia que tanto gustan repetir, sin confirmar su veracidad, a los enemigos de España. Da igual que esos enemigos estuvieran fuera, como era el caso del duque de Orange, promotor de estos relatos antiespañoles en el siglo XVI, o dentro de España, como ocurre con nuestra clase política, tan dada a la corrección política que tan dada es a la manipulación de la historia.
Juderías definía esa propaganda antiespañola en su libro de 1914 “La leyenda negra y la verdad histórica” como: ”los fantásticos relatos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en casi todos los países; las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y como colectividad”.
Recientemente, uno de los tópicos más recurrentes de esos “fantásticos relatos” ha sido usado nada menos que por ISIS en un vídeo de amenaza contra España. En la grabación, un yihadista de origen español, que ha quedado bautizado como “el hijo de la Tomasa”, aseguraba que debían vengarse de los ataques de la Inquisición contra el Islám.
Es cierto que de un terrorista no se debe esperar gran cultura ni conocimientos, menos de quien decide sumarse a un grupo terrorista que sigue a una religión que pretende no evolucionar desde principios del siglo VII. Pero no deja de ser una clara muestra de la ignorancia en la que la leyenda negra, y sus perpetuadores progresistas, han sumido a la sociedad en la que nos ha tocado vivir.
Afortunadamente todavía quedan estudiosos que, lejos de aceptar los dogmas de la imposición cultural del pensamiento único, toman el relevo de Julián Juderías y sacan a la luz la documentación que muestra la realidad de una institución como la Inquisición que, con sus luces y sus sombras, dista mucho de ser lo que muchos pretenden presentar.
Un reciente libro de María Elviar Roca Barea, “Imperiofobia y la leyenda negra”, arroja luz sobre varios de los episodios de nuestro pasado que más son usados tradicionalmente para atacarnos. En lo que respecta a la Inquisición, la autora ha demostrado documentalmente que muchos de los tópicos que los políticos, la sociedad e incluso algunos historiadores han dado por buenos, son falsos y forman parte de esa manipulación antiespañola que ahora vuelven a esgrimir desde la izquierda, en connivencia con los separatismos periféricos.
La Inquisición no fue una creación española. La fundación del Tribunal del Santo Oficio en España data de 1478, bajo la monarquía de los Reyes Católicos, y se inspira en la Inquisición francesa que llevaba funcionando desde 1184, es decir: trescientos años antes.
Su jurisdicción, por mucho que se empeñe en el vídeo “el hijo de la Tomasa” era exclusivamente sobre cristianos bautizados y no podía actuar sobre personas de otras religiones. Por lo tanto no actuó jamás sobre musulmanes ya que al no ser bautizados, no podían cometer herejía.
La primera razón por la que se creó fue la de evitar que las herejías se propagasen por Castilla y Aragón, pero pronto se descubrió que tras su creación, el número de linchamientos que venían produciéndose en el mundo rural bajó considerablemente. Y es que la reglamentación de la herejía y su sometimiento a un tribunal evitó que el pueblo se tomase la justicia por su mano.
En cuanto a las causas abiertas, se conservan completos los archivos inquisitoriales entre 1540 y 1700. En ese periodo se desarrollaron casi 45 mil procesos por herejía, de los que la mayoría fueron resultados absolutorios y 1.346 resultaron condenados a muerte. Si comparamos con la Inquisición protestante en Alemania, para ese periodo, en el país nórdico 25.000 mujeres ejecutadas por brujas, en el caso de España no se llegó a los 300 casos.
Pero no solamente eso. Muchos de los delitos que hoy siguen siéndolo, solamente empezaron a perseguirse con la creación del Tribunal del Santo Oficio. Delitos como la violación o el proxenetismo no eran perseguidos hasta que se consideró herejía y pasaron a depender de la Inquisición.
En los últimos trescientos años de actividad de la Inquisición, solamente fueron condenados 220 protestantes por causa de herejía, de ellos sólo 12 fueron ejecutados, por supuesto en la hoguera. Si comparamos estos datos con los de la Ginebra de Calvino, vemos claras diferencias. La ciudad suiza de Ginebra fue el centro en el que Calvino quiso establecer una teocracia protestante. El municipio tenía una población de 20.000 habitantes en 1541, cuando se asentó allí definitivamente. En los quince primeros años de implantación de su supuesta teocracia, la inquisición calvinista acabó con la vida de cerca de 1.500 personas, es decir, el 7,5% de la población.
Una de las imágenes de la Inquisición española con las que nos bombardean normalmente los medios es la de las salvajes torturas por las que pasaban todos los detenidos para intentar, entre tormentos, arrancar una confesión de herejías en las que no se había participado.
Pero resulta que la Inquisición española es la única que tenía muy limitada la posibilidad de usar la tortura. A diferencia de lo que ocurría con luteranos y calvinistas, y con la Inquisición católica en otros países como Francia o los territorios italianos, la tortura solamente aparece en poco más del 1% de los procedimientos.
Es más, la Inquisición española prohibía que la tortura, que como hemos señalado se ceñía a casos muy concretos, sobrepasase los 15 minutos de duración y no podía poner en peligro jamás la vida del reo. Además, a diferencia de lo que ocurría en otros tribunales similares, siempre se realizaba en presencia de un médico que se cercioraba de que no se produjeran mutilaciones ni lesiones irreversibles.
También es más que llamativo el hecho de que la Inquisición prohibió totalmente el uso de la tortura en sus interrogatorios a principios del siglo XVIII, mientras que los tribunales civiles españoles y la mayoría de los europeos mantuvo estas prácticas hasta bien entrado el siglo XIX.
Y una curiosidad: muchos reos en procedimientos civiles optaban por blasfemar para que sus juicios se trasladasen a la Inquisición. ¿La razón? Que el trato de los prisioneros en las cárceles del Santo Oficio durante los siglos XVI al XIX fue mucho más decente que el que se padecía en las cárceles convencionales.
Fuente: https://infovaticana.com
lunes, 12 de noviembre de 2018
España, baluarte del Catolicismo
España ha tenido un papel providencial en la historia de la salvación,
preservando la fe católica en Europa y expandiéndola por América y por
otros continentes, por lo que muchos historiadores hablan con rigor de
que si no hubiese sido por España la fe católica habría desaparecido.
Dios, en sus sabios designios, había reservado a nuestra patria la noble
misión de custodiar la fe ante herejes e infieles.
La Santísima Virgen vino en carne mortal a Zaragoza dejando un Pilar
como símbolo de que la fe nunca desaparecería en España. Tras la
conquista y evangelización de América se convirtió en Patrona de la
Hispanidad. Los españoles a lo largo de la historia defendieron a
ultranza la religión católica frente a los judíos, musulmanes,
protestantes…
D. Jesús Ángel Rojo, escritor, historiador y periodista es
experto en la Historia de España y concretamente en la leyenda negra
antiespañola. En esta entrevista nos habla de la importancia esencial de España en la conservación del catolicismo en el mundo.
-¿Qué se entiende por leyenda negra y cuál es el origen del término?
-El término leyenda negra lo acuña en un primer momento Emilia Pardo
Bazán en una conferencia en ParÍs en 1899, pero verdaderamente el
término leyenda negra como algo despectivo contra España, sus habitantes
y su historia se empieza a conocer cuando Julián de Juderías en 1914
escribe su famoso libro “Leyenda negra y la verdad histórica” donde
desmiente todas las mentiras que se habían emitido contra España.
Afirma que se había creado un ambiente de relato fantástico contra
España sobre todo en los países enemigos. Esa serie de relatos empieza a
puntualizarlos uno por uno y a luchar abiertamente contra ellos.
Ya Quevedo fue denunciando la leyenda negra que se estaba realizando
contra España o el mismo Quesada, el conquistador de Colombia, también
denunciaba que lo que estaban haciendo con España era una campaña de
desprestigio brutal. Todos los países que han sido imperio o primera
potencia mundial han sufrido leyenda negra y exageraciones, pero la
mayor campaña de desprestigio de la historia de la humanidad la ha
sufrido España, deformando todos los hechos positivos, haciéndolos de
menos y exaltando todo lo negativo hasta límites absurdos.
-¿Hay un punto de inflexión sobre la propagación masiva internacional de este mito de la leyenda negra?
-Cuando en el siglo XVI Bartolomé de las Casas escribe la brevísima
Instrucción de las Indias se da el argumento perfecto a nuestros
enemigos para crear una leyenda negra mítica sobre el Imperio español.
Lo que dijo sirvió de base para acusar a España directamente del mayor
genocidio de la historia de la humanidad. El dominico se inventaba las
cosas, escribió un libro sin ningún tipo de rigor histórico donde
afirmaba que España había matado más de 24 millones de indios haciendo
las peores torturas que jamás el hombre había visto. Además, presentaban
a los indios, que eran caníbales y hacían sacrificios humanos, como
ovejas mansas y a los españoles como tigres sanguinarios capaces de las
mayores atrocidades. En ese libro Bartolomé de las Casas hace
afirmaciones de sitios donde dijo estar y nunca había estado y dijo ver
lo que nunca había visto. Desde el punto de vista histórico es un
panfleto muy dañino. No se entiende como en esa época le dejaron
publicarlo cuando no se ha visto libro que injurie tanto a una nación
como ese.
Es a partir de ese libro cuando los herejes holandeses, que habían
traicionado a Felipe II tras romper los lazos de lealtad el taciturno
Guillermo de Orange, utilizan el libro de De las Casas para degenerar la
imagen de los españoles. Guillermo de Orange utilizó ese libro como
base para atacar a España y con mentiras y medidas verdades generar un
nacionalismo absurdo tratando de justificar su inmundicia moral e
injustificable rebelión contra su rey Felipe II.
-El catolicismo ha sido cruelmente perseguido y combatido por los anglicanos y calvinistas y esto se silencia…
-Así es. Donde hubo las mayores persecuciones de católicos de la
historia de la humanidad fue en Inglaterra donde los mataban sin ningún
tipo de juicio o en las regiones calvinistas, donde estuvieron
persiguiendo a los católicos hasta al siglo XIX. Todo esto está
totalmente ocultado. Por ello utilizan la Santa Inquisición española
como un elemento para denigrar la imagen de España.
Uno de los principales culpables de todo eso fue Reginaldo Gonzalo
Montañés que escribió el libro “Exposición de algunas mañas de la Santa
Inquisición española”. Era un hereje español protegido por los
principales príncipes alemanes seguidores de Lutero, que recriminaba en
ese libro el fanatismo y la brutalidad de los españoles a través de la
Santa Inquisición. Cuando esta institución no es un invento de los
españoles. Incluso Castilla es el último Reino al que llega el Santo
Oficio. La Santa Inquisición mantenía unas garantías procesales que no
las tenía ningún otro tribunal civil. Y además la Santa Inquisición no
perseguía a un hereje, sólo tenía competencias sobre católicos. Sin
embargo, en países como Holanda o Inglaterra te mataban directamente por
ser católico.
-Un componente esencial de la leyenda negra es el hecho de que España era la gran defensora del catolicismo en el mundo…
-Si no hubiera existido España el catolicismo hubiese desaparecido de
Europa y no hubiera llegado a América ni a Asia ni a ningún lado porque
fue tal el expansionismo protestante que sólo el empeño de España hizo
posible que se conservara la fe católica. La leyenda negra por tanto no
sólo ataca a España sino al propio catolicismo, ya que España es la
primera defensora de la fe verdadera.
Por ejemplo, si ahora oyes hablar a los indigenistas radicales cuando
hablan de la conquista de América dicen que por medio de la fe se
sometieron los indios a aberraciones y barbaridades cuando en realidad
por medio de la fe se produjeron de forma pacífica, gracias a los
misioneros, las mayores conquistas de terrenos y anexiones de los mismos
indígenas al Imperio español. Ellos estaban hartos de esas religiones
brutales y sangrientas que les obligaban a inmolar su vida. Los indios
preferían una religión como la católica que hablaba de paz y de amor
antes que una religión de sacrificios y de canibalismo.
Si no es por España el catolicismo habría desaparecido del mundo. España
y su imperio pusieron todos sus recursos, todos sus hombres y toda su
sangre para evitar tanto el ataque de los musulmanes como de los
protestantes contra la religión católica. Es una verdad histórica
indudable que si España no hubiera existido ahora mismo no existiría la
religión católica.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
