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domingo, 14 de junio de 2026

Conquistarse a uno mismo


Conquistarse a uno mismo es la mayor de todas las victorias. ¿De qué sirve conquistar el mundo si uno es conquistado por sus propias pasiones? Quien es capaz de reprimir la ira, controlar la lengua y gobernar los impulsos del alma, ese es el verdadero vencedor. Porque la guerra no es contra enemigos externos, sino contra las pasiones internas, que son más feroces que cualquier bárbaro. Cuando estas sean dominadas, el mundo entero estará en calma ante nosotros.

 

 San Juan Crisóstomo, Imperio Bizantino, S.IV


viernes, 13 de marzo de 2026

La Odisea y la vida cómoda

Uno de los episodios más extraños de la Odisea ocurre cuando Odiseo y sus hombres llegan a la isla de los Lotófagos.

Al principio no parece que pase nada dramático allí. No aparecen monstruos, no se levantan tormentas, no comienza ninguna batalla.

Odiseo envía a unos cuantos hombres tierra adentro para ver quién vive allí. Se encuentran con los Lotófagos, que les ofrecen el fruto de la planta del loto.

El fruto no es venenoso y no daña el cuerpo. Lo que hace, en cambio, es borrar el deseo. Cualquiera que lo coma pierde la voluntad de volver a casa. Los hombres que lo prueban dejan de preocuparse de repente por Ítaca, por sus familias o por el largo viaje que les espera.

No entran en pánico ni se vuelven locos. Simplemente quieren quedarse donde están, comiendo loto y dejando pasar los días.

Cuando Odiseo los encuentra, están tranquilos y satisfechos. No quieren abandonar la isla en absoluto. En cierto modo, habría sido fácil para Odiseo dejar que se quedaran allí. La isla es pacífica y los hombres parecen lo bastante felices.

Pero Odiseo entiende lo que ha ocurrido.

Marineros de Odiseo en la isla de los Lotófagos.
 

El loto les ha quitado lo único que mantiene vivo todo el viaje: el deseo de volver a casa. Sin ese deseo, el viaje termina.

Así que Odiseo arrastra a los hombres de vuelta a los barcos por la fuerza. Homero describe cómo lloran y protestan mientras los cargan y los atan a los bancos del barco para que no puedan escapar.

Solo cuando todos están asegurados, Odiseo ordena que las naves vuelvan a hacerse a la mar.

Es una historia pequeña comparada con el Cíclope o las Sirenas, pero revela algo importante sobre la Odisea. Los mayores peligros a los que se enfrenta Odiseo no siempre son monstruos o tormentas. A veces son lugares donde la vida se vuelve tan cómoda que un hombre olvida lo que estaba intentando hacer en primer lugar.

viernes, 20 de septiembre de 2024

Judaísmo talmúdico y religión hebrea antigua, dos religiones diferentes.

 

Es un error muy común definir el judaísmo como algo uniforme que siempre ha sido lo mismo, cuando la realidad es muy diferente.

En la antigüedad, - esto es durante los siglos anteriores a Cristo- existía una doctrina basada en la Ley Mosaica, que, pese a que tenía sus diferentes ramas o tendencias, iba por el buen camino, como bien narra el antiguo testamento; pero con el tiempo, las cosas fueron cambiando.

Debido al contacto con pueblos orientales, tras la estancia en Egipto, se fueron infiltrando ideas orientales en el pueblo hebreo, ideas de corte gnóstico y pagano. En la época de los jueces (1200 a.c.) esa influencia oriental logró tener una fuerte presencia con cultos como el de Baal o el de Moloch, con sus sacrificios rituales, en los cuales incluso se asesinaban a niños, pero no fue hasta el cautiverio en Babilonia cuando todas esas ideas empezaron a fusionarse realmente con la religión hebrea, es aquí cuando empieza a germinar el judaísmo como tal, y unos siglos más tarde (s.II a.c.), los judíos de Judea empezarían a ir decididamente por el mal camino. Sería este pueblo, el de Judea, del cual surgieron los fariseos, el que acabaría imponiéndose política y religiosamente en todo Israel con la dinastía asmonea en el siglo II a.c., adueñándose así de la historia de Israel y dando origen al judaísmo que ha perdurado hasta nuestros días, basado en el Talmud y la Cábala.


Moloch - Wikipedia, la enciclopedia libre


Números 25:3-5    

"Así Israel se unió a Baal de Peor, y se encendió la ira del SEÑOR contra Israel. Y el SEÑOR dijo a Moisés: Toma a todos los jefes del pueblo y ejecútalos delante del SEÑOR a plena luz del día, para que se aparte de Israel la ardiente ira del SEÑOR. Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Cada uno de vosotros mate a aquellos de los suyos que se han unido a Baal de Peor."


Jueces 3:7    

"Y los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos del SEÑOR, y olvidaron al SEÑOR su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera."


Religión hebrea (Ley Mosaica)

La Ley Mosaica fue la religión de los hebreos desde el éxodo hasta el siglo V a.c. aproximadamente. Moisés ya tuvo que hacer frente a las influencias orientales durante la travesía de los hebreos por el desierto (Becerro de Oro), pero el pueblo hebreo se mantuvo fiel a la Ley pese a tener varios tropiezos a lo largo de los siglos hasta el exilio babilónico (S. VI a.c.).

Bajo la Ley Mosaica el pueblo hebreo tuvo periodos de esplendor como el del Rey David y su hijo Salomón (siglo X a.c.).

Tras la muerte de Salomón, el Reino de Israel se dividió en dos, en el norte se estebleció el Reino de Israel, conocido también como Reino del norte, y en el sur el Reino de Judá o Judea. Estos reinos existieron durante un par de siglos y fueron años llenos de conflictos religiosos, en los cuales las creencias orientales con cultos como el de Baal, tuvieron un gran peso, sobre todo en el Reino del norte. 

No obstante, estos cultos fueron vencidos, aunque como es lógico, continuarían teniendo una presencia marginal en ambos reinos. En el siglo VIII a.c. los hebreos del Reino de Israel del norte fueron vencidos y deportados a diferentes lugares por los asirios,, estos hebreos fueron las diez tribus perdidas de Israel. Estas tribus acabarían desapareciendo al integrarse y mezclarse con los pueblos donde habían sido reubicados.

martes, 14 de agosto de 2018

Las causas reales de la caída de Roma y del Imperio Romano de Occidente

Hay diversas opiniones sobre que causas fueron las que produjeron la caída de Roma, algunas de ellas se acercan bastante a la verdad, pero otras son simples bulos que no se basan en hechos históricos, como la supuesta culpabilidad del cristianismo o una exagerada decadencia interna, que son los típicos argumentos del historiador de barra de bar. La realidad es que la caída de Roma se dió por una suma de factores, aunque uno de ellos fue el más importante con diferencia: la evolución militar de los pueblos bárbaros.

El Imperio Romano se debilitó mucho antes de que el Cristianismo tuviese cierta relevancia, cuando entraron en juego los emperadores militares, salidos del ejército. La Guardia Pretoriana se convirtió en la fuente real del poder romano y esto trajo consigo constantes épocas de guerras civiles y conspiraciones. Debido a este gran poder de facciones dentro del ejército, éstas necesitaban reforzar sus ejércitos y no habían suficientes romanos para ello, con lo cual recurrieron a los bárbaros masivamente, y aquí esta la clave que acabó realmente con Roma, la lealtad de la tropa para con el Imperio se vió afectada puesto que muchos de ellos en realidad no eran romanos. Además muchos de estos bárbaros no romanizados, enseñaron a sus compatriotas lo que habían aprendido en Roma, los pueblos bárbaros se volvieron cada vez más eficientes militarmente y a partir de finales del siglo III d.c. ya estaban casi a la misma altura que los Romanos.

De todos modos, pese al proceso de lenta caída de Roma ya palpable en el siglo III, hubieron algunos grandes emperadores como Constantino I el cual se hizo cristiano y logró reunificar el Imperio, además amplió las fronteras de Roma a su máxima expansión, después de décadas de retroceso.


Conquistas de Constantino el grande.







Debido a los cada vez más fuertes pueblos bárbaros, la situación cambió mucho, puesto que antes aunque Roma tuviese guerras civiles, podían seguir controlando las fronteras sin demasiados problemas, pero con el paso de los años esto se volvió cada vez más difícil de conseguir, petando en el siglo V. En este siglo se sumaron muchos factores, pueblos bárbaros con una fuerza militar descomunal, hunos y vándalos, otro pueblo, el visigodo que aunque parcialmente aliado del Imperio ya rivalizaba con Roma, la cual había saqueado literalmente años atrás (Alarico) y se fue haciendo con cada vez más territorios romanos (Galia e Hispania). Otro de los factores decisivos fue que Roma tuvo un emperador muy inútil, Valentiniano III que ordenó asesinar a uno de los mejores generales romanos de todos los tiempos, el que salvó al Imperio de Occidente de Atila y los hunos, Flavio Aecio. Por último hay que mencionar al rey vándalo Genserico que vivió durante 88 años y dedicó toda su vida a acabar con Roma, sus golpes fueron fatales y a raíz de ello Roma acabaría desapareciendo al poco tiempo.


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