sábado, 13 de mayo de 2023
jueves, 28 de abril de 2022
jueves, 1 de abril de 2021
lunes, 15 de junio de 2020
Constantino el Grande, el primer emperador cristiano de Roma.
Cayo Flavio Valerio Aurelio Claudio, mejor conocido como Constantino I, nació en Naissus en el año 272, hijo de Flavia Elena y Constancio Cloro, uno de los césares de la Primera Tetraquía. Su padre compartía el poder con dos augustos, Diocleciano y Maximiano, y otro césar, Galerio. El joven Constantino sirvió en la corte de Diocleciano, hasta que en el año 305 su padre obtuvo el título de augusto, pero al año siguiente, murió en la Britania romana. Constantino, que estuvo a su lado en su lecho de muerte, fue proclamado el nuevo augusto por el general y las tropas de Constancio Cloro.
Al mismo tiempo, en Roma se nombraba emperador al hijo de Maximiano, Majencio, que reclamaba el título de único Augusto. De esta forma comenzó un período de disputas políticas y luchas de poderes. En la batalla del Puente Milvio, en el 312, Constantino venció a Majencio y luego se alió a Licinio, quien venció a Maximino en 313. El imperio había quedado dividido en ellos: Licinio dominaba en Oriente y Constantino en Occidente, hasta que en 324 obtuvo la victoria definitiva y el poder absoluto del Imperio Romano.
Durante su gobierno, Constantino introdujo grandes cambios que afectaron la historia para siempre. Además de reformar leyes, cortes y ejércitos, trasladó la capitalidad del imperio a Bizancio (actual Estambul) y la rebautizó Constantinopla, la segunda Roma. Pero la mayor de sus obras fue la de permitir el libre culto a los cristianos, tan perseguidos en aquel entonces.
En el año 312, antes de una batalla, Constantino soñó que Cristo le pidió que grabara las iniciales de su nombre en los escudos de sus tropas y, al día siguiente, vio una cruz superpuesta en el sol y la leyenda «con esta señal serás vencerás».Inmediatamente, mandó a pintar esto en los escudos y a realizar el nuevo estandarte, y finalmente contra todo pronóstico, venció a Majencio. Como resultado, se convirtió al cristianismo. También cabe destacar que su madre Elena (Santa Elena), que era cristiana, tuvo una gran influencia en él
Al poco tiempo, Constantino entregó los viejos cuarteles de la guardia pretoriana de Majencio para que se construyera una basílica cristiana, que se convirtió en sede catedralicia: la actual Basílica de San Juan de Letrán. Tiempo después mandó a construir otra sobre el sitio donde se decía que había sido martirizado San Pedro y donde sus restos descansaban: la Basílica de San Pedro. En el año 313, Constantino y Licinio había promulgado el Edicto de Milán, que permitía la práctica del cristianismo. Esto le permitía a los cristianos –anteriormente perseguidos y martirizados- ocupar cargos oficiales, construir edificios propios y llevar adelante sus ritos, aunque aún no ocupaba el lugar de la religión oficial del Imperio (esto lo proclamó Teodosio en el Edicto de Tesalónica de 380). Además, entre todas las leyes que creó, abolió la crucifixión, sustituyéndola por la horca (la ley romana y la justicia sí seguían vigentes); permitió que la Pascua se celebre públicamente, y lo mejor de todo, declaró el día domingo como día de descanso.
Como el primer emperador cristiano, se esforzó por apaciguar las diferencias religiosas y convocó el Primer Concilio de Nicea en el año 325. Su objetivo era poner fin a algunos problemas doctrinales dentro de la Iglesia de los primeros siglos, especialmente la controversia con el arrianismo, doctrina que negaba la naturaleza divina de Cristo, que finalmente fue considerado una herejía por la mayoría de obispos del Concilio
Constantino fue llamado “el grande” y no fue en vano. No sólo fomentó el cristianismo, sino que además reunificó el Imperio Romano y derrotó a los francos, a los visigodos y a otros pueblos invasores, expandiendo los confines del Imperio. Pero como todo ser humano, no pudo contra una enfermedad que acabó con su vida en el año 337. Poco antes de su muerte fue bautizado para morir como un cristiano, limpio de todo pecado. Esta curiosa pero pragmática decisión la tomó durante su conversión, decidió que no se bautizaría hasta poco antes de su muerte, por motivos políticos por una parte, para no causar demasiado revuelo y que el proceso de cristianización de Roma fuera paulatino, y por motivos religiosos, ya que no quería bautizarse y luego seguir pecando gravemente durante toda su vida, algo que era casi obligatorio para un emperador romano.
Fuentes:
Vidasfamosas.com
Aciprensa
Enciclopedia Encarta
domingo, 23 de diciembre de 2018
sábado, 30 de junio de 2018
Roma contra Judea, desmontando mitos. Cristianismo vs Paganismo y Judaísmo
"Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en cualquier cosa." G.K. Chesterton
Índice:
- Manipulación y tergiversación de pasajes bíblicos.
- Falso igualitarismo, manipulación de los valores cristianos.
- Sobre Jesucristo.
- El verdadero San Pablo, y la falsificación de la historia del cristianismo.
- ¿Terrorismo cristiano, o más bien, terrorismo pagano?
- Idealización surrealista de Nerón. La realidad del Imperio Romano.
- Las mentiras de la leyenda negra y la Ilustración masónica
- Desmontando a Nietzsche
- Conclusiones
Manipulación y tergiversación de pasajes bíblicos
jueves, 21 de junio de 2018
Reconquista Espiritual
jueves, 31 de mayo de 2018
Ocultismo y paganismo "nazi", ariosofía, esoterismo, la new age y su relación con la masonería
Durante los últimos dos siglos, desde las altas esferas, se han utilizado diversas “creencias o religiones pantalla” desarrolladas por miembros de la masonería, para captar posibles seguidores y futuros miembros potenciales, así como para ofrecer disimuladamente una introducción a la doctrina de la masonería y dirigir a las sociedades europeas hacia un sincretismo religioso anticristiano.
Entre estas corrientes criptomasónicas cabalísticas
estarían los diferentes estilos esotéricos del siglo XIX y principios
del XX como la teosofía (basada en el hinduísmo), el ocultismo (incluído el pseudonazi), y las
vertientes new age, paganas y esotéricas durante el siglo XX. La new age
actualmente es su punta de lanza, con una gran difusión desde los años
90 del pasado siglo (reencarnación, energías, chakras, meditación, etc).
Todas estas creencias comparten la misma raíz que el pensamiento masónico: la gnosis. En la gnosis se dice que la salvación viene por uno mismo. Se promete que mediante la iniciación se irán adquiriendo cada vez más conocimientos secretos convirtiéndose así en individuos muy superiores al humano medio, los cuales son vistos como profanos, alimentando así la soberbia y el ego de los posibles futuros iniciados, haciéndoles creer que son elegidos y que se convertirán en semidioses en su mundo de fantasía. Ese es su señuelo: se aprovechan de la debilidad del ser humano, de su egocentrismo y ansias de vanidad, así como de su curiosidad por el misterio...
Es puro marketing por el cual se capta a la gente a base de adularlos y darles algo con gancho, buscando satisfacer la parte perversa del alma humana.
En realidad, los “iniciados” no se convierten en seres superiores en ningún momento, ni obtienen poderes sobrenaturales, simplemente alimentan su ego y en algunos casos llegan a creerse auténticos “gurús”, alimentados por la vanidad que le proporcionan cientos o miles de seguidores. Si están dentro de la masonería o en alguna secta similar, van conociendo con detalle la organización y sus fines, mientras que se les da la esperanza de que están cada vez más cerca del secreto espiritual más importante de la gnosis y de la masonería (esto es aplicable a cualquier escuela esotérica), el cual, por supuesto, es un fraude.
Como sucedió con la manzana que la serpiente ofrece a Adán y Eva, por la cual Satanás les ofrecía un gran conocimiento oculto que, según él, Dios no quería que aprendieran porque se convertirían en dioses... En realidad esa manzana solo los llevó al pecado, a su propia condenación, engañados por el demonio que siempre busca arrastrar a los demás hacia el mal.
Todas
las personas que se dejan arrastrar por estas creencias ocultistas y
gnósticas, guiados por la soberbia y la vanidad, o simplemente para
subirse la autoestima, sirven al mal sin darse cuenta.
Lucifer
es Satanás, por muchos cuentos que se hayan sacado de la manga para
dulcificar su imagen desde ciertos grupos esotéricos y desde la
masonería. Lo intentan camuflar de mil formas, pero la “glorificación del hombre“
que buscan todas ellas, la salvación por “uno mismo” sin necesidad
alguna de Dios, demuestra esa pretensión de ser cómo dioses. El rechazo
más o menos contundente de Dios, es una muestra de soberbia y vanidad en
cantidades industriales, y esto es lo que les delata como servidores
del mal, aunque muchos, cegados por esa borrachera de ego, nunca llegan a
darse cuenta.
Infiltración esotérica y gnóstica en el neofascismo y el patriotismo
Propagando estas creencias gnósticas camufladas en ambientes políticamente anti masónicos, mezclando medias verdades con mentiras, las élites buscan corromper a su enemigo para que acabe incluso trabajando para ellos sin saberlo, o como mínimo, para que su lucha contra las políticas de la masonería, es decir contra las políticas del marxismo cultural, sea mucho menos eficaz.
El verdadero dios y maestro tanto de la masonería como de estas creencias ocultistas suele ser Lucifer, aunque esto pocas veces lo dicen abiertamente por las connotaciones negativas que tiene. En los círculos masónicos se le llama “gran maestro” mientras que Dios para ellos es alguien poco relevante, el Todo, lo que dió el primer impulso a la creación y nada más, en el mejor de los casos, y en el peor… el malvado demiurgo. Ellos aseguran que Lucifer es bueno, el portador de la luz, y no Satanás como dice la Biblia, pero esto se desmonta por si solo cuando nos damos cuenta de que los fines de su Lucifer son los mismos que los de Satanás, es decir, rebelarse contra Dios (al que tachan de malvado, cambiando las tornas) para ser igual de poderoso que él, de igual a igual, haciendo gala de una soberbia y envidia tremendas, lo cual es sinónimo del mal por si mismo.
Alguien que se guía por la soberbia y la envidia, que no acepta órdenes de ninguna autoridad espiritual, es malvado por definición (este principio es aplicable igualmente a las políticas del marxismo cultural que es la expresión terrenal por excelencia de las creencias luciferinas).
Por ello, lo que hacen es comportarse de manera totalmente contraria a las enseñanzas cristianas del evangelio empezando por lo de "la verdad debe ser revelada a todos por igual", para ellos la verdad debe ser revelada solo a una élite, que por supuesto... son ellos. Invierten los valores, emulando esa rebelión luciferina para acabar con todo lo que provenga de Dios, de ahí que propaguen actualmente desde la masonería la ideología de género, o en el pasado la lucha de clases y el ateísmo.
Usan todos los medios que sean necesarios para acabar con la ley natural, buscan destruir todo orden: su fin último es poner el mundo del revés, para según ellos “liberar” al hombre. Acaban situándose por encima del bien y del mal, como los gurús hindúes o los antiguos cátaros gnósticos, promoviendo así el relativismo moral. Además manipulan y distorsionan la Biblia, ya que en ésta se dice claramente que Lucifer era un ángel bueno, que se dejó llevar por una soberbia extrema y se rebeló contra Dios, que es cuando cayó por su pecado. Después de su fracaso, lleno de odio y poseído por la envidia, se transformó en Satanás... Esto, los masones, los ocultistas y los gnósticos en general no lo mencionan en ningún momento, en su lugar cuentan la historieta mencionada un poco más arriba. Omiten esto intencionadamente porque no quieren creérselo, no les interesa, ellos son soberbios, son la “élite” y quieren seguir revolcándose en su ego.
La FARSA del ocultismo en el III Reich
Hay muchos escritos de esoterismo de post guerra alineado para con la llamada tercera posición afín al fascismo y al nacionalsocialismo, que de principio a fin son un cúmulo de creencias masónicas. Solamente hay que leer un ejemplar del Kybalion o textos de cualquier web oficial de logias masónicas para comparar y darse cuenta de ello; su máximo referente está en el ocultismo pseudonazi y su precursor Guido Von List (el cual bebió diréctamente de la teosofía y de la masonería) que creó la llamada "ariosofía" a partir de una mezcla entre ocultismo cabalístico y la simbología del paganismo germánico. Julius Évola también siguió una línea similar, aunque sin entrar en los delirios del ocultismo germánico.
Miguel Serrano, conocido divulgador chileno del esoterismo pseudonazi
Dichas creencias se presentan como si no tuvieran nada que ver con la masonería, para que el lector poco formado en estas
lides caiga en la trampa. Ocurre lo mismo con con el esoterismo actual y
el ocultismo en general, al cual pocas veces relacionan con la
masonería, (con toda la astucia del mundo) para no asustar al
interesado. Todos estos textos olvidan que en los regímenes fascistas se
prohibió la masonería y también las organizaciónes esotéricas u
ocultistas, como por ejemplo, la archiconocida Sociedad Thule. (Legislación anti-masónica de 1935 en Alemania)

Hablando de la Thule, se ha exagerado interesadamente por los propios enemigos del III Reich su influencia en éste y en Hitler, para darle una imagen de oscuridad y maldad. A efectos reales, los únicos personajes relevantes del III Reich influenciados por la Sociedad Thule y el paganismo germánico ocultista fueron Hess y en menor medida Himmler (el cual acabó traicionando a Hitler), todo lo demás son manipulaciones y fantasías sin fundamento que van en contra de las propias declaraciones y acciones gubernamentales de Hitler, que era católico no practicante.
Hitler llegó a decir sobre los paganos ocultistas lo siguiente: "Estas personas que sueñan con el heroísmo de los antiguos germanos, con sus armas primitivas, como hachas de piedra, lanzas y escudos - escribió Hitler - son en realidad los más cobardes. Conocí demasiado bien a esa gente para no sentir el mayor asco por estos comediantes... Especialmente cuando se trata de reformadores religiosos a base de germanismo antiguo, tengo siempre la impresión de que han sido enviados por aquellas instituciones que no quieren el renacimiento de nuestro pueblo" (Mein Kampf - Hitler).
Sabottendorf, fundador de la Thule y otros tantos de su cuerda fueron perseguidos por el III Reich, cosa lógica, teniendo en cuenta las declaraciones de Hitler sobre ellos. El propio Hitler dió a entender con sus acciones que con los años se dió cuenta de que esas creencias que compartieron algunos de sus camaradas estaban profundamente influenciadas por la doctrina masónica, de ahí que las prohibiera; el mismísimo Himmler tenía que guardarse sus creencias para su círculo más cercano dentro de las SS, que no pasaba de unas pocas decenas de miembros.
En la absoluta mayoría de
cuerpos de las SS, incluyendo su rama militar, las Waffen SS, lo pagano
se reducía a unos cuantos símbolos que se usaban por formar parte de la
herencia cultural germánica, siendo sus miembros y soldados,
protestantes o católicos por norma general.
Masonería, Teosofía y New Age
En un nivel de seriedad y profundidad inferior, casi pueril, la masonería hizo lo mismo con las creencias New Age que provienen de la teosofía, creada por Blavatsky y Henry Steel Olcott que pertenecieron a la masonería, así como con la Wicca pagana y sus vertientes -que fue inventada por el masón y judío Gerald Gardner-.
Todas estas pseudo-religiones tienen algo en
común, y es que se basan parcialmente en la gnosis y el sincretismo
panteísta además de compartir cierta simbología satánica, la cual intentan presentar como
si no fuese algo maligno, vendiéndolo como algo mágico y bueno para que
no cause rechazo (ejemplos de esto serían el baphomet basado en el
antiguo dios celta Cernunnos o la estrella de cinco puntas de la cábala). Mediante estas pseudo-religiones pantalla, las distintas masonerías logran captar seguidores
potenciales que se podrán convertir en futuros miembros si siguen la
senda marcada, ofreciendo así disimuladamente una introducción a la doctrina masónica.
Además, con estas creencias consiguen llevar a la sociedad hacia el
sincretismo religioso, que es uno de los fines que persiguen, crear una
religión de esencia masónica y sincrética, apta para todos, en la que se
sustituya a Dios y a Cristo, por el Gran Arquitecto y Lucifer, bajo
varias denominaciones más o menos amistosas. Varias ramas del
protestantismo formaron parte de este plan como etapa previa, no debemos
olvidar que la masonería fue creada por protestantes en su gran
mayoría con la ayuda de judíos jasídicos versados en la Cábala, al igual que su antecesora la orden Rosacruz.
Todas estas creencias tienen otro punto en común de gran relevancia, sus
ataques al catolicismo y a la iglesia romana, amparándose en la leyenda
negra promovida por protestantes y judíos, así como por toda la
propaganda anticatólica paganizante y panteísta de la ilustración
masónica liberal.
Una cita de San Agustín sintetiza con gran acierto en un par de líneas
esta lucha entre el catolicismo y las creencias luciferinas ocultistas:
«Dos amores hicieron dos ciudades. El amor de sí mismo, hasta despreciar
a Dios, hizo a la ciudad terrenal, el amor de Dios, hasta despreciar a
sí mismo, hizo la ciudad celestial.»
Como conclusión, podemos decir que no existe una gnosis buena y otra
mala, un esoterismo bueno y otro malo, todos sirven al mismo amo, al
maligno, en mayor o menor medida, unos diréctamente y otros
indiréctamente, la mayoría sin saberlo. El Catolicismo en cambio, se
basa en valores nobles, sirve al bien, la verdad y la justicia, además
de tener más y mejores vías de acceso para la vida espiritual.
lunes, 14 de mayo de 2018
Como era Jesús? Aspecto físico de Jesucristo
Muchas reseñas se han escrito sobre el aspecto físico de Jesús, hoy en día abundan las que mienten por diversos intereses, como es el caso del artículo que aparece en la web de los Testigos de Jehová, en la que dicen que tenía un aspecto normal y corriente de semita, obviando el hecho histórico de que los galileos eran griegos en mayor parte, y que la mayoría de hebreos de esa época no tenían un aspecto semita/árabe, sino occidental, dado que el añadido racial semita se produjo más adelante, de forma limitada, con la diáspora judía que sucedió a la destrucción del Templo en el año 70 d.c y que duró varios siglos.Jesucristo es según el salmo «el más hermoso entre los hijos de los hombres» (Sal 45,2). En el evangelio de Mateo se describe su atractivo (atraía a los niños y a las multitudes, y los soldados se sorteaban su túnica: cfr. MT 4, 25; Jn 19, 23-24).
Sin embargo, esa cumbre de la perfección humana que es Jesucristo, es capaz de perder toda su belleza en la Pasión hasta el punto que Isaías dirá: «no hay en él parecer ni hermosura» (53,2), esta cita se suele sacar de contexto, interpretándola erróneamente para desprestigiar la imagen de Jesús en muchas ocasiones.
La carta de Publio Léntulo es el escrito que habla más cláramente sobre el aspecto físico de Jesús:
"Es de elevada estatura, distinguido, de rostro venerable. Sus cabellos, ensortijados y rizados, de color muy oscuro y brillante, flotando sobre las espaldas, al modo de los nazarenos. La frente es despejada y serena: el rostro sin arruga ni mancha. Su nariz y boca son regulares. La barba abundante y partida al medio. Los ojos color gris azulado, claros, plácidos y brillantes; resplandecen en su rostro como rayos de sol, de modo que nadie puede mirarle fijo. Cuando reprende es terrible; cuando amonesta, dulce, amable, alegre, sin perder nunca la gravedad. Jamás se le ha visto reír, pero sí llorar con frecuencia. Camina con los pies descalzos y con la cabeza descubierta. Estando en su presencia nadie lo desprecia; al contrario, le tiene un profundo respeto. Se mantiene siempre erguido; sus brazos y sus manos son de aspecto agradable. Habla poco y con modestia. Es el más hermoso de los hijos de los hombres. Dicen que este Jesús nunca hizo mal a nadie; al contrario, aquellos que lo conocen y han estado con él, afirman haber recibido de él grandes beneficios y salud. Según me dicen los hebreos, nunca se oyeron tan sabios consejos y tan bellas doctrinas. Hay quienes, sin embargo, lo acusan de ir contra la ley de Vuestra Majestad, porque afirma que reyes y esclavos son todos iguales delante de Dios" (Publio Léntulo, procurador de Judea al emperador).
En los últimos siglos han dicho que se trata de un apócrifo escrito en la Edad Media, que Léntulo no existió y demás cosas por el estilo. Si existió Léntulo o no es cuestión secundaria, pues su antigüedad es cercana a los primeros siglos y su fondo es veraz. Curiósamente los mismos argumentos se pueden utilizar contra los evangelios apócrifos, pero en cambio a éstos si les dan cierta validez histórica, que la tienen realmente, aunque fueran escritos por otras personas, pero en cambio con la carta de Publio Léntulo, se usa como argumento su apocrifidad para negar cualquier tipo de validez o veracidad en ella. Es evidente que esto lo hacen movidos por sus ideas anti cristianas y no por la razón.
La Sábana Santa de Turín es otra muestra histórica del aspecto de Jesucristo, su autenticidad hoy en dia ya está casi fuera de toda duda y decimos "casi" porqué es científicamente imposible demostrarlo en su totalidad por el método científico puesto que no existe una referencia genética de Jesús, pero se ha demostrado que la persona que quedó plasmada en la sábana murió de la misma forma que Jesús, con todo detalle, y perteneció a la misma época (véase el último estudio genético de 2024). Para más inri, el método por el que quedó plasmada la imagen es similar al de una foto o radiografía, siendo esto totalmente imposible de hacer con medios humanos, demostrando su naturaleza sobrenatural. Curiósamente sus característias físicas concuerdan con la descripción dada en la carta de Publio Léntulo, como su altura o sus facciones.
Fuentes:
http://es.catholic.net/op/articulos/17586/cat/691/constitucion-fisica-de-jesus.html
http://wwwmileschristi.blogspot.com.es/2016/08/carta-de-publio-lentulo-al-senado.html
Gracia y Gloria - Pedro Blanco
La Sábana Santa de Turín: Su autenticidad - Jorge Loring
sábado, 31 de marzo de 2018
Domingo de Resurrección
Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.
La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles.
Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la derrota del pecado y de la muerte. En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar?
Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.
San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14).
Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios.
Pero, como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios, sabemos que nosotros resucitaremos también, sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido.
La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte.
La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico.
Debemos estar verdaderamente alegres por la Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. En este tiempo de Pascua que comienza, debemos aprovechar todas las gracias que Dios nos da para crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos. Vivamos con profundidad este tiempo.
Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo pascual, en el que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión.
Fuente: es.catholic.net
lunes, 27 de noviembre de 2017
lunes, 9 de enero de 2017
Historia medieval de Inglaterra
La idea de Inglaterra existía muy vagamente pero a diferencia de España, donde en esa época además de que estuvo mucho más romanizada, los Visigodos con la autorización de Roma, tomaron las riendas de la Hispania Romana en su totalidad y siguieron adelante con un solo Reino, en Inglaterra los anglosajones (en realidad sajones, anglos y jutos) tomaron Inglaterra por la fuerza y fundaron numerosos reinos independientes, aunque conocían la idea de la Britania Romana gracias a los Britones pero tuvieron que pasar unos cuantos siglos para que Inglaterra estuviese unida bajo un solo Rey.
Los Normandos fueron guerreros vikingos que se establecieron en Normandía, guiados por Rollo, un caudillo vikingo desterrado (conocido en la serie Vikingos por ser el hermano ficticio de Ragnar Lothbrok). Rollo se convirtió en Duque de Normandía a cambio de convertirse al Cristianismo, defender Francia de los ataques vikingos y casarse con Gisela, una de las hijas del Rey de Francia Occidental en el año 912. Uno de sus descendientes fué vital para la historia de Inglaterra, Guillermo I el Conquistador que decidió hacerse con la corona de Inglaterra en el año 1066 después de que Eduardo el confesor muriera sin descendencia y fuera sucedido por su hermano Haroldo II, enfrentándose así al Rey Harold de la Casa de Wessex y al Rey de Noruega Harald Hardrada que también luchaba por hacerse con el poder en Inglaterra.
El Duque de Normandía Guillermo I el conquistador venció a ambos y se proclamó Rey de Inglaterra, inaugurando así el periodo del dominio normando en Inglaterra que dura hasta nuestros dias, ya que los miembros de la Casa Real actual de Inglaterra son descendientes de Rollo y de Guillermo I el Conquistador. Aun así, la población anglosajona acabó adaptándose a esta nueva situación, no obstante hubo conflictos entre los dos pueblos y aunque algunos nobles sajones conservaron sus títulos, la mayoría de ellos tuvieron que exiliarse.
Como muchos sabéis, La Inglaterra bajo dominio normando no se conformó con lo que tenía y acabaría conquistando Gales en el año 1093 e Irlanda en el siglo XII, así como Escocia después de numerosos enfrentamientos y guerras en el año 1707; cuando se creó el Reino de Gran Bretaña, el mismo que se convertiría en el mayor enemigo del Imperio Español. Además se convirtieron en herejes en el siglo XVI primero como protestantes y luego como anglicanos, el anglicanismo apareció fruto de la reforma protestante y como capricho de Enrique VIII para justificar sus continuos divorcios y matrimonios, llegó a tener seis mujeres, pero esa es otra historia.
domingo, 25 de diciembre de 2016
Feliz Navidad y feliz solsticio de invierno

sábado, 23 de julio de 2016
La carga de los tres reyes, Navas de Tolosa

Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquello cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda. Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas. Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos- y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega. A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes -Alfonso IX de León se quedó en casa-. Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina: chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comiera el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza.
La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época. En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los temibles arcos almohades, intentando alcanzar el palenque fortificado donde Al Nasir, que sentado sobre un escudo leía el Corán, o hacía el paripé de leerlo -imagino que tendría otras cosas en la cabeza-, había plantado su famosa tienda roja. La vanguardia cristiana, mandada por el vasco Diego López de Haro, con jinetes e infantes castellanos, aragoneses y navarros, deshizo la primera línea enemiga y quedó frenada en sangriento combate con la segunda. Milicias como la de Madrid fueron casi aniquiladas tras luchar igual que leones de la Metro Goldwyn Mayer. Atacó entonces la segunda oleada, con los veteranos caballeros de las órdenes militares como núcleo duro, sin lograr romper tampoco la resistencia moruna. La situación empezaba a ser crítica para los nuestros -porque sintiéndolo mucho, señor presidente, allí los cristianos eran los nuestros-; que, imposibilitados de maniobrar, ya no peleaban por la victoria, sino por la vida. Junto a López de Haro, a quien sólo quedaban cuarenta jinetes de sus quinientos, los caballeros templarios, calatravos y santiaguistas, revueltos con amigos y enemigos, se batían como gato panza arriba. Fue entonces cuando Alfonso VII, visto el panorama, desenvainó la espada, hizo ondear su pendón, se puso al frente de la línea de reserva, tragó saliva y volviéndose al arzobispo Jiménez de Rada gritó: «Aquí, señor obispo, morimos todos». Luego, picando espuelas, cabalgó hacia el enemigo. Los reyes de Aragón y de Navarra, viendo a su colega, hicieron lo mismo. Con vergüenza torera y un par de huevos, ondearon sus pendones y fueron a la carga espada en mano. El resto es Historia: tres reyes españoles cabalgando juntos por las lomas de Las Navas, con la exhausta infantería gritando de entusiasmo mientras abría sus filas para dejarles paso. Y el combate final en torno al palenque, con la huida de Al Nasir, el degüello y la victoria.
¿Imaginan la película? ¿Imaginan ese material en manos de ingleses, o norteamericanos? Supongo que sí. Pero tengan la certeza de que, en este país imbécil, acomplejado de sí mismo, no la rodará ninguna televisión, ni la subvencionará jamás ningún ministerio de Educación, ni de Cultura.
Arturo Pérez Reverte
jueves, 21 de abril de 2016
Crucem Sanctam Subiit
viernes, 8 de abril de 2016
Saladino el Cruel
Contrariamente a lo que salen en películas de Hollywood como "El Reino de los Cielos" y algunos libros con cierta antiguedad que tenían más ficción que realidad en su contenido, Saladino no fué un ser de luz caballeroso y piadoso, ni mucho menos, lo que ocurre es que comparado con otros líderes musulmanes, él era más benévolo (era Kurdo, no árabe) ya que la mayoría solían ser crueles sanguinarios, al estilo del Estado Islámico actual; pero como veremos a continuación Saladino tampoco se quedaba corto en cuanto a crueldad.
Este personaje, como todos los grandes hombres, tiene sus luces y sus
sombras, y después de leer su biografía escrita por diferentes autores,
vemos que Saladino tuvo solamente una verdadera fobia, y ésta era su
odio cerval a los caballeros del Hospital y sobre todo a los
templarios.Después de la batalla de Tiberiades,mandó buscar a todos los
prisioneros templarios y hospitalarios y ofreció a sus hombres,
cincuenta dinares por cada caballero de estas órdenes que le trajeran.
Dicen las crónicas que llegó a reunir a casi setecientos y una vez los
tuvo delante gritó a sus soldados:”Quiero extirpar de la Tierra estas
dos razas impuras” (Las Cruzadas,Johannes Lehmann).
Y seguidamente pidió a los sufies (místicos de la religión musulmana)
que le acompañaban, que con sus propias espadas les cortaran el cuello.
Durante toda la matanza estuvo presente y riendo.Cuando se terminó el
horrible espectáculo, dijo simplemente: “Hemos hecho una buena obra”, y
seguidamente como contraste dejó libre a varios cientos de cristianos
también hechos prisioneros en la misma batalla.
A qué motivo se debía su odio asesino a los caballeros-monjes
cristianos; ningún historiador ha sabido interpretarlo, pero parece ser
que quizá Saladino buscó “algún secreto” conocido por ellos, y más
concretamente por los templarios, pues la única vez que se portó
humanamente con alguien del Temple, fue cuando capturó en un solo día al
Gran Maestre de los Templarios y a Hug de Tiberiades.
Los mantuvo un tiempo en su corte, habló y bromeó con ellos e incluso en
un hecho insólito, dió cincuenta mil besantes de su bolsillo, para
liberarlos y cuando los dos caballeros marcharon, les dio una importante
cantidad de dinero ¿le habían dicho lo que deseaba saber?. El
historiador Zoé Oldenbourg en su inmensa obra Las Cruzadas
(editorial Destino) nos dice que al parecer Saladino había hecho un
voto místico desde muy joven, para acabar con los caballeros-monjes.
lunes, 25 de enero de 2016
Chant of the Templars - Da Pacem Domine
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Sincretismo y Masonería contra el Cristianismo Occidental
viernes, 6 de marzo de 2015
Mediocridad materialista
Jose Antonio Primo de Rivera




