martes, 24 de febrero de 2026
sábado, 24 de enero de 2026
jueves, 27 de noviembre de 2025
martes, 16 de septiembre de 2025
El verdadero movimiento Skinhead en Inglaterra (1975-1994)
En este artículo vamos a analizar el movimiento skinhead sin adornos ni manipulaciones fantásticas como la del "spirit of 69" y otras memeces inventadas por la izquierda. Y vamos a analizarlo porque, pese a sus aspectos negativos (inflados muchas veces por los massmedia) y sus errores ideológicos, dicho movimiento también tuvo aspectos positivos, sobre todo en Inglaterra, y es que llegó a unas cotas de presencia callejera, actividad e influencia cultural, que muchos ignoran, ya que solemos tener como referencia lo vivido en España durante los 90 y los 2000 o lo visto en películas más cercanas a la ficción que a la realidad.
El movimiento skinhead auténtico no nace en los 60, como algunos historiadores y medios de izquierda insisten, sino en la segunda mitad de los años 70, en un contexto muy concreto:
Crisis económica y desempleo masivo en la Inglaterra industrial.
Inmigración creciente que generaba tensiones en barrios obreros.
Abandono de la clase trabajadora por parte de los laboristas, que se volvían progresistas de despacho.
Es aquí cuando aparece el verdadero skin: joven patriota, obrero, anti-sistema y, a menudo, abiertamente nacional-socialista o nacionalista británico. Su estética —cabeza rapada, botas, tirantes, vaqueros— simbolizaba orgullo obrero y espíritu de combate, no la moda jamaicana que otros intentan vender como “origen”.
Skinheads auténticos frente a los “skins inventados” de los 60
Los skinheads auténticos, surgidos a mediados de los años 70, se caracterizaban por una ideología claramente nacionalista, patriota y, en muchos casos, abiertamente fascista. Su estética era inconfundible: cabeza rapada o semi-rapada, botas militares tipo Doc Martens, tirantes, vaqueros o pantalones ajustados y cazadoras bomber, chaquetas tejanas o de tipo crombie. Su imagen proyectaba dureza, orgullo obrero y una actitud de combate. No eran una moda, sino una juventud de choque, con conciencia de clase y de sangre, que se vinculó directamente a movimientos como el British Movement (BM) y al Rock Against Communism (RAC).
martes, 5 de agosto de 2025
Mediocridad intelectual
"Aquí están los ridículos intelectuales henchidos de pedantería, son la descendencia venida a menos de aquellos intelectuales que negaron la movilidad de la tierra y su redondez y la posibilidad del ferrocarril porqué todo ello pugnaba con las fórmulas. Pobrecillos, como van a entender a través de sus gafas de miopes el atisvo aislado de la luz divina, lo que no cabe en sus estrechas cabezas creen que no puede existir y encima se rien con aire de superioridad... "
Jose Antonio Primo de Rivera
viernes, 11 de julio de 2025
Evola, ¿Moderno o tradicional? el Chat GPT responde.
En una interesante conversación sobre Evola, el autor del blog, hace una pregunta profunda sobre las contradicciones evidentes de Evola y su supuesta visión "tradicional", y el Chat GPT responde lo siguiente:
ChatGPT
Esa es una observación muy interesante y tiene mucho sentido. Se podría argumentar que, en cierto nivel, Evola no se dio cuenta de las posibles contradicciones entre su rechazo vehemente de la modernidad y el hecho de que algunas de sus ideas espirituales (como el sincretismo, la autosalvación y la búsqueda interna de la verdad) comparten raíces con corrientes que justamente alimentaron el pensamiento moderno, incluida la masonería.
Razones de esta conexión:
Relativismo implícito: Aunque Evola pretendía anclar su pensamiento en "la Tradición" (con mayúscula), entendida como un conjunto de principios universales y eternos, su enfoque sincrético y personalista termina dejando un espacio para interpretaciones individuales. Al enfatizar que cada individuo debe descubrir su verdad interna y trascender por sí mismo, está, en cierta forma, alimentando un subjetivismo espiritual que puede derivar en relativismo, algo que justamente caracteriza a la modernidad.
La gnosis y la autosuperación: Como señalas, la idea de mirar hacia el interior y encontrar la verdad por medio del conocimiento propio es un principio gnóstico que, en su evolución histórica, influyó en el humanismo renacentista, la masonería y, más tarde, en el pensamiento moderno. La masonería, al integrar estos principios en su estructura, se volvió más congruente con este proceso histórico. Evola, en cambio, rechazaba la modernidad, sin reconocer que su propia filosofía podía llevar, al menos indirectamente, hacia ese mismo camino.
El sincretismo: Evola tomó elementos de tradiciones muy diversas (budismo, tantrismo, hermetismo, neoplatonismo, etc.) y los adaptó a su marco conceptual. Este enfoque sincrético, aunque buscaba ser una reconstrucción de "lo eterno", se parece más a las dinámicas espirituales modernas que tienden a mezclar tradiciones y a reinterpretarlas de manera subjetiva.
El rechazo de la objetividad teísta: Evola, al no depender de un Dios personal como centro de su sistema, rompía con una visión teísta y jerárquica clásica, lo cual también tiene ecos en las corrientes de pensamiento que nutrieron la modernidad espiritual, como la masonería. Esta falta de dependencia en un absoluto externo puede ser vista como una transición hacia la autonomía espiritual moderna.
Evola vs. Masones: Incongruencia
Como bien planteas, los masones aceptaron abiertamente su papel dentro de esta evolución espiritual moderna, mientras que Evola intentó posicionarse como un defensor de valores tradicionales, opuestos a lo moderno. Sin embargo, su enfoque puede considerarse inconsistente porque las mismas herramientas espirituales que promovía (autosuperación, gnosis individual y relativismo de interpretación) terminan contribuyendo al proceso que dio forma a la modernidad, incluso si esa no era su intención.
Conclusión
Evola parecía atrapado en una tensión entre su rechazo a la modernidad y su promoción de ideas que, al menos en parte, eran propias de la modernidad. Esto lo hace, efectivamente, menos congruente que la masonería, que asumió de manera más abierta esa transición espiritual hacia lo moderno. Podría decirse que, sin querer, Evola fue más moderno que tradicional, y ahí radica una contradicción fundamental en su pensamiento.
lunes, 13 de enero de 2025
La Incompatibilidad entre Julius Evola, la tradición "primordial" y el Catolicismo
Puede parecer que el pensamiento de Julius Evola y el catolicismo tradicional, a simple vista, compartan ciertos puntos de interés en la crítica a la modernidad, pero sus fundamentos filosóficos y espirituales son del todo contrapuestos.
Evola construyó su doctrina a partir de un tradicionalismo esotérico, influenciado por autores como René Guénon y Nietzsche, así como por religiones orientales como el hinduísmo y el budismo. En su visión, la espiritualidad se basa en una pretendida tradición primordial que trasciende los dogmas religiosos específicos, privilegiando interpretaciones simbólicas y esotéricas, visión que comparte con la masonería y el judaísmo cabalístico.
Este enfoque lo llevó a desarrollar un marco de pensamiento en el
que la autotrascendencia —mediante la gnosis— se convierte en el
objetivo principal del ser humano a través de prácticas
espirituales centradas en uno mismo, como la meditación budista o determinadas prácticas ascéticas, sin
depender de un Dios personal. En toda creencia gnóstica, Dios no
participa directamente, es uno mismo el que evoluciona espiritualmente sin ayuda
de Dios. Este enfoque
deísta está presente en todos los movimientos contrarios al
catolicismo que se han dado a lo largo de la historia y que siguen estando presentes, hoy más que nunca. El último de estos movimientos y que más presencia tiene hoy en día —por diversos factores— es el de la Nueva Era. Y es que el pensamiento de Evola coincide en muchos de los puntos fundamentales
defendidos por la Nueva Era, para el pesar de los partidarios del pensamiento evoliano y pese a que ésta es mucho más simple que el pensamiento desarrollado por el pensador italiano.
El rechazo frontal de Evola al cristianismo es otro de los puntos que marca una brecha insalvable con la doctrina católica. Para él, el cristianismo había —supuestamente— debilitado los valores heroicos y aristocráticos de las antiguas tradiciones europeas, reemplazándolos con una ética que consideraba igualitaria y decadente. En su lugar, prefería rescatar elementos de tradiciones paganas y precristianas, a las que atribuía un carácter más "solar" y heroico. Este neopaganismo, además de mera ficción decimonónica, es incompatible con el cristianismo, que entiende la historia como un camino hacia la redención a través de Cristo.
En el centro del pensamiento católico está la revelación divina, transmitida a través de la Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Para el catolicismo, la salvación es un don de la gracia de Dios, accesible a todos los hombres, y no un logro reservado a una élite espiritual. El cristianismo coloca a Jesucristo, Dios encarnado, como el centro de la existencia humana, por el cual la humanidad ha sido redimida a través de su sacrificio en la cruz.
Otro punto de fricción insalvable es el enfoque individualista y elitista de Evola frente al carácter comunitario y humilde de la espiritualidad cristiana. Mientras Evola valora la búsqueda personal de trascendencia — al modo oriental — como un esfuerzo superior reservado para unos pocos, el catolicismo insiste en la necesidad de la comunidad eclesial y de los sacramentos como medios a través de los cuales Dios ofrece su gracia. Además, el rechazo de Evola a los dogmas y a cualquier tipo de autoridad espiritual contradice directamente el papel central que la Iglesia tiene en la vida cristiana. Una vez más, aquí coincide con las creencias de la masonería.
Por otro lado, la crítica compartida al modernismo,
aunque podría parecer un punto de convergencia, se da desde
perspectivas muy distintas. Evola denuncia el materialismo, el
liberalismo y la secularización como síntomas de un mundo que ha
perdido su conexión con la espiritualidad “primordial”, pero
como Evola es un producto más de la modernidad
ilustrada y masónica, su solución es buscar una
trascendencia basada en un esoterismo individual y neopagano con
marcadas influencias orientales. Sincretismo relativista puro y duro.
Rene Guenon además de apoyar a la masonería regular por considerarla poco corrompida por la modernidad, se convirtió al Sufismo musulmán por considerarlo como el pensamiento religioso más cercano a dicha tradición.
El catolicismo, por el contrario, critica el modernismo desde la firme convicción de que la verdad ha sido plenamente revelada en Cristo, y que es a través de la fidelidad a esa revelación como se puede enfrentar la crisis espiritual de la modernidad.
El pensamiento de Evola sobre la trascendencia puede ser clasificado como gnóstico —aunque no abrace el concepto de "demiurgo"—, en tanto que enfatiza un conocimiento oculto y un esfuerzo personal interno para evolucionar espiritualmente. Sin embargo, desde la perspectiva cristiana, este enfoque es profundamente antropocéntrico y ajeno a la necesidad de la gracia divina. La religión católica no concibe la salvación como algo que el hombre pueda alcanzar por sí mismo, sino como un don gratuito de Dios, ofrecido a través de Jesucristo y accesible por medio de la Iglesia.
Como podemos observar, aunque puedan existir ciertos paralelismos superficiales en la crítica al mundo moderno y en la valoración de lo espiritual, las doctrinas de Julius Evola y del Catolicismo tradicional están en una clara oposición. Evola propone un enfoque esotérico y neopagano que niega los principios fundamentales de la fe cristiana, como la centralidad de Cristo, la posibilidad que tiene todo hombre de salvarse y el papel de la gracia divina.
Este pensamiento antropocéntrico centrado en el endiosamiento del hombre por sus propios medios que promueve el “tradicionalismo” esotérico, ya fue combatido bajo otras máscaras por los cristianos de los primeros siglos e incluso por los profetas del Antiguo Testamento.
San Agustín define a la perfección este combate en unas pocas palabras:
“Dos amores han dado origen a dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial”
Évola, sin duda, se amaba demasiado a sí mismo, por eso no necesitaba ser salvado por Cristo y prefirió deleitarse con el viejo y corrupto canto de la Serpiente.
Europa Ancestral
domingo, 10 de noviembre de 2024
miércoles, 10 de julio de 2024
La Verdadera Historia de la Ahnenerbe: Con Javier Nicolás
Javier Nicolás, doctor en historia y experto en la materia, desmonta los mitos que exageran y amplifican la relación del neopaganismo y el esoterismo con el III Reich, y nos describe las medidas que Hitler aplicó concienzudamente contra ese tipo de grupos relacionados con el esoterismo. A su vez nos expone todo tipo de detalles históricos desconocidos sobre la sociedad científico-histórica dedicada a estudiar la historia de los pueblos germánicos, la Ahnenerbe.
martes, 19 de marzo de 2024
La realidad sobre la Reencarnación y las experiencias de vidas pasadas
Las experiencias de vidas pasadas: Sugestión, Criptomnesia y Memoria Genética.
La creencia en la reencarnación ha fascinado a las sociedades occidentales en los últimos siglos, generando historias de vidas pasadas y experiencias que parecen desafiar la lógica. Sin embargo, un análisis crítico revela que muchas de estas experiencias pueden ser atribuidas a fenómenos psicológicos bien conocidos.
La sugestión juega un papel fundamental en la percepción de la reencarnación. Las personas que ya creen en este concepto tienden a interpretar eventos de sus vidas como evidencia de vidas pasadas, predisponiendo su mente y su subconsciente a buscar y encontrar conexiones ficticias. Esta predisposición puede llevar a la reinterpretación de recuerdos y experiencias de una manera que confirme sus creencias preexistentes.
Por otro lado, la criptomnesia, o el recuerdo inadvertido de información almacenada en la mente, también puede explicar muchas experiencias aparentemente relacionadas con la reencarnación. Los recuerdos de vidas pasadas pueden ser el resultado de fragmentos de información recopilados a lo largo de la vida de una persona, que luego se mezclan y se presentan como recuerdos de eventos pasados. Este fenómeno puede ocurrir de manera inconsciente, sin que la persona sea consciente de que está recordando información previamente aprendida.
Además, la hipótesis de la memoria genética ofrece otra explicación plausible para las experiencias de reencarnación. Según esta teoría, ciertos recuerdos y experiencias pueden ser heredados a través de la información genética. Los estudios han demostrado que ciertos traumas y experiencias pueden dejar una huella en los genes, que luego se transmite a generaciones futuras. Estos recuerdos genéticos pueden manifestarse como experiencias de vidas pasadas en individuos que no tienen una conexión directa con los eventos originales.
En resumen, si bien las experiencias de reencarnación pueden parecer convincentes a primera vista, un análisis más profundo revela que pueden ser explicadas por fenómenos psicológicos bien conocidos.
La infiltración del concepto de reencarnación en Occidente:
Muchas personas creen actualmente en la reencarnación debido a la descristianización y a la influencia de la archiconocida Nueva Era, que hoy en día está en todas partes. Ya sabéis, esa mezcla de ideas orientales con esoterismo y gnosticismo. Pero muchos de ellos tienen una idea muy vaga de la reencarnación y normalmente se montan su propia película. Aquí mostraremos resumidamente aquello que no conocen los occidentales sobre la reencarnación, que no es para nada agradable, así como sus puntos flacos o negativos:
- El karma es la medida que lo establece todo en el sistema de reencarnación oriental, dependiendo de las acciones del individuo en esta vida y las anteriores, se reencarnará en una u otra cosa.
El llamado karma es algo totalmente tiránico e injusto y es que dicho concepto establece que todas las injusticias que ocurren en esta vida es debido a errores de vidas pasadas y bajo esa excusa se permiten barbaridades, es decir, si a alguien le pasa algo horrible es porque se lo merece, así que no se le debe ayudar, más bien todo lo contrario. Por eso no existe la generosidad (o es mucho más difícil de ver) en las zonas de Oriente dónde se cree en la reencarnación. A su vez, este concepto abre la veda al individualismo más atroz que podamos imaginar, así como al egoísmo y a la crueldad. Por ejemplo, en una violación, según el concepto hindú/budista, la persona violada en realidad se merece ser agredida de tal forma, ya que se debe a sus acciones tanto de esta vida como de las anteriores.
- Por otra parte, el concepto de la reencarnación da como resultado una frivolización de la vida, restándole importancia, ya que si haces algo mal, tienes otra vida para hacerlo mejor, como si fuera un videojuego. Claramente se fomenta la irresponsabilidad, y como hemos visto en el punto anterior, los conceptos de karma y reencarnación conllevan una profunda injusticia, que va contra todo sentido común.
- El número de almas humanas crece constantemente y esto no cuadra con la teoría de la reencarnación. Si todos los seres vivos, sobre todo los humanos, han tenido multitud de vidas anteriores, el número de almas siempre se mantendrá estable. Según el hinduismo, los ascensos y descensos de categoría espiritual, es decir, de humanos a animales, y de animales a humanos, provocan que el número de almas humanas crezca de forma moderada, aunque también podría disminuir. Hasta hace unos ciento cincuenta años, dicha teoría podía ser plausible, pero choca de pleno con el enorme crecimiento poblacional que se ha producido en el mundo durante los últimos tiempos, actualmente somos más de ocho mil millones de personas, cuando hace veinte años éramos seis mil millones, y hace tan solo ciento cincuenta años, la población mundial no llegaba a los mil millones... el crecimiento poblacional ha sido colosal y con ello, el número de almas. Creo que no hace falta desarrollar más este punto, ya que ninguna excusa medianamente creíble puede justificar este incremento brutal de almas humanas en un tiempo tan corto, menos aún en el supuesto Kali Yuga, la era de la oscuridad, donde los humanos cada vez van a peor y deberían reencarnarse en alimañas.
- En las diferentes reencarnaciones, el sexo podría cambiar y así lo aseguran los que creen en la reencarnación, lo cual no tiene mucha lógica a menos que uno sea partidario de la rocambolesca ideología de género... ya que la forma de ser y pensar de una mujer, a nivel profundo, es diferente a la de un hombre. No tiene mucho sentido que un alma sea en una vida mujer y en otra hombre. Mucho menos sentido tiene el paso del alma humana hacia un animal o un insecto. Como vemos este concepto también puede justificar en parte la puesta en práctica de la ideología de género, por eso muchos expertos en cirugía trans, son cirujanos hindús.
- Según muchos partidarios de la reencarnación, debería existir un limbo entre vidas para premiar aunque sea parcialmente a algunas almas (por sentido de justicia), pero aún así, esto no tendría mucho sentido porque luego tienen que volver a vivir una nueva vida igualmente. No olvidemos que con cada nueva vida, esa alma olvida completamente la vida anterior, con todo lo que ello conlleva.
- En las religiones orientales, la reencarnación sustituye el concepto de infierno, ya que para ellos, el infierno cristiano no existe. Así las cosas, la reencarnación se configura como un castigo, un castigo muy duro. En teoría, los peores castigos son reencarnarse en bichos, ratas y seres similares.
- No podemos olvidarnos de la arbitrariedad total que se da en el concepto de reencarnación y es que para alcanzar la perfección es sumamente difícil e injusto ya que por ejemplo, alguien ha podido tener una vida casi perfecta espiritualmente hablando, pero supuestamente necesita otra reencarnación, y entonces en la siguiente vida, por diversas circunstancias se ve casi obligado a llevar a cabo acciones que le hacen involucionar espiritualmente y tiene que volver a empezar desde casi el principio. De todos modos, dado el relativismo tan bestia que se da en esas religiones, la vara de medir la perfección de una vida es a su vez tremendamente arbitraria y subjetiva...
Y es que, como afirma el filósofo Peter Kreeft, la reencarnación repudia la moralidad. Los neoplatónicos y los gnósticos afirmaban que el cuerpo es la causa del pecado y del mal (la materia para ellos era maligna). Una filosofía muy conveniente para los pecadores: “Mi cuerpo me obligó a hacerlo. La culpa es tuya, Dios, por hacerme cargar con él”.
Europa Ancestral


