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domingo, 16 de marzo de 2025

Acerca de la Cábala y Meinvielle: Origen de todo esoterismo.

En esta conferencia el sacerdote Gustavo Podestá nos habla de las enseñanzas y advertencias de Meinvielle sobre la Cábala y el esoterismo.

Meinvielle deja claro que el esoterismo en todas sus vertientes procede del ocultismo judío de la Cábala, formando así una falsa tradición gnóstica, una tradición pervertida que conduce al error.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Frutos de la descristianización: La gran idiotez de ser pagano y español.



Cada vez que se habla de la acelerada descristianización de Europa, suele venirnos a la cabeza el crecimiento del ateísmo o las conversiones de algunos españoles endófobos al Islam. No es en absoluto una idea equivocada, pero junto a la alternativa atea y agnóstica e incluso frente al crecimiento del islam en nuestras tierras, una minoría marginal de europeos -especialmente entre los grupos identitarios- aboga por una vuelta a lo que había antes de que se extendiese la fe de Cristo: el paganismo.

Este fenómeno se debe principalmente a la descristianización mencionada anteriormente, encabezada por la masonería y la judería, pero puede pervivir durante décadas principalmente por tres razones: La ignorancia abrumadora en torno al catolicismo, la ignorancia sobre nuestra propia historia, y la falta de sentido crítico.

Las dos primeras causas no hace falta desarrollarlas, ya que en gran parte se deben a la falta de sentido crítico, y es que muchos chavales e incluso adultos, en cuánto leen algo que les atrae un poco, ya lo hacen suyo y no tienen interés alguno por informarse sobre otros puntos de vista, por pueril que sea el que ellos defienden. Para colmo, si estas creencias alimentan su ego y camuflan sus complejos, pierden totalmente el criterio propio y la capacidad de plantearse si sus creencias son ciertas o tan solo un simple embuste promovido por el enemigo que dicen combatir.

Y es que es muy curioso, y hasta delirante, que haya patriotas que dicen combatir al judaísmo internacional, y que para ello se dediquen a atacar neuróticamente al Catolicismo, a la religión de sus ancestros y de sus héroes... siguiendo con ello (sin saberlo) las instrucciones prescritas en el Talmud. 

Pero la cosa no acaba aquí, ya que para más inri, bajo un supuesto paganismo, muchos de ellos en realidad defienden creencias que provienen directamente de la Cábala, ese libro tan preciado por las élites judías, por encima incluso del Talmud, y que en realidad es una compilación de todo conocimiento gnóstico, paganoide y esotérico de las distintas religiones orientales de la antigüedad, mezclando desde filosofía griega contaminada por lo oriental -desde tiempos de Alejandro Magno-, hasta el lejano hinduismo, pasando por el zoroastrismo.

En cuánto a los que simplemente se autodenominan como paganos y siguen el rollo nórdico o algo similar, bueno, en realidad no siguen ninguna religión, más allá de la adopción de cuatro símbolos y algunos conceptos limitados de los cuales muy poco se ha transmitido debido a la parca y simple escritura que desarrollaron esos pueblos, así como la falta evidente de uniformidad entre dichas creencias, siendo muy diferentes de una región a otra. Estos neopaganos, con el tiempo y teniendo cierto interés en encontrar la verdad, se acaban dando cuenta de que esas ideas paganas adoptadas como religión no tienen validez alguna, ya que es una "espiritualidad" primitiva, carente de rituales y muy poco desarrollada en cuánto a vida trascendental, más allá de cuatro mitos muy concretos y además desarrollados posteriormente por escritores nórdicos cristianos, como Snorri Sturluson. Snorri fue un escritor islandés del siglo XIII que tuvo que copiar ideas  y rituales cristianos, además de añadir algunas ideas inventadas para darle un mayor atractivo a su obra, puesto que él nunca pensó en ella como una forma de revivir el paganismo nórdico, si no más bien como tributo cultural hacia sus ancestros y para intentar balancear de alguna manera esa imagen de bárbaros que aún arrastraban como pueblo.

Dicho esto, solo queda ayudar a los que quieren informarse sobre el Cristianismo (Cristianismo católico amigos, ya que muchos de vosotros, auténticos españoles paganos descendientes de Thor, desconocéis las enormes diferencias entre el protestantismo y el catolicismo...) y rezar por los que detestan el cristianismo, para que algún día vuelvan a tener criterio propio y sean capaces de informarse sobre aquello que tanto odian, odio que, por cierto, comparten con la élite mundial cabalística que dicen combatir.


Y esto mismo sucede también con los patriotas que siguen un pretendido "tradicionalismo" esotérico y que, aún no siendo anticristianos, defienden posiciones radicalmente contrarias a la espiritualidad católica y ajenas a nuestro pueblo. Albergan falsos prejuicios hacia el catolicismo, prejuicios que encuentran su justificación en ese "catolicismo" moderno y hippiesco, totalmente desvirtuado, que emana en buena medida del Vaticano y de parte del clero. Con ellos, al igual que con los paganos que no sean anticristianos furibundos, debemos debatir y ayudarles a volver al camino de nuestros héroes, nuestros sabios y nuestros santos: el camino de Cristo.

De todos modos, por muy tercos que parezcan, recordemos lo que sucedió con los antiguos pueblos paganos, algunos de ellos con una religiosidad mucho más sana que la de los neopaganos actuales. Ellos acabaron convirtiéndose al Catolicismo, mucho más por convencimiento que por la fuerza (contrariamente a los que dicen los amigos del compás y la escuadra), dejando atrás para siempre sus antiguas creencias, actuando con honradez y humildad, no como hicieron los falsos conversos talmúdicos unos siglos más tarde...

Con lo cual, de igual manera que los antiguos paganos europeos decidieron seguir a Cristo, los más válidos de entre los actuales neopaganos también acabarán buscando a Cristo para encontrar la Verdad, y de paso encontrarse a sí mismos.


Europa Ancestral

miércoles, 10 de julio de 2024

La Verdadera Historia de la Ahnenerbe: Con Javier Nicolás

Javier Nicolás, doctor en historia y experto en la materia, desmonta los mitos que exageran y amplifican la relación del neopaganismo y el esoterismo con el III Reich, y nos describe las medidas que Hitler aplicó concienzudamente contra ese tipo de grupos relacionados con el esoterismo. A su vez nos expone todo tipo de detalles históricos desconocidos sobre la sociedad científico-histórica dedicada a estudiar la historia de los pueblos germánicos, la Ahnenerbe.

miércoles, 22 de mayo de 2024

Nueva Era, reencarnación y transmigración de las almas

Compartimos este brillante vídeo del canal Stat Crux, en el cual, se nos habla de como en la actualidad se nos presenta un concepto de la reencarnación dulcificado, sin los aspectos negativos que siempre tuvo como durísimo castigo espiritual, así como sus características, su incompatibilidad con el cristianismo, y sus numerosas incongruencias.

martes, 19 de marzo de 2024

La realidad sobre la Reencarnación y las experiencias de vidas pasadas

Las experiencias de vidas pasadas: Sugestión, Criptomnesia y Memoria Genética.

La creencia en la reencarnación ha fascinado a las sociedades occidentales en los últimos siglos, generando historias de vidas pasadas y experiencias que parecen desafiar la lógica. Sin embargo, un análisis crítico revela que muchas de estas experiencias pueden ser atribuidas a fenómenos psicológicos bien conocidos.

La sugestión juega un papel fundamental en la percepción de la reencarnación. Las personas que ya creen en este concepto tienden a interpretar eventos de sus vidas como evidencia de vidas pasadas, predisponiendo su mente y su subconsciente a buscar y encontrar conexiones ficticias. Esta predisposición puede llevar a la reinterpretación de recuerdos y experiencias de una manera que confirme sus creencias preexistentes. 


 
    La reencarnación suele crear fuertes sentimientos de vanidad y soberbia.


Por otro lado, la criptomnesia, o el recuerdo inadvertido de información almacenada en la mente, también puede explicar muchas experiencias aparentemente relacionadas con la reencarnación. Los recuerdos de vidas pasadas pueden ser el resultado de fragmentos de información recopilados a lo largo de la vida de una persona, que luego se mezclan y se presentan como recuerdos de eventos pasados. Este fenómeno puede ocurrir de manera inconsciente, sin que la persona sea consciente de que está recordando información previamente aprendida.

Además, la hipótesis de la memoria genética ofrece otra explicación plausible para las experiencias de reencarnación. Según esta teoría, ciertos recuerdos y experiencias pueden ser heredados a través de la información genética. Los estudios han demostrado que ciertos traumas y experiencias pueden dejar una huella en los genes, que luego se transmite a generaciones futuras. Estos recuerdos genéticos pueden manifestarse como experiencias de vidas pasadas en individuos que no tienen una conexión directa con los eventos originales.

En resumen, si bien las experiencias de reencarnación pueden parecer convincentes a primera vista, un análisis más profundo revela que pueden ser explicadas por fenómenos psicológicos bien conocidos.


 La infiltración del concepto de reencarnación en Occidente:

Muchas personas creen actualmente en la reencarnación debido a la descristianización y a la influencia de la archiconocida Nueva Era, que hoy en día está en todas partes. Ya sabéis, esa mezcla de ideas orientales con esoterismo y gnosticismo. Pero muchos de ellos tienen una idea muy vaga de la reencarnación y normalmente se montan su propia película. Aquí mostraremos resumidamente aquello que no conocen los occidentales sobre la reencarnación, que no es para nada agradable, así como sus puntos flacos o negativos:

- El karma es la medida que lo establece todo en el sistema de reencarnación oriental, dependiendo de las acciones del individuo en esta vida y las anteriores, se reencarnará en una u otra cosa.
El llamado karma es algo totalmente tiránico e injusto y es que dicho concepto establece que todas las injusticias que ocurren en esta vida es debido a errores de vidas pasadas y bajo esa excusa se permiten barbaridades, es decir, si a alguien le pasa algo horrible es porque se lo merece, así que no se le debe ayudar, más bien todo lo contrario. Por eso no existe la generosidad (o es mucho más difícil de ver) en las zonas de Oriente dónde se cree en la reencarnación. A su vez, este concepto abre la veda al individualismo más atroz que podamos imaginar, así como al egoísmo y a la crueldad. Por ejemplo, en una violación, según el concepto hindú/budista, la persona violada en realidad se merece ser agredida de tal forma, ya que se debe a sus acciones tanto de esta vida como de las anteriores. 

- Por otra parte, el concepto de la reencarnación da como resultado una frivolización de la vida, restándole importancia, ya que si haces algo mal, tienes otra vida para hacerlo mejor, como si fuera un videojuego. Claramente se fomenta la irresponsabilidad, y como hemos visto en el punto anterior, los conceptos de karma y reencarnación conllevan una profunda injusticia, que va contra todo sentido común.


- El número de almas humanas crece constantemente y esto no cuadra con la teoría de la reencarnación. Si todos los seres vivos, sobre todo los humanos, han tenido multitud de vidas anteriores, el número de almas siempre se mantendrá estable. Según el hinduismo, los ascensos y descensos de categoría espiritual, es decir, de humanos a animales, y de animales a humanos, provocan que el número de almas humanas crezca de forma moderada, aunque también podría disminuir. Hasta hace unos ciento cincuenta años, dicha teoría podía ser plausible, pero choca de pleno con el enorme crecimiento poblacional que se ha producido en el mundo durante los últimos tiempos, actualmente somos más de ocho mil millones de personas, cuando hace veinte años éramos seis mil millones, y hace tan solo ciento cincuenta años, la población mundial no llegaba a los mil millones... el crecimiento poblacional ha sido colosal y con ello, el número de almas. Creo que no hace falta desarrollar más este punto, ya que ninguna excusa medianamente creíble puede justificar este incremento brutal de almas humanas en un tiempo tan corto, menos aún en el supuesto Kali Yuga, la era de la oscuridad, donde los humanos cada vez van a peor y deberían reencarnarse en alimañas.

- En las diferentes reencarnaciones, el sexo podría cambiar y así lo aseguran los que creen en la reencarnación, lo cual no tiene mucha lógica a menos que uno sea partidario de la rocambolesca ideología de género... ya que la forma de ser y pensar de una mujer, a nivel profundo, es diferente a la de un hombre. No tiene mucho sentido que un alma sea en una vida mujer y en otra hombre. Mucho menos sentido tiene el paso del alma humana hacia un animal o un insecto. Como vemos este concepto también puede justificar en parte la puesta en práctica de la ideología de género, por eso muchos expertos en cirugía trans, son cirujanos hindús.

- Según muchos partidarios de la reencarnación, debería existir un limbo entre vidas para premiar aunque sea parcialmente a algunas almas (por sentido de justicia), pero aún así, esto no tendría mucho sentido porque luego tienen que volver a vivir una nueva vida igualmente. No olvidemos que con cada nueva vida, esa alma olvida completamente la vida anterior, con todo lo que ello conlleva.

- En las religiones orientales, la reencarnación sustituye el concepto de infierno, ya que para ellos, el infierno cristiano no existe. Así las cosas, la reencarnación se configura como un castigo, un castigo muy duro. En teoría, los peores castigos son reencarnarse en bichos, ratas y seres similares.

- No podemos olvidarnos de la arbitrariedad total que se da en el concepto de reencarnación y es que para alcanzar la perfección es sumamente difícil e injusto ya que por ejemplo, alguien ha podido tener una vida casi perfecta espiritualmente hablando, pero supuestamente necesita otra reencarnación, y entonces en la siguiente vida, por diversas circunstancias se ve casi obligado a llevar a cabo acciones que le hacen involucionar espiritualmente y tiene que volver a empezar desde casi el principio. De todos modos, dado el relativismo tan bestia que se da en esas religiones, la vara de medir la perfección de una vida es a su vez tremendamente arbitraria y subjetiva...

Y es que, como afirma el filósofo Peter Kreeft, la reencarnación repudia la moralidad. Los neoplatónicos y los gnósticos afirmaban que el cuerpo es la causa del pecado y del mal (la materia para ellos era maligna). Una filosofía muy conveniente para los pecadores: “Mi cuerpo me obligó a hacerlo. La culpa es tuya, Dios, por hacerme cargar con él”.

 

Europa Ancestral


martes, 12 de marzo de 2024

La cuestión religiosa y la "nueva derecha" de Alain de Benoist

“En la naturaleza, en el cosmos, hay una dimensión divina, sacra. En este sentido el moderno “neopaganismo” es una conclusión apresurada o, por lo menos, una fase de transición”.

Ernst Jünger, Los titanes venideros. 



Cuando se habla de las ideas de la “nueva derecha”, la corriente intelectual surgida en Francia en los años setenta, hay un asunto que aparece de manera recurrente: su posición ante la cuestión religiosa y en particular su opción por el “paganismo”. ¿Qué quiere decir exactamente ese paganismo? ¿De dónde salió? ¿Son incompatibles las ideas de la nueva derecha con una confesión cristiana? ¿Adónde ha conducido, intelectualmente hablando, el paganismo de la ND? He aquí las respuestas de alguien cuya formación intelectual se inscribe en la nueva derecha y, sin embargo, es católico. Un texto para el debate.

Por “nueva derecha” se conoció –y se conoce cada vez menos- la corriente de pensamiento liderada por Alain de Benoist, nacida en Francia en los años setenta y que, desde entonces, ha descrito una trayectoria semejante a la de los meteoritos: con rumbo desconocido, iluminando el firmamento nocturno, llamando la atención, despertando también temores –incluso augurios de catástrofe- y, por el camino, desprendiendo fragmentos de dispar conducta según las condiciones atmosféricas. El que suscribe es uno de esos fragmentos: entré en la órbita intelectual de la “nueva derecha” (en lo sucesivo, ND) hacia 1982, me leí absolutamente todo lo que la ND editaba (que era y ha seguido siendo muchísimo), asistí a sus coloquios internacionales y universidades de verano (poquísimos españoles pasaron por allí) y, durante cierto tiempo, traté de que aquí, en España, surgiera algo parecido a lo que surgió allá. Vaya esto para subrayar que estas líneas, que quieren ser un análisis desapasionado, contienen sin embargo una parte importante de confesión personal.

 

    Europa, tres momentos fundamentales en su identidad – Foro Cultura21


La Nueva Derecha y su circunstancia



A la ND se la llamó así porque era una forma de pensar distinta a lo que entonces –años 70 y 80- estaba en vigor, que era el monopolio ideológico de la izquierda. Hay que repetirlo: una forma de pensar, es decir, una actitud intelectual, no una actitud política. Como no era izquierda, se la llamó “derecha”. Y como tampoco encajaba en los moldes hasta entonces habituales de la derecha común –porque no era ni tradicionalista ni liberal-, se la llamó “nueva”. Dado el opresivo ambiente que la intelligentsia marxista había impuesto en el pensamiento europeo y en los medios de comunicación desde los años 60, la actitud de la ND, desenvuelta, inteligente y sin complejos, representó un verdadero soplo de aire fresco para muchos temperamentos, y especialmente para los que, hallándose por convicciones en la derecha, necesitaban (necesitábamos) pensar las cosas de una manera nueva y más profunda.

Lo que aportó la ND fue una crítica muy extensa e intensa de la civilización contemporánea, y lo hizo con una base filosófica anchísima –no hay autor cuyas ideas no le hayan servido para algo, desde la Escuela de Frankfurt hasta los grandes reaccionarios franceses y desde los místicos de la Alemania medieval hasta los sociólogos posmodernos- y con una proyección propiamente multidisciplinar, es decir, que lo mismo se aplicaba a la economía que a la psicología, a la biología que a la política. Algún día habrá que hacer recapitulación de ese inmenso trabajo, ignominiosamente reducido por la crítica hostil a una mera emanación de la “derecha radical”, y se verá que es un auténtico yacimiento de ideas. [En 2011 apareció el volumen “Disidencia perfecta”, de Rodrigo Agulló, en Áltera: una buena manera de empezar, NdA]. Como ocurre con todos los yacimientos, también aquí hay vetas inagotables y otras que se extinguen pronto, galerías de extensión infinita y otras que conducen a callejones sin salida, materiales valiosísimos y otros que se desvanecen al contacto con el aire. En todo caso, el yacimiento está ahí: en la ingente colección de textos agrupada en los volúmenes de las revistas Nouvelle École, Éléments o Études & Recherches, por no mencionar otras numerosas publicaciones editadas en la periferia de la ND, así como en los libros apabullantes de Alain de Benoist y en la larguísima lista de textos surgida en torno a esta iniciativa. Es una lástima –y eso dice mucho de nuestro tiempo- que la mayoría de quienes critican a la ND lo hagan sin haber leído ni una sola página de este trabajo propiamente enciclopédico.

¿Cuáles eran las líneas maestras de la crítica de la ND? Sintetizando hasta la mínima expresión –y, por tanto, simplificando hasta el abuso-, podemos describirlas en tres vectores. El punto de partida era una triple refutación. En primer lugar, la reprobación de la cultura social impuesta desde los años sesenta –desde antes, en realidad- por la intelligentsia de izquierdas, cultura social que se traducía en una singular mezcla de igualitarismo forzoso, materialismo ideológico, abdicación moral generalizada y odio infinito hacia la identidad histórica europea. En segundo lugar, un hondo inconformismo hacia la civilización económica impuesta por el orden capitalista en Occidente, ese tipo de civilización donde no se entiende otra forma de vida individual o colectiva que no pase por el egoísmo del “mejor interés” y por la “rentabilidad”. En tercer lugar, un asunto muy característico de los años finales de la guerra fría: el hastío de una Europa sometida al despotismo de un mundo bipolar y la búsqueda afanosa de una vía propia, europea, para regenerar el espíritu del viejo continente en el mundo nuevo y amenazador de las grandes superpotencias.

A partir de esos tres puntos de origen, la reflexión de la ND se desplegó en vectores que condujeron de manera natural a identificar, primero, las causas profundas del mal que se criticaba y, acto seguido, a tratar de pensar una alternativa a la situación.


La crítica del modelo cultural de la izquierda llevó a una disección del igualitarismo, a saber, ese dogma de la igualdad esencial de los seres humanos. Tal disección se apartó de la habitual crítica liberal al igualitarismo (aquello de que la igualdad merma la eficacia porque inhibe la ambición) y atendió más bien a subrayar los fundamentos antropológicos de la diferencia, tanto entre los hombres como entre los pueblos; diferencia que, en el discurso de la ND, no se dirigía tanto a crear una nueva legitimidad para tal o cual jerarquía como a proponer formas de pensar la diversidad: de funciones sociales en el seno de una comunidad, de identidades culturales, de formas de desarrollo, etc.


El segundo punto, la crítica de la civilización económica –y de su corolario, la civilización técnica-, condujo a identificar al individualismo como origen del proceso: el individualismo, esto es, la convicción de que el horizonte último de toda reflexión y toda acción es el individuo, su autonomía identificada como su “mejor interés”, su búsqueda de una felicidad interpretada en términos de éxito material, según un patrón de conducta que de la vida económica se extiende a cualesquiera otros campos, desde la política hasta las relaciones familiares. La necesidad de plantear una alternativa crítica al individualismo –sin caer, por otro lado, en la anulación del individuo típica de los sistemas igualitarios- desembocó en la búsqueda de una socialidad alternativa, tarea en la que se hizo acopio de materiales tan diversos como la sociología “tribal” de los posmodernos, el personalismo cristiano o las tesis de los comunitaristas anglosajones: sistemas de vida en común donde la persona y el grupo no sean elementos antitéticos, sino realidades complementarias.

En cuanto al tercer vector, que es el que arranca de la disidencia respecto al orden del mundo nacido de la guerra fría, se desplegó bajo la forma de una crítica del universalismo –aunque habría sido más exacto hablar de “mundialismo”- que llevó a reprobar la idea de una convergencia planetaria en torno al modelo norteamericano y a proponer una Europa soberana en los planos militar, diplomático y económico, a defender las identidades culturales de todos los pueblos y a plantear una alianza de esa Europa soberana con el Tercer Mundo.

Esto son, grosísimo modo, los elementos a partir de los cuales se desarrolló la reflexión de la ND. Sería prolijo entrar en las derivaciones de cada línea; por ejemplo, la crítica del concepto de “humanismo”, la mirada desconfiada hacia la civilización técnica, la recuperación de elementos del discurso ecologista tradicional, el planteamiento de una concepción alternativa de la democracia y del Estado, la crítica del nacionalismo como “metafísica de la subjetividad”, etc. También resultaría excesivo enumerar los materiales teóricos que contribuyeron a sustentar este trabajo: todos ellos están en las publicaciones de la ND y a ellas nos remitimos.


La crítica al cristianismo


Dentro de ese trabajo, hubo una línea específica de reflexión que algunos consideran fundamental y otros, secundaria, pero que en cualquier caso ha tenido la virtud (o más bien el defecto) de absorber la atención hasta el punto de oscurecer el resto del conjunto teórico de la ND: la cuestión religiosa, resuelta en una crítica acerba del cristianismo y en una reivindicación de un paganismo de nuevo cuño.

Antes de explicar este punto es preciso señalar que, en realidad, las fuentes donde bebe la actitud de la ND hacia la religión son muy plurales, muy diversas, también contradictorias: en los nombres que ampararon el nacimiento de Nouvelle École –la primera gran revista teórica del movimiento- figuran no pocos cristianos, por ejemplo. Esas fuentes, además, no han conducido a una posición homogénea, sino a actitudes distintas, las cuales, a su vez, han sufrido modificaciones a lo largo del tiempo. Un perfecto ejemplo de tal heterogeneidad es la encuesta ¿Con o sin Dios?, organizada por la revista Éléments, donde distintos autores relacionados con la heteróclita galaxia de la ND (incluido el que suscribe) exponen su posición al respecto. Casi cuarenta años después de que la ND comenzara su trabajo de reflexión, el balance en esta materia es muy abundante en cuanto a puntos de vista y potencialmente rico en aperturas a otras corrientes, pero bastante decepcionante si lo que se busca es una posición intelectual sólida y bien definida. La “deriva pagana” es un rasgo importante del pensamiento de Alain de Benoist y, en este sentido, puede considerarse “canónica” respecto al conjunto de la ND, puesto que él es sin duda su principal teórico, pero ni siquiera en este autor puede hablarse de una posición continua en el tiempo, sino más bien de una evolución no siempre previsible. En lo demás, las diferentes líneas que construían el armazón del pensamiento de la ND en materia religiosa han terminado en callejones sin salida o en un incómodo punto muerto. Y eso es lo que procede examinar ahora.

¿Cuándo entra la polémica cuestión del cristianismo –del anticristianismo, más bien- en el discurso general de la ND? Entra en el momento de las genealogías, cuando se trata de encontrar el origen intelectual del igualitarismo, el individualismo y el universalismo. Al cristianismo, en efecto, se le puede descubrir un importante componente igualitario, pues dota a todos los hombres por igual de un alma de valor idéntico para todos, con independencia del lugar que cada cual ocupe en el mundo de los vivos, y todos los hombres por igual se verán sometidos al juicio divino; además, el mensaje evangélico, abundante en fórmulas como “el que se humilla será ensalzado y el que se ensalza será humillado”, o “los últimos serán los primeros”, parece concebido para alimentar la subversión. También el cristianismo tiene un componente individualista, pues la salvación es enteramente individual, afecta única y exclusivamente al alma de cada uno y sitúa en un plano eminentemente personal la relación del hombre con Dios. El cristianismo, en fin, es una religión universal, donde, como predica San Pablo, tras la Revelación ya no hay griegos ni judíos, ni bárbaros ni escitas, sino que todos somos uno en Cristo, de modo que la pertenencia a una comunidad queda expresamente devaluada y, en su lugar, surge una conciencia propiamente universal: todos somos uno, en efecto.

En este acto de señalar al cristianismo como origen de los valores esenciales del mundo moderno es fácil rastrear la influencia de Nietzsche, así el de la Genealogía de la moral como el de Así habló Zaratustra. Pero, en el caso concreto de la ND, aún más importante fue tal vez la influencia del filósofo positivista Louis Rougier, que había recuperado el viejo alegato del romano Celso contra los cristianos. Así fue como, hacia finales de los años setenta, el cristianismo quedó caracterizado en el discurso de la ND como “el bolchevismo de la antigüedad”. En un ambiente como el de la cultura europea de los años setenta, donde una Iglesia trastornada por el Concilio Vaticano II jugaba abiertamente la baza “progresista”, aquella crítica parecía ajustarse bastante a la realidad.

Hablemos un poco más de Louis Rougier, porque su papel en esta historia es importante. Con Rougier (1889-1982) entró en el ámbito inicial de la ND –primeros años 70- el empirismo lógico del círculo de Viena. Esta fuente aportaba, de entrada, una actitud cientifista hacia la realidad: la verdad empírica –léase experimental- se convierte en una alternativa eficiente frente a las verdades “ideológicas” imperantes en aquel tiempo, generalmente derivadas del paradigma marxista-leninista. Recuérdese que es la época en la que la biología parecía dominada por el modelo ambientalista del soviético Lyssenko y la psicología estaba copada por el psicoanálisis freudiano, escuelas ambas que, en su traducción a la filosofía social, coinciden en proponer doctrinas igualitaristas. Frente a esas doctrinas, la ND reivindicaba, en psicología, los trabajos experimentales de Eysenck, Jensen o Debray-Ritzen, y en biología, las aportaciones de la etología (Lorenz, Eibl-Eibesfeldt, etc.) y de los primeros sociobiólogos (Wilson, Dawkins), que coincidían en proponer modelos diferencialistas, esto es, no igualitarios. De esta época data también, por cierto, un viejo error de los críticos –interesados- de la ND: la asimilación entre sus posiciones y las de los sociobiólogos. Pero la ND se distanció muy rápidamente de la sociobiología por considerar que su enfoque no dejaba de ser un reduccionismo a la genética. En su lugar se adoptó la visión de Konrad Lorenz, basada en una antropología filosófica mucho más elaborada, no reduccionista, que integraba perfectamente la dimensión biológica de lo humano y su dimensión cultural: la antropología de Arnold Gehlen.


Desde el punto de vista científico, hoy es obvio que la ND apostaba correctamente: la genética ha demostrado ser una disciplina clave, mientras que de los delirios ambientalistas de Lyssenko ya nadie se acuerda. Ahora bien, esta posición tuvo un inconveniente desde el punto de vista filosófico: hacía gravitar el discurso de la ND en torno a un materialismo cientifista que vetaba una aproximación objetiva a lo sagrado. Y ello a pesar de que algunos de los inspiradores de esta posición científica eran declaradamente cristianos, como es el caso de Konrad Lorenz.

Louis Rougier también es importante en la forja del discurso de la ND por otra aportación, esta en el terreno de la historia de la cultura política: su libro Del paraíso a la utopía, que es una explicación (muy notable, por cierto) de cómo el mesianismo igualitario de la izquierda deriva directamente de una secularización de la escatología cristiana, de una terrenalización del mensaje de la salvación. La tesis de Del paraíso a la utopía es, en líneas generales, inatacable: la mayor parte de los conceptos redentoristas de la izquierda en general y del marxismo en particular encuentra sus antecedentes en conceptos equivalentes del acervo cristiano. Así, la Providencia se transforma en Necesidad de la historia y el Paraíso ultraterreno se transmuta, a través de la utopía, en paraíso en la tierra. El hecho de que ese supuesto paraíso haya conducido al Gulag sólo viene a demostrar lo absurdo de la transposición y lo acertado de la crítica de Rougier. Ahora bien, a partir de aquí, la tesis de Rougier reprocha al cristianismo el transportar, en germen, la semilla de la subversión, y en tal sentido recuperará –posteriormente- las advertencias del romano Celso contra la amenaza que los cristianos representaban para el imperio. Si el cristianismo pudo ser secularizado en ideal revolucionario, es porque el mensaje evangélico llevaba en sí esa virtualidad. Es la antes citada caracterización del cristianismo como “el bolchevismo de los antiguos”.


De este modo, la línea de pensamiento anti o post cristiana que venía del siglo XIX llegaba a entroncar con una filosofía general de matriz científica, muy propia del siglo XX. La “rebelión pagana” que puede rastrearse en determinadas vetas del romanticismo alemán y francés, en la filosofía de Nietzsche e incluso en obras como la de Wagner (antes de su Parsifal), se daba la mano con la crítica lógica del modelo mental cristiano y terminaba alumbrando, en la ND, una posición de ruptura simultánea con el cristianismo y con las ideologías modernas, que no serían sino prolongaciones secularizadas del mensaje evangélico.


La debilidad de la crítica filosófica al cristianismo


Ahora bien, focalizar en el cristianismo la crítica a la modernidad era una operación intelectualmente arriesgada. Primero, porque el cristianismo, aunque no es sólo una doctrina del más allá, sí es ante todo una doctrina de salvación espiritual, de tal manera que sus conceptos no siempre pueden entenderse como principios de orden intelectual-ideológico, dispuestos para ser aplicados materialmente al terreno social o político. Es cierto que predicar un alma igual para todos los hombres puede entenderse como una forma de igualitarismo, pero también lo es que, según la doctrina cristiana, algunos de esos hombres se salvan y otros no, y hay pocas cosas menos igualitarias que esa diferencia. Por otro lado, al tema del hombre creado unánimemente a imagen y semejanza de Dios se opone la parábola de los talentos, que es una metafísica de la desigualdad.

Lo mismo ocurre con los otros “ideologemas” modernos que la crítica de la ND endosa al cristianismo. Por ejemplo, en el discurso cristiano, al tema del individualismo –el alma es un atributo individual y la salvación es también cosa del individuo- se opone el tema de la negación de la individualidad, expresada en unos términos que llevan a proponer la renuncia radical a todas las cosas del mundo. Idéntica contradicción se encuentra en el tema del universalismo: si en la proclamación de que “todos somos uno” hay una evidente afirmación de la unidad de los creyentes por encima de los poderes terrenales, no es menos cierto que esa unidad deja fuera a los no creyentes y, por otra parte, la propia doctrina expone una neta separación de los ámbitos terrenal y espiritual según la fórmula “a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César”. Es decir que al cristianismo se le puede reprochar una cosa y también su contraria. Centrar el discurso en una sola de las caras significa ocultar deliberadamente la otra y, en ese sentido, falsear el conjunto. Por expresarlo de un modo gráfico, es como si la ND, en su crítica del cristianismo, estuviera describiendo un objeto distinto al que pretende criticar.

Insistamos en la cuestión del igualitarismo, que es crucial. En líneas generales, la identificación entre cristianismo e igualitarismo peca de un error de partida, a saber: de la igualdad metafísica no se deriva necesariamente el igualitarismo físico. Es verdad que la Iglesia, en otras épocas –y precisamente en aquellos años setenta- no dejó de caer en ese error, permitiendo o alentando (según los sectores) que la doctrina de la igualdad metafísica (todos los hombres son hermanos porque todos tienen un alma igualmente hija de Dios) fuera “recuperada” por el discurso igualitario dominante (todos los hombres son iguales). Pero lo que hizo la ND es metodológicamente discutible: no combate el error de esos sectores eclesiales, esto es, no examina la premisa inicial, sino que lo da por válido –es decir, acepta la identificación entre igualdad metafísica e igualitarismo político-, y de ahí deduce una crítica general del judeocristianismo como matriz de todo pensamiento igualitario. Todo el discurso posterior queda afectado por ese error metodológico de partida. Los resultados son, intelectualmente, muy frágiles: la igualdad de las almas ante Dios no se puede identificar con la igualdad de los hombres en el Estado, aunque sólo sea porque, en el primer caso, unos se salvan y otros no; la cristiandad tampoco puede identificarse con el pensamiento igualitario, aunque sólo sea porque, históricamente, todo pensamiento igualitario ha tendido a incendiar iglesias y a descristianizar aquellas sociedades donde triunfaba.

Al final, la ND está criticando a un cristianismo falso, fantasmal, a una idea equivocada del cristianismo. Naturalmente, se podrá objetar que lo que la ND critica no es el cristianismo como religión, sino el cristianismo como visión del mundo. Pero ya la propia objeción delata el error: el cristianismo es ante todo una religión, y no tiene mucho sentido criticar a un objeto como algo distinto a lo que es. Otra cosa es que fuerzas surgidas de la propia Iglesia haya desacralizado el cristianismo –por ejemplo, convirtiéndolo en una muy materialista teología de la liberación. Pero aquí el error está en el verdugo, es decir, en quienes han ejecutado la desacralización, no en la víctima, es decir, en el cristianismo desacralizado.

viernes, 21 de octubre de 2022

Creencias y leyendas de la Mitología Nórdica copiadas del Cristianismo

El grueso de la gente que conoce un poco la Mitología Nórdica y sus creencias en general, cree que las creencias nórdicas fueron las mismas desde tiempos ancestrales hasta la llegada del cristianismo, pero la realidad es bien distinta.

La mitología fue muy cambiante con el paso del tiempo, además dependiendo de las zonas, las creencias mitológicas eran distintas, en algunas regiones creían en Odín, en otras se centraban en Thor y desconocían las leyendas odínicas, y otros únicamente creían en sus ancestros (En Noruega, por ejemplo, no se adoraba a Odín). 

El paganismo nórdico era bastante diferente a como nos lo presentan actualmente. La imagen que se ha dado en la era moderna como la "oficial" se basa únicamente en los escritos de Snorri Sturluson, poeta islandés y cristiano del siglo XIII. Curiosamente en Islandia, Odín era casi un desconocido según afirman los mayores expertos sobre la cuestión como Teodoro Manrique Antón.

Y ahora vayamos al tuétano del asunto, estos fueron los principales elementos y creencias copiadas directamente del Cristianismo por el Paganismo Nórdico durante los siglos VIII, IX y X:

- Resurrección de Baldr tras el Ragnarok y resurrección de las personas del Valhalla, creencia plagiada de la resurrección de Cristo y de la resurrección de los muertos, así como el Ragnarok fue un plagio del Apocalipsis.

- También tenemos el sacrificio de Odín en el Igdrassil. Copia de la Crucifixión de Cristo.

- Los paganos nórdicos empezaron a usar el colgante del Martillo de Thor durante el periodo tardío (Siglos IX y X). Se han encontrado moldes de herreros en los cuales están distintos tipos de cruces y también el martillo de Thor para forjar colgantes.

- Introducción del Rito de aspersión sobre los fieles con sangre de animal sacrificado, emulando la aspersión de agua bendita sobre los fieles cristianos.

- Se adaptó la figura de Loki para compararla con Satanás y así hacerlo más interesante y complejo. Aparece en numerosas inscripciones nórdicas de la época tardía vikinga.

 


 

El paganismo nórdico también estuvo influenciado por la mitología celta en estados más antiguos (previos al siglo VI), esto queda reflejado por los cultos al Sol, al ciervo, etc. Dependiendo de la época y de las dificultades ambientales por las que pasaban, iban cambiando el culto a los dioses o sus roles. En resumen, los nórdicos del siglo VIII tenían unas creencias religiosas bastante distintas a las que profesaban los nórdicos del siglo X.

La creencia más antigua y que permanece a lo largo de los siglos dentro del paganismo nórdico, es la creencia en el Yggdrasil; aunque en un principio es posible que no fuese el Yggrdasil como tal, hay constancias arqueológicas de que ya en el siglo II, en Suecia aparece la veneración de un árbol sagrado, similar al árbol de la vida cristiano del Génesis.

El Paganismo literario tuvo una gran importancia a la hora de darle una homogeneidad al paganismo nórdico alejada de la realidad histórica. Con este término nos referimos a determinadas actitudes de estos escritores nórdicos del siglo XII y XIII de ponerle un poco de picante a las historias, inventando para ello personajes que no existieron y algunos rituales copiados del cristianismo para hacer las historias más interesantes y atractivas para la época.

 


miércoles, 24 de marzo de 2021

Nacional Socialismo y Catolicismo. Un análisis objetivo.

Tanto desde los sectores nacionalsocialistas paganos como desde algunos sectores tradicionalistas o de derechas, se han escrito muchos artículos y algunos libros sobre la relación que pudo llegar a tener el nacionalsocialismo con el catolicismo. Para ambos, el nazismo era pagano y los acercamientos del III Reich hacia los católicos fueron por mero interés político. Es curioso que dos formas de pensar opuestas en lo religioso, lleguen a las mismas conclusiones. La razón es clara, a las dos posiciones les interesa transmitir esa imagen, tanto paganos neonazis como tradicionalistas llegan a conclusiones muy sesgadas, barriendo para casa. Los primeros, por el desprecio absoluto (y la ignorancia) hacia el Catolicismo, los segundos, por su repulsa hacia la modernidad y para quedar como los buenos de la película, como los "anti totalitarios", cuando dicho término actualmente no tiene nada que ver con el significado que se le daba en los años 20 y 30. Para ellos todos son malvados, falangistas, fascistas, nazis, comunistas, liberales; son malvados puesto que son movimientos que proceden históricamente de la Ilustración

La realidad es que, el fascismo, generalizando el término, nació como respuesta a la decadencia y la injusticia producida por el liberalismo y al avance del marxismo. Los fascistas no se conformaban con volver al estado político del siglo XV, si no que buscaban rescatar lo positivo del mundo tradicional para volver a implantarlo durante el siglo XX, de forma mejorada (desde su punto de vista). El fascismo, en sus distintas versiones, apareció como una tercera vía. 

 

Misterio, locura, silencio y una misión secreta: Rudolf Hess, el criminal  nazi que se llevó los secretos del horror a la tumba - Infobae
Adolf Hitler junto a Rudolf Hess. Hess colaboró con la Sociedad Thule, que fue prohibida por Hitler en 1935, al mismo tiempo que el resto de organizaciones ocultistas y masónicas.

 

Hitler, y muchos otros jerarcas nacionalsocialistas, eran de confesión católica, aunque es evidente que no eran practicantes. Si nos leemos el Mein Kampf, podemos ver que Hitler hace constantes alusiones, por ejemplo, a la providencia divina, término propio del catolicismo. Por otra parte, en libros como el de Dietrich Eckart (Bolchevismo de Moisés a Lenin), el propio Hitler , se define como católico, aunque se puede observar que sus conocimientos sobre religión eran bastante limitados.

Además, Himmler, Hess y otros nazis, eran cercanos al ocultismo, el cual no era un paganismo a la antigua, si no una especie de mezcla entre el esoterismo propio de la masonería y sus creencias pantalla (lo que sería la New Age en la actualidad, en su momento predominaba la Sociedad Teosófica), y el paganismo germánico. Ciertamente, Hess, estaba más influenciado por el ocultismo que Himmler. Rosenberg y Bormann, por otro lado, eran cercanos a la postura germánica de Himmler y destilaban un odio muy pronunciado hacia el catolicismo.

El nacionalsocialismo no era un movimiento tan homogéneo como se suele contar. En el seno del NSDAP, había sensibilidades distintas, tanto en lo político como en lo religioso, desde protestantes a católicos, desde trabajadores izquierdistas en lo económico a terratenientes y grandes empresarios defensores del libre mercado. El nacionalsocialismo era un movimiento patriótico de masas y como es lógico, no todo el mundo pensaba igual.

What happens to Léon Degrelle in Führerreich? Will he serve on the Eastern  Front against the Soviets like in OTL? Or is he a prominent Belgian  Valkist? : Fuhrerreich
Léon Degrelle, fundador del partido político belga REX y miembro de las Waffen SS. Católico devoto y ferviente defensor del III Reich.


En julio de 1933, el Vaticano había firmado un concordato con el Reich para asegurarse un trato correcto por parte del Estado alemán, lo que había sido útil a fin de establecer una base sólida para las instituciones católicas en Alemania. Pero mientras que la Iglesia había respetado escrupulosamente lo acordado, el gobierno de Hitler había incumplido su parte. Además, los jerarcas partidarios del paganismo, cada vez ganaban más influencia y poder.

Se disolvieron las escuelas católicas, poco a poco; para 1939 ya no quedaba ninguna. Se prohibieron las publicaciones y la Liga Juvenil, se aprobó la ley de esterilización y comenzaron las detenciones de sacerdotes desde muy tempranas fechas. Se acosó a destacados miembros del clero, incluidos algunos obispos y cardenales, por no hablar de sacerdotes corrientes. En 1936 fue prohibido el crucifijo en las escuelas, en donde los docentes católicos fueron reemplazados por miembros seguros de la profesión.

La relación con la Iglesia fue cada vez más conflictiva según pasaban los años. Al principio, la propia Iglesia trató de contemporizar con el régimen, como suele hacer por elementales razones de prudencia y diplomacia. Pero, sobre todo tras el estallido de la guerra y más pronunciadamente desde la invasión de la URSS en 1941, esas relaciones se fueron agriando, y ese verano se produjo la protesta de Von Galen, que condenó las deportaciones de los nazis y la eutanasia, siendo sometido a arresto domiciliario.

En cuanto a lo racial, el nacionalsocialismo incorporó un darwinismo racial abiertamente materialista, propio de la modernidad, e incompatible con la antropología cristiana. Reducía la dignidad humana a biología, raza y utilidad para el Estado, negando cualquier fundamento espiritual. No se buscaba únicamente la supervivencia de la raza o de la identidad del pueblo germánico, si no configurar un sistema de culto a la raza, divinizándola en cierta manera. Desde esta lógica, la persona deja de ser imagen de Dios para convertirse en engranaje sometido a selección, eugenesia y eliminación del “débil” en aras de la perfección racial. Esta raíz doctrinal —presente tanto en algunas de sus leyes como en su propaganda— evidencia una ruptura total con la visión católica de la vida y de la moral, y con la visión que había configurado la misma civilización occidental.

H. Stewart Chamberlain, promotor del darwinismo racial. 
Estuvo muy influenciado por la teosofía, y sus ideas tuvieron 
cierta influencia en el nacionalsocialismo de los años 20.


Dejando a un lado los conflictos internos en suelo alemán, durante la guerra contra la URSS, la Iglesia católica se mostró sin fisuras junto al régimen. El propio Vaticano admitía que el comunismo era peor que el nazismo. Por otro lado, Hitler no era pagano, se reía de todas esas fantasmagorías germanistas de Himmler, Hess y Rosenberg; él creía que no sería el paganismo el que desplazaría el cristianismo, sino la ciencia lo que lo haría superfluo. En eso coincidía con Bormann. La Iglesia se mostró muy patriótica durante la guerra, aunque el régimen había sido beligerante contra ella. El caso de Von Galen es paradigmático. Era un nacionalista alemán que mantuvo la dignidad durante y después del nazismo e igualmente frente a la ocupación aliada. Amaba a su patria, pero desconfiaba del régimen por su política racista y específicamente anticatólica. Y se enfrentó a él. Estaba en situación de conocer muchos entresijos del régimen y mantuvo una postura más que decorosa, salvaguardando la dignidad de la Iglesia.

El III Reich llevó a cabo políticas claramente contrarias al catolicismo, como el programa de eutanasia o el cierre de colegios católicos. Buena parte de estas políticas las implantó Bormann, que manejaba la política en territorio alemán, muchas veces, sin que Hitler supiera nada, puesto que él estaba centrado en la guerra. Las opiniones de Hitler con relación al catolicismo son bastante contradictorias y es muy difícil llegar a una conclusión clara. Lo que sin duda le irritó más fue la resistencia de la Iglesia Católica a aceptar sus políticas raciales. Se puede decir que ni era pagano, ni era ocultista, ni era católico practicante, pero nunca se podrá afirmar que no era católico, puesto que se identificó como tal cada vez que habló de cuestiones espirituales.

Conclusiones

La conclusión principal que podemos sacar del tema, es que, siendo congruentes, el nacionalsocialismo del III Reich no es lo suficientemente compatible con el catolicismo. De todos modos, si lo comparamos con el liberalismo y sus vertientes, el nazismo es incluso más compatible que la mayor parte de ellas, y pese a lo contradictorio del asunto, hoy en día hay millones de liberales que se definen como católicos practicantes. También hay marxistas que se definen como católicos, cayendo en una contradicción mucho mayor.

Así las cosas, que haya nacionalsocialistas en el presente que se definen como católicos no es algo que personalmente me sorprenda, desde mi punto de vista lo considero más o menos a la par de congruente que ser católico y liberal conservador. Si algún lector se considera liberal conservador, que no se rasgue las vestiduras y que analice con actitud crítica la historia del liberalismo, sus principios, sus revoluciones, sus genocidios (como el de la Vendee), y verá que no ando errado. Es cierto que por lo general, el liberalismo conservador ha respetado a la Iglesia Católica más que el III Reich durante la Segunda Guerra Mundial (no olvidemos que las circunstancias de una guerra tan despiadada, son muy complicadas), sin duda, pero también hubo un nacionalsocialismo que respetaba el catolicismo de forma exquisita. Esto se dio en el nacionalsocialismo de los hermanos Strasser, que promovía un racismo menos marcado y una profunda visión cristiana de la existencia, con lo cual, si existe un liberalismo conservador de corte católico, también se puede decir que existió un nacionalsocialismo de corte católico cohetáneo al de Hitler, aunque no llegase nunca al poder. A los marxistas ya ni hace falta nombrarlos, pero en el fondo, hacen lo mismo que los conservadores liberales: adecúan su ideología a los valores cristianos, aunque con menor acierto que los primeros.

Por último, hay otras ideologías englobadas dentro del fascismo, que concuerdan perfectamente con el catolicismo o el cristianismo ortodoxo, como el Falangismo o el movimiento rumano de la Guardia de Hierro. También se podría incluir al fascismo italiano aunque tuviese un carácter más secular.

Nota: Nacionalsocialistas católicos de la época, como Léon Degrelle y otros muchos combatientes, no conocían con detalle todas las acciones políticas que se aplicaban en suelo alemán, por lo tanto, actuaron de forma acorde a sus creencias religiosas en todo momento.

 

Europa Ancestral - Con la colaboración del historiador Fernando Paz


sábado, 30 de junio de 2018

Roma contra Judea, desmontando mitos. Cristianismo vs Paganismo y Judaísmo

Los neopaganos que profesan un fuerte anticristianismo, basándose en ciertos textos protestantes y en Nietzsche (que se educó en una familia protestante y es considerado como el padre de la posmodernidad) contrarios a Pablo de Tarso y a la Iglesia, influidos también por el neopaganismo de la Nouvelle Droite de los años 70, y en no pocas ocasiones incluso por un ocultismo gnóstico (esoterismo) de origen masónico, creen que el Cristianismo en su totalidad, sin diferenciar sus ramas (puesto que apenas las conocen), fue fruto de una conspiración judía para acabar con Roma y Occidente. Critican un falso cristianismo, ya que el verdadero lo desconocen completamente, así como su historia. Ignoran que Occidente ha sido el bastión del Cristianismo desde el principio y que el concepto de Europa se dio gracias a la cristiandad. Es aquí donde enraizó con más fuerza y desde aquí se propagó por todo el mundo. A su vez, hacen suyas las críticas anticristianas que se dieron durante los tiempos de la Leyenda Negra (creada por la alianza judeo-protestante contra España) y de la Ilustración masónica, que aseguraban que el cristianismo católico romano sumió a Europa en la oscuridad, creencias todas, que como veremos a lo largo del artículo son falsas y totalmente contrarias a la realidad. En especial nos centraremos en rebatir el artículo que Nordic Thunder subió ya hace unos años en su blog Europa Soberana y que contiene todas estas críticas. Además dicho artículo según se ha podido constatar es en gran medida un plagio de varias partes del libro Demolish them, escrito por un escritor neopagano griego llamado Vlassis Rassias.



"Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en cualquier cosa." G.K. Chesterton




Índice:

- Manipulación y tergiversación de pasajes bíblicos.
- Falso igualitarismo, manipulación de los valores cristianos.
- Sobre Jesucristo.
- El verdadero San Pablo,  y la falsificación de la historia del cristianismo.
- ¿Terrorismo cristiano, o más bien, terrorismo pagano?
- Idealización surrealista de Nerón. La realidad del Imperio Romano.
- Las mentiras de la leyenda negra y la Ilustración masónica
- Desmontando a Nietzsche
- Conclusiones



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Manipulación y tergiversación de pasajes bíblicos

La Biblia está repleta de alegorías, no puede ser entendida de forma literal, además, los últimos textos del Nuevo Testamento fueron escritos hace casi 2000 años en un contexto social y religioso muy diferente al actual, por lo tanto, es muy fácil sacar conclusiones erróneas si no se tienen ciertos conocimientos en estudios bíblicos basados en la tradición y el magisterio de la Iglesia.