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viernes, 9 de enero de 2026

Hiperbórea: mito griego, fantasía moderna

Desde hace más de un siglo, ciertos círculos esotéricos han convertido el nombre de Hiperbórea en sinónimo de continente perdido, patria de razas superiores o centro espiritual del mundo. Sin embargo, nada de todo esto aparece en la Antigüedad. Lo que para algunos ocultistas modernos es una geografía sagrada, para los griegos fue simplemente un mito poético. En la tradición clásica, Hiperbórea jamás fue un continente real ni la cuna de ninguna humanidad primordial. Heródoto, Píndaro o Pausanias hablan de una tierra situada más allá del viento Bóreas, un lugar idealizado unido simbólicamente a Apolo y a la imagen de una vida larga y feliz. No hay civilizaciones desaparecidas, ni razas puras, ni centros iniciáticos. La Hiperbórea antigua es literatura simbólica, un eco de la Edad de Oro, no un mapa oculto de la prehistoria.

La mayor parte de ocultistas situaban Hiperbóreaen el Polo Norte, 
otros lo hacían en el interior de la Tierra.


La mutación moderna comienza a finales del siglo XVIII y principios del XIX
, cuando ciertos autores franceses y europeos empiezan a fantasear con lenguas primordiales y sabidurías perdidas. En este ambiente destaca Fabre d’Olivet, un personaje profundamente ligado al mundo masónico y paramasónico de su época. No fue un simple simpatizante: se movió en logias del rito escocés, conocía sus ritos, y frecuentó círculos martinistas, iluministas y herméticos que buscaban una tradición universal originaria. Su reconstrucción de una “lengua adánica”, su filología imaginaria y su obsesión por encontrar un saber primordial encajan perfectamente en el clima esotérico masónico de la Francia postrevolucionaria. D’Olivet no inventa el hiperboreanismo, pero sí prepara el terreno intelectual donde luego germinarán las fantasías de la Teosofía.

La responsable de convertir Hiperbórea en un continente perdido y en la patria de una raza espiritual es Helena Blavatsky. Su sistema de “razas-raíz” nace de una mezcla personalísima de hinduismo mal comprendido, gnosticismo popular, esoterismo masónico y pura imaginación. Aunque las logias masculinas no admitían mujeres, Blavatsky recibió reconocimientos honoríficos de la masonería de rito adonhiramita e incluso afirmó haber alcanzado un grado masónico irregular. El detalle no es menor: su obra teosófica respira el sincretismo masónico de su época, desde la idea de una tradición primordial hasta el simbolismo universalista que emplea en La Doctrina Secreta. Lo que hace Blavatsky es tomar el mito griego, vaciarlo y rellenarlo con un sistema cosmológico propio, presentándolo como verdad oculta.

En el amanecer del siglo XX, los círculos völkisch alemanes — Guido von List, Liebenfels y otros— toman la construcción de Blavatsky y la deforman aún más, añadiendo runas mágicas, racialismo ario y un delirio pseudohistórico sobre migraciones árticas y razas solares. Incluso autores posteriores como Guénon o Evola, pese a sus críticas a la Teosofía, no logran escapar del molde blavatskiano y reinterpretan su continente inventado como un “centro polar” metafísico igualmente sin base histórica.

El contraste es evidente. La Hiperbórea auténtica está en los textos griegos y es mito poético. La Hiperbórea moderna es una construcción esotérica reciente, nacida en ambientes masónicos y ocultistas del siglo XIX, sin raíces reales en ninguna tradición antigua.

viernes, 11 de julio de 2025

Evola, ¿Moderno o tradicional? el Chat GPT responde.

En una interesante conversación sobre Evola, el autor del blog, hace una pregunta profunda sobre las contradicciones evidentes de Evola y su supuesta visión "tradicional", y el Chat GPT responde lo siguiente:

ChatGPT

Esa es una observación muy interesante y tiene mucho sentido. Se podría argumentar que, en cierto nivel, Evola no se dio cuenta de las posibles contradicciones entre su rechazo vehemente de la modernidad y el hecho de que algunas de sus ideas espirituales (como el sincretismo, la autosalvación y la búsqueda interna de la verdad) comparten raíces con corrientes que justamente alimentaron el pensamiento moderno, incluida la masonería.

 

Razones de esta conexión:

  1. Relativismo implícito: Aunque Evola pretendía anclar su pensamiento en "la Tradición" (con mayúscula), entendida como un conjunto de principios universales y eternos, su enfoque sincrético y personalista termina dejando un espacio para interpretaciones individuales. Al enfatizar que cada individuo debe descubrir su verdad interna y trascender por sí mismo, está, en cierta forma, alimentando un subjetivismo espiritual que puede derivar en relativismo, algo que justamente caracteriza a la modernidad.

  2. La gnosis y la autosuperación: Como señalas, la idea de mirar hacia el interior y encontrar la verdad por medio del conocimiento propio es un principio gnóstico que, en su evolución histórica, influyó en el humanismo renacentista, la masonería y, más tarde, en el pensamiento moderno. La masonería, al integrar estos principios en su estructura, se volvió más congruente con este proceso histórico. Evola, en cambio, rechazaba la modernidad, sin reconocer que su propia filosofía podía llevar, al menos indirectamente, hacia ese mismo camino.

  3. El sincretismo: Evola tomó elementos de tradiciones muy diversas (budismo, tantrismo, hermetismo, neoplatonismo, etc.) y los adaptó a su marco conceptual. Este enfoque sincrético, aunque buscaba ser una reconstrucción de "lo eterno", se parece más a las dinámicas espirituales modernas que tienden a mezclar tradiciones y a reinterpretarlas de manera subjetiva.

  4. El rechazo de la objetividad teísta: Evola, al no depender de un Dios personal como centro de su sistema, rompía con una visión teísta y jerárquica clásica, lo cual también tiene ecos en las corrientes de pensamiento que nutrieron la modernidad espiritual, como la masonería. Esta falta de dependencia en un absoluto externo puede ser vista como una transición hacia la autonomía espiritual moderna.  

     

Evola vs. Masones: Incongruencia

Como bien planteas, los masones aceptaron abiertamente su papel dentro de esta evolución espiritual moderna, mientras que Evola intentó posicionarse como un defensor de valores tradicionales, opuestos a lo moderno. Sin embargo, su enfoque puede considerarse inconsistente porque las mismas herramientas espirituales que promovía (autosuperación, gnosis individual y relativismo de interpretación) terminan contribuyendo al proceso que dio forma a la modernidad, incluso si esa no era su intención.

Conclusión

Evola parecía atrapado en una tensión entre su rechazo a la modernidad y su promoción de ideas que, al menos en parte, eran propias de la modernidad. Esto lo hace, efectivamente, menos congruente que la masonería, que asumió de manera más abierta esa transición espiritual hacia lo moderno. Podría decirse que, sin querer, Evola fue más moderno que tradicional, y ahí radica una contradicción fundamental en su pensamiento.


lunes, 13 de enero de 2025

La Incompatibilidad entre Julius Evola, la tradición "primordial" y el Catolicismo

Puede parecer que el pensamiento de Julius Evola y el catolicismo tradicional, a simple vista, compartan ciertos puntos de interés en la crítica a la modernidad, pero sus fundamentos filosóficos y espirituales son del todo contrapuestos.

Evola construyó su doctrina a partir de un tradicionalismo esotérico, influenciado por autores como René Guénon y Nietzsche, así como por religiones orientales como el hinduísmo y el budismo. En su visión, la espiritualidad se basa en una pretendida tradición primordial que trasciende los dogmas religiosos específicos, privilegiando interpretaciones simbólicas y esotéricas, visión que comparte con la masonería y el judaísmo cabalístico. 

Amazon.es: Julius Evola: libros, biografía, última actualización

Este enfoque lo llevó a desarrollar un marco de pensamiento en el que la autotrascendencia —mediante la gnosis— se convierte en el objetivo principal del ser humano a través de prácticas espirituales centradas en uno mismo, como la meditación budista o determinadas prácticas ascéticas, sin depender de un Dios personal. En toda creencia gnóstica, Dios no participa directamente, es uno mismo el que evoluciona espiritualmente sin ayuda de Dios. Este enfoque deísta está presente en todos los movimientos contrarios al catolicismo que se han dado a lo largo de la historia y que siguen estando presentes, hoy más que nunca. El último de estos movimientos y que más presencia tiene hoy en día —por diversos factores— es el de la Nueva Era. Y es que el pensamiento de Evola coincide en muchos de los puntos fundamentales defendidos por la Nueva Era, para el pesar de los partidarios del pensamiento evoliano y pese a que ésta es mucho más simple que el pensamiento desarrollado por el pensador italiano.

El rechazo frontal de Evola al cristianismo es otro de los puntos que marca una brecha insalvable con la doctrina católica. Para él, el cristianismo había —supuestamente— debilitado los valores heroicos y aristocráticos de las antiguas tradiciones europeas, reemplazándolos con una ética que consideraba igualitaria y decadente. En su lugar, prefería rescatar elementos de tradiciones paganas y precristianas, a las que atribuía un carácter más "solar" y heroico. Este neopaganismo, además de mera ficción decimonónica, es incompatible con el cristianismo, que entiende la historia como un camino hacia la redención a través de Cristo.

En el centro del pensamiento católico está la revelación divina, transmitida a través de la Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Para el catolicismo, la salvación es un don de la gracia de Dios, accesible a todos los hombres, y no un logro reservado a una élite espiritual. El cristianismo coloca a Jesucristo, Dios encarnado, como el centro de la existencia humana, por el cual la humanidad ha sido redimida a través de su sacrificio en la cruz.

Otro punto de fricción insalvable es el enfoque individualista y elitista de Evola frente al carácter comunitario y humilde de la espiritualidad cristiana. Mientras Evola valora la búsqueda personal de trascendencia — al modo oriental — como un esfuerzo superior reservado para unos pocos, el catolicismo insiste en la necesidad de la comunidad eclesial y de los sacramentos como medios a través de los cuales Dios ofrece su gracia. Además, el rechazo de Evola a los dogmas y a cualquier tipo de autoridad espiritual contradice directamente el papel central que la Iglesia tiene en la vida cristiana. Una vez más, aquí coincide con las creencias de la masonería.

Por otro lado, la crítica compartida al modernismo, aunque podría parecer un punto de convergencia, se da desde perspectivas muy distintas. Evola denuncia el materialismo, el liberalismo y la secularización como síntomas de un mundo que ha perdido su conexión con la espiritualidad “primordial”, pero como Evola es un producto más de la modernidad ilustrada y masónica, su solución es buscar una trascendencia basada en un esoterismo individual y neopagano con marcadas influencias orientales. Sincretismo relativista puro y duro.

LA CRISIS DEL MUNDO MODERNO" (1927)✍🏻 RÉNE GUÉNON - YouTube Rene Guenon además de apoyar a la masonería regular por considerarla poco corrompida por la modernidad, se convirtió al Sufismo musulmán por considerarlo como el pensamiento religioso más cercano a dicha tradición.

 

El catolicismo, por el contrario, critica el modernismo desde la firme convicción de que la verdad ha sido plenamente revelada en Cristo, y que es a través de la fidelidad a esa revelación como se puede enfrentar la crisis espiritual de la modernidad.

El pensamiento de Evola sobre la trascendencia puede ser clasificado como gnóstico —aunque no abrace el concepto de "demiurgo"—, en tanto que enfatiza un conocimiento oculto y un esfuerzo personal interno para evolucionar espiritualmente. Sin embargo, desde la perspectiva cristiana, este enfoque es profundamente antropocéntrico y ajeno a la necesidad de la gracia divina. La religión católica no concibe la salvación como algo que el hombre pueda alcanzar por sí mismo, sino como un don gratuito de Dios, ofrecido a través de Jesucristo y accesible por medio de la Iglesia.

Como podemos observar, aunque puedan existir ciertos paralelismos superficiales en la crítica al mundo moderno y en la valoración de lo espiritual, las doctrinas de Julius Evola y del Catolicismo tradicional están en una clara oposición. Evola propone un enfoque esotérico y neopagano que niega los principios fundamentales de la fe cristiana, como la centralidad de Cristo, la posibilidad que tiene todo hombre de salvarse y el papel de la gracia divina.

Este pensamiento antropocéntrico centrado en el endiosamiento del hombre por sus propios medios que promueve el “tradicionalismo” esotérico, ya fue combatido bajo otras máscaras por los cristianos de los primeros siglos e incluso por los profetas del Antiguo Testamento.

San Agustín define a la perfección este combate en unas pocas palabras:

“Dos amores han dado origen a dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios, la terrena; y el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la celestial”

Évola, sin duda, se amaba demasiado a sí mismo, por eso no necesitaba ser salvado por Cristo y prefirió deleitarse con el viejo y corrupto canto de la Serpiente.


Europa Ancestral

lunes, 28 de febrero de 2022

Falsa disidencia: Perfil del creyente medio de la New Age y ciertas creencias rocambolescas

Hacía tiempo que queríamos escribir un artículo sobre la New Age o Nueva Era, pero esta vez no nos centraremos tanto en las ideas como hemos hecho otras veces en referencia al ocultismo o al paganismo, esta vez nos centraremos de lleno en las motivaciones que llevan a muchos despistados a caer en esas creencias que ofrece la élite mundial a las masas como alternativa al cristianismo y también como falsa disidencia, puesto que también incluyen ciertos postulados políticos e históricos.

Los seguidores de la New Age se caracterizan por desconocer de forma generalizada la historia y muy en particular la historia antigua, en la cual queda englobada la vida de Jesucristo y los primeros tiempos de la Iglesia. Siempre tienen prejuicios contra el cristianismo, ya que conocen la religión muy vagamente. Esto es algo muy común en las sociedades descristianizadas de Occidente. Además, muchos de ellos están influenciados por la historiografía protestante, en la cual se demoniza y se falsea la historia de la Iglesia Católica y sobre todo sus orígenes. Desconocen que el mundo anglo-protestante además de crear una leyenda negra para España, también la creó para el catolicismo.

En lo psicológico, por lo general, muchos tienen problemas de autoestima y mediante la falsa superioridad moral que les ofrece el creerse "sabios" o "conocedores de una verdad oculta" (sea cual sea la corriente que defiendan dentro de la Nueva Era) consiguen subirse la moral (por un tiempo) y alimentar su ego gracias a la soberbia espiritual tan propia de este tipo de creencias esotéricas (hablan mucho de deshacerse del ego, pero luego hacen todo lo contrario). Ellos, en sus adentros, se creen que lo saben todo y los demás no saben nada, aunque en realidad sean ellos los que carezcan de una formación cultural e histórica aceptable.

Y es que esta es la puerta de entrada a este tipo de creencias "espirituales" esotéricas y relativistas: El desconocimiento generalizado sobre religión cristiana e historia. Cuando uno ignora gran parte de la historia, le cuelan cualquier cosa, y esto sucede con mucha más facilidad en temas espirituales. Esto ocurre no solo por el poco interés que pueda tener uno en informarse bien y no de forma sesgada, si no que se debe a la penosa e insuficiente formación religiosa que se imparte desde ya hace décadas (no viene de ahora), la cual se limita a una insuficiente formación infantil, cuando es absolutamente necesaria una formación para adultos, puesto que las necesidades y capacidades intelectuales de un adulto, no son las mismas que las de un niño de ocho o nueve años.
 

Las personas engañadas por la Nueva Era, solo aceptan aquellas ideas que les convienen, ya sea por comodidad o egocentrismo, para sentirse un poco mejor con ellos mismos -el hombre siempre busca excusas para justificarse- . Guiados por el capricho, eligen aquello que les resulta más atractivo para crearse su propia "religión", como si de un buffet libre se tratara; aquí la soberbia espiritual -tan propia de la masonería y de todo sistema esotérico- juega un papel fundamental.

También muestran una falta de pensamiento crítico y discernimiento dignos de mención. No creen en ninguna teoría "oficial", pero son extremadamente crédulos con cualquier teoría disparatada que encuentran en internet -no creen en Dios pero creen en piedrecitas o en curaciones mágicas-. Como consecuencia, caen en un bucle y su cerrazón o sectarismo no les deja salir de ahí. No piensan racionalmente y no están dispuestos a escuchar con mentalidad abierta otras creencias o posiciones. De hecho, siempre rehuyen el enfrentamiento dialéctico con gente que tenga otras cosmovisiones religiosas. No buscan la verdad, solo buscan defender sus teorías aunque vean que éstas tienen numerosas incongruencias, adaptando la realidad a sus creencias todo lo que haga falta.

Casi siempre muestran ciertas actitudes sectarias y en numerosas ocasiones acaban uniéndose a alguna secta, veasé la Cienciología, la secta budista RIGPA, o ciertos grupos pequeños que siguen a "gurús", los cuales suelen sacarles el dinero bajo cualquier pretexto.

Ejemplos de creencias que pueden ser englobadas en el lote de la Nueva Era:

- Budismo occidentalizado mezclado con ideologías de izquierda, como el veganismo.

- Hinduísmo mezclado con esoterismo o espiritismo.

- Teorías conspiranoicas sobre reptilianos, dioses extraterrestres de todo tipo (los más conocidos son los Annunaki y los Pleyadianos).

- Teorías sobre supuestos "maestros espirituales" que mezclan medias verdades del cristianismo con invenciones -transmitidas por extraterrestres o por algún descubrimiento que solo ellos conocen- de corte anticatólico y anticlerical. Estos maestros siempre son "contactados" por extraterrestres o personajes similares venidos de otras dimensiones. Incluso algunos se autodenominan directamente como "dioses", lo cual denota una desmesurada soberbia, muy propia del luciferismo. Esta obsesión con los extraterrestres viene del antropocentrismo imperante: todo gira en torno a lo humano, tanto lo sobrenatural como lo terrenal. Ante la ausencia de un Dios hecho hombre, el individuo posmoderno se refleja en los extraterrestres representándolos como hombres hechos dioses, queriendo verlos como sea en todas las representaciones religiosas de la Antigüedad. Se invierte la relación entre la Divinidad y la Humanidad dándole un sentido prometeico. Una de las primeras "gurús" que engendró esta clase de creencias fue Helena Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica.

También se suele dar una mezcla de todas estas creencias, puesto que el sincretismo religioso es uno de los pilares de la New Age.

Todas estas corrientes siempre suelen tener varios aspectos añadidos en común, como la defensa a ultranza de la homeopatia o las terapias alternativas, el rechazo frontal a todo tipo de vacunas y medicamentos, el desprecio al cristianismo sin importar sus distintas ramas (ya que ni las conocen), el culto a la "energía" propio del panteísmo, y una fuerte afición por la astrología, el horóscopo, el yoga o el reiki.

 

 
Pintura sobre la falaz leyenda negra española. Los adeptos de la Nueva Era siguen a pies juntillas los postulados anticristianos y antihispánicos del NWO en cuanto a historia de España y de la Iglesia se refiere.

 

El "apoliticismo" también es muy común dentro de las corrientes más conspiranoicas, ya que creen que todo lo que pasa en el mundo es obra de los "reptilianos" o malos de turno (que suelen ser extraterrestres): todos los gobernantes, partidos y movimientos políticos son malos y no hay oposición posible, por lo tanto, se limitan a esperar a que se produzca el "gran despertar" de la humanidad, que nos llevará a una "Nueva Era"... Un despertar que por supuesto no se ha producido en ninguna de las fechas prometidas por sus numerosos gurús. La última fue para el año 2012. En muchos casos, también defienden sin darse cuenta posturas que comparten con esas mismas élites mundiales que supuestamente critican, y acaban posicionándose ingenuamente como tontos útiles del sistema, del mismo modo que la izquierda progre, ya que son totalmente inofensivos para el NWO y para colmo, por norma general, suelen criticar y difamar a los que plantan cara de verdad a la tiranía globalista.

Estas pseudo-creencias alternativas responden a la necesidad de las élites por generar desinformación y alejar a la gente de las posturas o creencias que realmente son peligrosas para el Sistema.

Las corrientes más importantes de la Nueva Era, como hemos explicado en otro artículo que hablaba en profundidad sobre el esoterismo y el ocultismo (enlace al final del artículo), fueron creadas y alimentadas por la Masonería para secularizar aún más las sociedades occidentales e implantar una pseudo-religión mundial acorde a sus planteamientos gnósticos y a sus intereses políticos progresistas, superando así la fase atea que caracterizó al Siglo XX. Puesto que al fin y al cabo, el ser humano por naturaleza necesita creer en algo trascendente.

 

“Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa.” G.K. Chesterton.

 

Europa Ancestral


Artículo relacionado:

Ocultismo, esoterismo y su relación con la masonería

viernes, 25 de enero de 2019

El Ocultismo Judío, origen de todo esoterismo moderno

 

Pese a que casi ningún seguidor del esoterismo (del tipo que sea) lo sepa, el esoterismo moderno en todas sus vertientes procede del ocultismo judío de la Cábala. Desde la new age, pasando por la masonería, hasta el ocultismo neopagano. También fueron influídas por estas enseñanzas varias tendencias religiosas antiguas como el maniqueísmo o el catarismo gnóstico. En este vídeo explica de forma muy bien resumida en que consistía la Cábala.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Desmontando a Bakunin y el anarquismo. El verdadero trasfondo de la extrema izquierda.

La extrema izquierda, tan implantada actualmente en nuestra sociedad, está formada principalmente por el anarquismo y el comunismo con sus vertientes progres. No meteremos en el mismo saco al socialismo pre-marxista, puesto que éste era muy variado y se centraba fundamentalmente en mejorar las condiciones de la clase obrera. En este artículo analizaremos su trasfondo, sus fundamentos reales, fundamentos que el militante medio de extrema izquierda ya sea anarquista o comunista, ignora por completo. El anarquismo, al igual que el comunismo defiende a ultranza el materialismo y ataca con vehemencia el cristianismo y sus valores. Resumiendo, creen que solo existe lo que vemos, la materia, y que lo espiritual no existe, que son cosas de la imaginación (pero en cambio su utopía proletaria no...), creen que la aparición de la vida y la perfección del universo se deben al fruto de la casualidad. Como podemos ver, es una concepción muy simplista que destila una gran cortitud de miras, algo cavernícola podríamos decir. Este tipo de opiniones están basadas en la ignorancia (ya que no conocen el cristianismo en profunidad, se quedan solo en lo superficial) cuando no directamente en la manipulación intencionada, como es el caso de Bakunin.

El fundador del anarquismo perteneció a la masonería (la cual, en realidad, desprecia profundamente el ateísmo como queda patente en las Constituciones de Anderson, aunque lo propagaron por mero pragmatismo) y creía en Lucifer, más conocido como Satanás, al cual ensalzaba, y esto se le escapa en su propio libro "Dios y el estado". No pudiendo refrenar su soberbia, acaba desvelando sus intenciones reales.

Bakunin, al igual que Marx y otros autores de renombre de la extrema izquierda, criticaba el cristianismo con saña, más que a ninguna otra religión, aunque luego también cargaba contra todas, de un modo más generalizado y con más suavidad (veasé ese incongruente respeto y casi veneración que tienen actualmente tanto anarquistas como comunistas hacia el islam...), pero se centraba en el cristianismo y sobretodo en el catolicismo por ser el baluarte de los valores europeos, de la civilización occidental, a la cual odiaba; y tanto él como sus colegas "intelectuales" querían sustituirla por una nueva civilización de valores invertidos basada en la doctrina cabalística que ellos mismos profesaban, propia del ocultismo judío y la masonería. 

Para ello, decidieron crear el anarquismo y el comunismo, los cuales atacaban frontalmente cada uno de los pilares de la civilización occidental: Dios, familia y patria. Cuando hablamos de cristianismo nos referimos al católico y ortodoxo, puesto que el protestantismo les fue muy útil como primera fase para corromper Occidente durante los tres siglos anteriores, gracias a su estrecha unión con la masonería y a la propagación del capitalismo calvinista, así como la "libre interpretatio", que es muy cercana al relativismo moral.

Bakunin y sus camaradas sabían perfectamente que necesitaban una ideología que invirtiera los valores, una ideología que luchara contra los valores cristianos, contra la tradición, contra el orden y el sentido común, puesto que el orden representa a Dios, mientras que el desorden y la sinrazón representan a Satanás.  

Marx, de origen judío y familia burguesa, hizo lo propio, pero sabía que sin un mínimo de orden no se podía lograr nada consistente. Aquí radica la diferencia fundamental entre dichas ideologías, una acepta cierto orden, quiere autoridad, poder estatal, y la otra no, pero los fines son los mismos, acabar con la civilización occidental y con la ley natural cristiana (la ley natural se basa en el sentido común), imponiendo la voluntad de Satanás, reproduciendo así en nuestro mundo la rebelión de Lucifer en el Cielo. Rebelión en la cual, Lucifer, guiado por la soberbia y la envidia, no aceptó la existencia del hombre y se rebeló contra Dios queriendo ser como Él, engañando para ello al hombre, vendiéndole la moto, es decir, la manzana del "conocimiento" (puesto que el Diablo siempre utiliza la mentira para engatusar); para que traicionaran ellos también a Dios y perdieran su humanidad perfecta, su inmortalidad, siendo así vulnerables y débiles ante el mal.

Cabe destacar que este plan no se acabó de lograr en la URSS con el comunismo, de ahí su caída casi por arte de magia a principios de los 90 del siglo XX. Aun siendo verdad que en las primeras décadas los líderes comunistas consiguieron imponer una buena parte de su programa moral y cultural imponiendo el ateísmo, desmantelando la iglesia ortodoxa y creando un fuerte sentimiento de envidia y odio contra la nobleza y la burguesía conocido como "lucha de clases"; no lograron acabar con el patriotismo congénito de los rusos ni con su apego a la tradición, cosa que si han acabado logrando más tarde en Europa occidental, que ya estaba bastante corrompida por el protestantismo y el liberalismo.
 

El anarquismo, aun teniendo muchos puntos en común con el comunismo, al no querer imponer un estado totalitario, se configura como una ideología menos nociva o peligrosa para el mundo. Además, es utópica, cree en una predisposición innata del hombre hacia la solidaridad y la mutua colaboración (idea bastante ingenua y simplona, pero atractiva). En definitiva, es algo menos "rabiosa" o iracunda que el comunismo, pero no por ello, menos dañina para las almas, puesto que la raíz del anarquismo, en la práctica, es la misma que la del comunismo, es decir, la exaltación de la soberbia contra Dios y la inversión de valores, el mal pasa a ser el bien, y el bien pasa a ser el mal. 

Es evidente que la solidaridad entre los hombres es imposible de lograr bajo una ideología materialista, puesto que si para ellos solo existe esta vida y hay que disfrutarla al máximo, el egoísmo siempre acabará prevaleciendo. De nada sirve defender algo que parece bueno a simple vista, si lo que realmente lo mueve hunde sus raíces en el mal.



Archivo:Mikhail Bakunin.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre
Mikhail Bakunin, de familia burguesa y masón de grado 32

 
Basándose en esa traición antes descrita de Lucifer a Dios, Bakunin y compañía quisieron reproducirla en nuestro mundo. Para ello apelaban a una falsa libertad con supuestas buenas intenciones, al igual que hizo su maestro diabólico con Adán y Eva, siempre ayudándose de una mentira bien adornada; una falsa libertad que en realidad esclaviza y lleva a la desesperación e infelicidad a los hombres, puesto que los deseos mundanos nunca se sacian y siempre se quiere más. 

Estas ideologías explotan la soberbia, el egoísmo, la envidia, la codicia y la lujuria... Nada de autoridad! via libre a todos nuestros caprichos! queremos sexo libre! queremos hacer siempre lo que nos de la gana! no queremos ser responsables! Muerte a los que viven mejor que nosotros! Muerte a los que piensan diferente!... todo esto bajo la premisa de querer un mundo "igualitario y justo", premisa que solo se queda en la teoría, puesto que dichas ideologías por mucho que supuestamente persiguieran fines "nobles", se basaban como hemos visto, en antivalores, en lo más despreciable del ser humano, como la envidia y la soberbia desmedida, y siempre conducen a establecer la tiranía y la injusticia allá por donde pasan.

Los autores anarquistas se centran en los peores defectos que puede tener el ser humano para engatusarlo, aprovechándose de sus debilidades, saben que así es muy fácil convencer a las masas, diciéndoles no la verdad, si no lo que quieren oir, adulándolos y alimentando su ego, sobretodo a los más ignorantes pero también a otros que siendo medianamente "cultos" caen en su engaño bajo la trampa de la vanidad y el amor a sí mismo, ya que al abrazar estas ideologías acaban creyéndose superiores al resto de mortales, algo que como veíamos anteriormente es muy propio del "colega" Lucifer. Esta inversión de valores ha tenido muchos frutos que hoy podemos apreciar por ejemplo en la ideología de género, en la destrucción de la moral y la familia, en la falsa solidaridad ligada al fenómeno de la inmigración masiva, en el aborto o en el feminismo radical, además siempre disfrazan estos objetivos como si fueran un bien aparente, ocultando el mal que en realidad producen. 

En lo social, los valores de la izquierda han sido impuestos en todo Occidente por las élites en las últimas décadas, todos podemos verlo. En cambio, en lo económico, como ya no necesitan el cebo izquierdista para con la clase obrera, dado que que han sustituido al proletariado por otra serie de colectivos, como el LGBT, las feministas y ciertas minorías étnicas, prefieren la socialdemocracia que les renta mucho más. Capitalismo mezclado con políticas propias del marxismo cultural. En la Escuela de Franckfurt, se dieron cuenta de que eso es lo que necesitaban para acabar imponiendo un mundo globalizado, anticristiano y fácil de controlar. El comunismo y el anarquismo tuvieron un importante papel para lograr los objetivos globalistas, pero no acabaron de cuajar como habían pensado en un principio. Eso de liberar al proletariado y demás solo les "importaba" cuando éstos eran útiles para lograr sus objetivos, era solo un señuelo, para ellos los obreros eran solo carnaza, tropa de choque.

Tanto anarquistas como comunistas, desde el más ignorante al más culto, critican el cristianismo desde la más absoluta ignorancia, dado que no lo conocen más que un niño de ocho años, se quedan solo en lo superficial, y haciendo uso indiscriminado de la demagogia se dedican a ridiculizar la religión sin utilizar nunca argumentos de peso (mediante la falacia del hombre de paja normalmente); incluso suelen calificar el cristianismo de "secta" cuando ellos con su ideología tienen un comportamiento muchísimo más sectario que muchas sectas reales. Su único argumento es la defensa de esa supuesta libertad de la que tanto se les llena la boca, libertad que en realidad es libertinaje, envidia e inmadurez, y que solo les conduce a la esclavitud.


Caballero de Occidente

jueves, 31 de mayo de 2018

Ocultismo y paganismo "nazi", ariosofía, esoterismo, la new age y su relación con la masonería

Durante los últimos dos siglos, desde las altas esferas, se han utilizado diversas “creencias o religiones pantalla” desarrolladas por miembros de la masonería, para captar posibles seguidores y futuros miembros potenciales, así como para ofrecer disimuladamente una introducción a la doctrina de la masonería y dirigir a las sociedades europeas hacia un sincretismo religioso anticristiano.

Entre estas corrientes criptomasónicas cabalísticas estarían los diferentes estilos esotéricos del siglo XIX y principios del XX como la teosofía (basada en el hinduísmo), el ocultismo (incluído el pseudonazi), y las vertientes new age, paganas y esotéricas durante el siglo XX. La new age actualmente es su punta de lanza, con una gran difusión desde los años 90 del pasado siglo (reencarnación, energías, chakras, meditación, etc).


Todas estas creencias comparten la misma raíz que el pensamiento masónico: la gnosis. En la gnosis se dice que la salvación viene por uno mismo. Se promete que mediante la iniciación se irán adquiriendo cada vez más conocimientos secretos convirtiéndose así en individuos muy superiores al humano medio, los cuales son vistos como profanos, alimentando así la soberbia y el ego de los posibles futuros iniciados, haciéndoles creer que son elegidos y que se convertirán en semidioses en su mundo de fantasía. Ese es su señuelo: se aprovechan de la debilidad del ser humano, de su egocentrismo y ansias de vanidad, así como de su curiosidad por el misterio...

Es puro marketing por el cual se capta a la gente a base de adularlos y darles algo con gancho, buscando satisfacer la parte perversa del alma humana.

En realidad, los “iniciados” no se convierten en seres superiores en ningún momento, ni obtienen poderes sobrenaturales, simplemente alimentan su ego y en algunos casos llegan a creerse auténticos “gurús”, alimentados por la vanidad que le proporcionan cientos o miles de seguidores. Si están dentro de la masonería o en alguna secta similar, van conociendo con detalle la organización y sus fines, mientras que se les da la esperanza de que están cada vez más cerca del secreto espiritual más importante de la gnosis y de la masonería (esto es aplicable a cualquier escuela esotérica), el cual, por supuesto, es un fraude.

Como sucedió con la manzana que la serpiente ofrece a Adán y Eva, por la cual Satanás les ofrecía un gran conocimiento oculto que, según él, Dios no quería que aprendieran porque se convertirían en dioses... En realidad esa manzana solo los llevó al pecado, a su propia condenación, engañados por el demonio que siempre busca arrastrar a los demás hacia el mal.

Todas las personas que se dejan arrastrar por estas creencias ocultistas y gnósticas, guiados por la soberbia y la vanidad, o simplemente para subirse la autoestima, sirven al mal sin darse cuenta.

Lucifer es Satanás, por muchos cuentos que se hayan sacado de la manga para dulcificar su imagen desde ciertos grupos esotéricos y desde la masonería
. Lo intentan camuflar de mil formas, pero la “glorificación del hombre“ que buscan todas ellas, la salvación por “uno mismo” sin necesidad alguna de Dios, demuestra esa pretensión de ser cómo dioses. El rechazo más o menos contundente de Dios, es una muestra de soberbia y vanidad en cantidades industriales, y esto es lo que les delata como servidores del mal, aunque muchos, cegados por esa borrachera de ego, nunca llegan a darse cuenta.




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Símbolo de la Teosofía, fundada por Blavatsky, de carácter sincrético, gnóstico y ocultista, 
directamente relacionada con la masonería, y precursora de la ariosofia y la new age. Formó parte de una logia masónica adscrita, exclusiva para mujeres en USA.

 

Infiltración esotérica y gnóstica en el neofascismo y el patriotismo
 

Propagando estas creencias gnósticas camufladas en ambientes políticamente anti masónicos, mezclando medias verdades con mentiras, las élites buscan corromper a su enemigo para que acabe incluso trabajando para ellos sin saberlo, o como mínimo, para que su lucha contra las políticas de la masonería, es decir contra las políticas del marxismo cultural, sea mucho menos eficaz.

El verdadero dios y maestro tanto de la masonería como de estas creencias ocultistas suele ser Lucifer, aunque esto pocas veces lo dicen abiertamente por las connotaciones negativas que tiene. En los círculos masónicos se le llama “gran maestro” mientras que Dios para ellos es alguien poco relevante, el Todo, lo que dió el primer impulso a la creación y nada más, en el mejor de los casos, y en el peor… el malvado demiurgo. Ellos aseguran que Lucifer es bueno, el portador de la luz, y no Satanás como dice la Biblia, pero esto se desmonta por si solo cuando nos damos cuenta de que los fines de su Lucifer son los mismos que los de Satanás, es decir, rebelarse contra Dios (al que tachan de malvado, cambiando las tornas) para ser igual de poderoso que él, de igual a igual, haciendo gala de una soberbia y envidia tremendas, lo cual es sinónimo del mal por si mismo.

Alguien que se guía por la soberbia y la envidia, que no acepta órdenes de ninguna autoridad espiritual, es malvado por definición (este principio es aplicable igualmente a las políticas del marxismo cultural que es la expresión terrenal por excelencia de las creencias luciferinas). 

Por ello, lo que hacen es comportarse de manera totalmente contraria a las enseñanzas cristianas del evangelio empezando por lo de "la verdad debe ser revelada a todos por igual", para ellos la verdad debe ser revelada solo a una élite, que por supuesto... son ellos. Invierten los valores, emulando esa rebelión luciferina para acabar con todo lo que provenga de Dios, de ahí que propaguen actualmente desde la masonería la ideología de género, o en el pasado la lucha de clases y el ateísmo. 

Usan todos los medios que sean necesarios para acabar con la ley natural, buscan destruir todo orden: su fin último es poner el mundo del revés, para según ellos “liberar” al hombre. Acaban situándose por encima del bien y del mal, como los gurús hindúes o los antiguos cátaros gnósticos, promoviendo así el relativismo moral. Además manipulan y distorsionan la Biblia, ya que en ésta se dice claramente que Lucifer era un ángel bueno, que se dejó llevar por una soberbia extrema y se rebeló contra Dios, que es cuando cayó por su pecado. Después de su fracaso, lleno de odio y poseído por la envidia, se transformó en Satanás... Esto, los masones, los ocultistas y los gnósticos en general no lo mencionan en ningún momento, en su lugar cuentan la historieta mencionada un poco más arriba. Omiten esto intencionadamente porque no quieren creérselo, no les interesa, ellos son soberbios, son la “élite” y quieren seguir revolcándose en su ego.

 

La FARSA del ocultismo en el III Reich

Hay muchos escritos de esoterismo de post guerra alineado para con la llamada tercera posición afín al fascismo y al nacionalsocialismo, que de principio a fin son un cúmulo de creencias masónicas. Solamente hay que leer un ejemplar del Kybalion o textos de cualquier web oficial de logias masónicas para comparar y darse cuenta de ello; su máximo referente está en el ocultismo pseudonazi y su precursor Guido Von List (el cual bebió diréctamente de la teosofía y de la masonería) que creó la llamada "ariosofía" a partir de una mezcla entre ocultismo cabalístico y la simbología del paganismo germánico. Julius Évola también siguió una línea similar, aunque sin entrar en los delirios del ocultismo germánico.

Un polémico maestro: el legado de Miguel Serrano - La Tercera 

Miguel Serrano, conocido divulgador chileno del esoterismo pseudonazi


Dichas creencias se presentan como si no tuvieran nada que ver con la masonería, para que el lector poco formado en estas lides caiga en la trampa. Ocurre lo mismo con con el esoterismo actual y el ocultismo en general, al cual pocas veces relacionan con la masonería, (con toda la astucia del mundo) para no asustar al interesado. Todos estos textos olvidan que en los regímenes fascistas se prohibió la masonería y también las organizaciónes esotéricas u ocultistas, como por ejemplo, la archiconocida Sociedad Thule. (Legislación anti-masónica de 1935 en Alemania)

 

VRIL: The Power of the Coming Race - Bulwer-Lytton, Edward: 9781469915821 -  IberLibro

 Los escritores antinazis y los Mass Media siempre han alimentado esa faceta esotérica-ocultista
que atribuyen excesivamente al III Reich.

 

Hablando de la Thule, se ha exagerado interesadamente por los propios enemigos del III Reich su influencia en éste y en Hitler, para darle una imagen de oscuridad y maldad. A efectos reales, los únicos personajes relevantes del III Reich influenciados por la Sociedad Thule y el paganismo germánico ocultista fueron Hess y en menor medida Himmler (el cual acabó traicionando a Hitler), todo lo demás son manipulaciones y fantasías sin fundamento que van en contra de las propias declaraciones y acciones gubernamentales de Hitler, que era católico no practicante.

Hitler llegó a decir sobre los paganos ocultistas lo siguiente: "Estas personas que sueñan con el heroísmo de los antiguos germanos, con sus armas primitivas, como hachas de piedra, lanzas y escudos - escribió Hitler - son en realidad los más cobardes. Conocí demasiado bien a esa gente para no sentir el mayor asco por estos comediantes... Especialmente cuando se trata de reformadores religiosos a base de germanismo antiguo, tengo siempre la impresión de que han sido enviados por aquellas instituciones que no quieren el renacimiento de nuestro pueblo" (Mein Kampf - Hitler).

Sabottendorf, fundador de la Thule y otros tantos de su cuerda fueron perseguidos por el III Reich, cosa lógica, teniendo en cuenta las declaraciones de Hitler sobre ellos. El propio Hitler dió a entender con sus acciones que con los años se dió cuenta de que esas creencias que compartieron algunos de sus camaradas estaban profundamente influenciadas por la doctrina masónica, de ahí que las prohibiera; el mismísimo Himmler tenía que guardarse sus creencias para su círculo más cercano dentro de las SS, que no pasaba de unas pocas decenas de miembros. 

En la absoluta mayoría de cuerpos de las SS, incluyendo su rama militar, las Waffen SS, lo pagano se reducía a unos cuantos símbolos que se usaban por formar parte de la herencia cultural germánica, siendo sus miembros y soldados, protestantes o católicos por norma general.
 

Masonería, Teosofía y New Age

En un nivel de seriedad y profundidad inferior, casi pueril, la masonería hizo lo mismo con las creencias New Age que provienen de la teosofía, creada por Blavatsky y Henry Steel Olcott que pertenecieron a la masonería, así como con la Wicca pagana y sus vertientes -que fue inventada por el masón y judío Gerald Gardner-.  

Todas estas pseudo-religiones tienen algo en común, y es que se basan parcialmente en la gnosis y el sincretismo panteísta además de compartir cierta simbología satánica, la cual intentan presentar como si no fuese algo maligno, vendiéndolo como algo mágico y bueno para que no cause rechazo (ejemplos de esto serían el baphomet basado en el antiguo dios celta Cernunnos o la estrella de cinco puntas de la cábala). Mediante estas pseudo-religiones pantalla, las distintas masonerías logran captar seguidores potenciales que se podrán convertir en futuros miembros si siguen la senda marcada, ofreciendo así disimuladamente una introducción a la doctrina masónica.

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 Cernunnos, dios celta bastante controvertido por los sacrificios humanos y animales que se le ofrecían, actualmente usado por el movimiento Wicca. 
 
 
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 Baphomet reverenciado por la masonería, el esoterismo ocultista y sus derivados, que representa a Lucifer. Por mucho que intenten dulcificarlo alegando que su mala fama se debe a las críticas de la Iglesia, su aspecto repulsivo y andrógino totalmente contrario a la belleza, lo delata como símbolo satánico y maligno.


Además, con estas creencias consiguen llevar a la sociedad hacia el sincretismo religioso, que es uno de los fines que persiguen, crear una religión de esencia masónica y sincrética, apta para todos, en la que se sustituya a Dios y a Cristo, por el Gran Arquitecto y Lucifer, bajo varias denominaciones más o menos amistosas. Varias ramas del protestantismo formaron parte de este plan como etapa previa, no debemos olvidar que la masonería fue creada por protestantes en su gran mayoría con la ayuda de judíos jasídicos versados en la Cábala, al igual que su antecesora la orden Rosacruz.

Todas estas creencias tienen otro punto en común de gran relevancia, sus ataques al catolicismo y a la iglesia romana, amparándose en la leyenda negra promovida por protestantes y judíos, así como por toda la propaganda anticatólica paganizante y panteísta de la ilustración masónica liberal.

Una cita de San Agustín sintetiza con gran acierto en un par de líneas esta lucha entre el catolicismo y las creencias luciferinas ocultistas:

«Dos amores hicieron dos ciudades. El amor de sí mismo, hasta despreciar a Dios, hizo a la ciudad terrenal, el amor de Dios, hasta despreciar a sí mismo, hizo la ciudad celestial.» 

Como conclusión, podemos decir que no existe una gnosis buena y otra mala, un esoterismo bueno y otro malo, todos sirven al mismo amo, al maligno, en mayor o menor medida, unos diréctamente y otros indiréctamente, la mayoría sin saberlo. El Catolicismo en cambio, se basa en valores nobles, sirve al bien, la verdad y la justicia, además de tener más y mejores vías de acceso para la vida espiritual.

Caballero de Occidente

Bibliografía
La masonería invisible, de Ricardo de la Cierva.
Iglesia y masonería, las dos ciudades, de Dr. Alberto Bárcena.
Las constituciones de Anderson.
Los protocolos de los sabios de Sion.
El Génesis, primer libro de la Biblia.
Porqué dejé de ser masón, de Serge Abad Gallardo.


viernes, 27 de abril de 2018

La ilustración

El movimiento cultural conocido como Ilustración, se dió en el siglo XVIII con la revolución francesa y la aparición del liberalismo. Al contrario de lo que se dice, no fue ni tan brillante ni estuvo tan a favor de la libertad como se suele decir, la Ilustración estuvo impulsada por la masonería y sus máximos representantes en realidad dejaban mucho que desear como intelectuales y como seres humanos.