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sábado, 28 de febrero de 2026

El verdadero hinduísmo indoeuropeo y el engaño gnóstico de Evola

En ciertos círculos esotéricos occidentales que siguen las enseñanzas de Julius Evola, se ha difundido la idea de una Tradición única y primordial indoeuropea, supuestamente preservada en la India y velada bajo símbolos que solo los “iniciados” comprenderían. Según esta visión, todas las religiones antiguas serían restos fragmentados de un monismo absoluto —todos formamos parte de Dios, de su misma esencia, no somos creación, somos emanación—, de una espiritualidad interior que hundiría sus raíces en el hinduismo. El problema es que esta imagen no coincide con la historia real ni con la estructura auténtica de las religiones indoeuropeas, que Evola en particular señala con más ahínco como la verdadera fuente de la "tradición primordial".

Si uno vuelve a los orígenes —a los himnos védicos más antiguos, a la Grecia arcaica, al mundo celta, romano o germánico— lo que aparece es un panorama completamente distinto al que nos pintan estos tradicionalistas: politeísmo claro, con dioses personales, jerarquías divinas, héroes, sacrificios y un fuerte sentido ritual y comunitario. Los indoeuropeos no creían en un Absoluto impersonal, ni en la “chispa divina” interior, ni en la fusión mística del hombre con un Todo superior. Ese universo gnóstico es ajeno por completo a la mentalidad indoeuropea original.

El propio hinduismo temprano lo confirma. El Rigveda —el texto más antiguo de la India aria— está impregnado de este politeísmo indoeuropeo: Indra, Agni o Varuna son dioses reales, no manifestaciones de un Absoluto escondido. Ni Brahman, ni samsara, ni moksha, ni los ciclos cósmicos aparecen en esta etapa, así que olvidémonos también del Kali Yuga. Todo eso surge muchísimo más tarde, con las Upanishads y la especulación vedántica, mil años después de la llegada de los indoarios. El Bhagavad Gita, tan citado por los esoteristas, pertenece ya a esa fase híbrida y filosófica, donde conviven restos del antiguo politeísmo indoeuropeo con la nueva tendencia hacia un monismo absoluto.


Para justificar esta profunda transformación filosófica ante la autoridad milenaria de los Vedas, los sabios de las Upanishads y los posteriores sistematizadores del Vedanta emplearon el término Vedanta ("la culminación del Veda"). Postularon, de forma totalmente subjetiva y sin base histórica o textual explícita en el Védico temprano, que el complejo ritualismo védico (Karma-Kāṇḍa) no era la verdad última, sino meramente la etapa preliminar y exotérica para purificar la mente. Este "ritualismo primitivo" estaba destinado, según sus propias elucubraciones personales, a dar paso al conocimiento (Jñāna-Kāṇḍa) contenido en los Upanishads, el cual era la esencia esotérica y superior, accesible solo a aquellos aptos para la introspección. Mediante este argumento de la superación jerárquica, lograron elevar su nueva filosofía monista y gnóstica, relegando la religión politeísta de los ancestros indoarios a un escalón inferior y funcional, sin más consistencia que la autoridad auto-atribuida de sus razonamientos.
Además, esta nueva corriente, fue influenciada por los Sramanas, que de forma simultánea se torcieron del camino védico y desarrollaron una gnosis y el concepto del absoluto-impersonal monista, predispuestos precisamente por creencias de pueblos indígenas, como el davidríco, característico por su tez oscura. De estos pueblos adaptaron además el yoga y la meditación, tan de moda hoy en Occidente. El auge de los Sramanas probablemente aceleró la necesidad de los sabios Brahmanes de integrar el concepto de Karma y reencarnación y de expandir sus propias filosofías gnósticas.

viernes, 9 de enero de 2026

Hiperbórea: mito griego, fantasía moderna

Desde hace más de un siglo, ciertos círculos esotéricos han convertido el nombre de Hiperbórea en sinónimo de continente perdido, patria de razas superiores o centro espiritual del mundo. Sin embargo, nada de todo esto aparece en la Antigüedad. Lo que para algunos ocultistas modernos es una geografía sagrada, para los griegos fue simplemente un mito poético. En la tradición clásica, Hiperbórea jamás fue un continente real ni la cuna de ninguna humanidad primordial. Heródoto, Píndaro o Pausanias hablan de una tierra situada más allá del viento Bóreas, un lugar idealizado unido simbólicamente a Apolo y a la imagen de una vida larga y feliz. No hay civilizaciones desaparecidas, ni razas puras, ni centros iniciáticos. La Hiperbórea antigua es literatura simbólica, un eco de la Edad de Oro, no un mapa oculto de la prehistoria.

La mayor parte de ocultistas situaban Hiperbóreaen el Polo Norte, 
otros lo hacían en el interior de la Tierra.


La mutación moderna comienza a finales del siglo XVIII y principios del XIX
, cuando ciertos autores franceses y europeos empiezan a fantasear con lenguas primordiales y sabidurías perdidas. En este ambiente destaca Fabre d’Olivet, un personaje profundamente ligado al mundo masónico y paramasónico de su época. No fue un simple simpatizante: se movió en logias del rito escocés, conocía sus ritos, y frecuentó círculos martinistas, iluministas y herméticos que buscaban una tradición universal originaria. Su reconstrucción de una “lengua adánica”, su filología imaginaria y su obsesión por encontrar un saber primordial encajan perfectamente en el clima esotérico masónico de la Francia postrevolucionaria. D’Olivet no inventa el hiperboreanismo, pero sí prepara el terreno intelectual donde luego germinarán las fantasías de la Teosofía.

La responsable de convertir Hiperbórea en un continente perdido y en la patria de una raza espiritual es Helena Blavatsky. Su sistema de “razas-raíz” nace de una mezcla personalísima de hinduismo mal comprendido, gnosticismo popular, esoterismo masónico y pura imaginación. Aunque las logias masculinas no admitían mujeres, Blavatsky recibió reconocimientos honoríficos de la masonería de rito adonhiramita e incluso afirmó haber alcanzado un grado masónico irregular. El detalle no es menor: su obra teosófica respira el sincretismo masónico de su época, desde la idea de una tradición primordial hasta el simbolismo universalista que emplea en La Doctrina Secreta. Lo que hace Blavatsky es tomar el mito griego, vaciarlo y rellenarlo con un sistema cosmológico propio, presentándolo como verdad oculta.

En el amanecer del siglo XX, los círculos völkisch alemanes — Guido von List, Liebenfels y otros— toman la construcción de Blavatsky y la deforman aún más, añadiendo runas mágicas, racialismo ario y un delirio pseudohistórico sobre migraciones árticas y razas solares. Incluso autores posteriores como Guénon o Evola, pese a sus críticas a la Teosofía, no logran escapar del molde blavatskiano y reinterpretan su continente inventado como un “centro polar” metafísico igualmente sin base histórica.

El contraste es evidente. La Hiperbórea auténtica está en los textos griegos y es mito poético. La Hiperbórea moderna es una construcción esotérica reciente, nacida en ambientes masónicos y ocultistas del siglo XIX, sin raíces reales en ninguna tradición antigua.

sábado, 30 de noviembre de 2024

La trampa de Nietzsche

No han faltado malentendidos en este tema de la superación del hombre. Por ejemplo el de Hegel, que acabó subsumiendo y diluyendo al hombre en su Espíritu Absoluto. O el de Nietzsche, con su arquetipo del superhombre. Nietzsche comenzó bien, rebelándose contra un mundo que llevaba en su frente los signos de la mediocridad y la decadencia, la pusilanimidad y el pacifismo, la rutina y el hedonismo burgués; denunció con vehemencia la vida muelle, la laboriosidad del hormiguero, el gregarismo de «las moscas de la plaza pública», la cifra-promedio y el seguir la corriente; entendió con claridad los riesgos del triunfo de la medianía como norma, del mediocre como paradigma y de la cantidad como calidad. Su reivindicación casi desesperada de los valores de la jerarquía y de la auténtica autoridad hizo que autores como Thibon vieran en él una especie de místico frustrado, según este último explicó detalladamente en su magnífico libro Nietzsche o el declinar del espíritu.

 

Archivo:Nietzsche Olde 11.JPG - Wikipedia, la enciclopedia libre

 

Sin embargo no hay que engañarse. Nietzsche equivocó el diagnóstico; mezcló irreverentemente las causas del mal, lanzando acusaciones demoledoras contra el Cristianismo, cuya sublimidad y belleza no llegó a percibir. Quiso que el hombre se trascendiera, sí, pero sobre la tumba de Dios. El hombre se convertiría en superhombre si primero se hacía deicida. Mas su propia experiencia (su vida) le enseñó amargamente que sin Dios y contra Dios, el hombre se extingue, anonada su ser justamente cuando pretende elevarlo de manera prometeica. Su superhombre es casi «bestial», sin sombra de compasión ni de piedad. ¿No es otra manera de llegar a la animalización?
Hay algo de satánico en su grito dionisíaco: «Dios ha muerto, viva el hombre», un eco de la promesa del demonio en la tentación a nuestros primeros padres: «Seréis como dioses». En última instancia, Nietzsche es deudor del error antropocéntrico: matar a Dios para divinizar al hombre.

P. Alfredo Sáenz, S. J.

viernes, 5 de julio de 2024

La tradición "secreta" gnóstica-cabalística: El origen

En este vídeo el padre Antonio Gómez Mir expone claramente los orígenes y la doctrina real que se esconde tras esa supuesta "tradición" espiritual que han defendido algunos intelectuales afines al fascismo como Evola o Guénon. 

Esta tradición en realidad no es más que una mezcla de gnosticismo oriental con conocimientos de la cábala judía. No olvidemos que el judaísmo talmúdico, que se conformó gracias a los fariseos (siglos II a.c. - V d.c.), es profundamente esotérico, y fueron éstos los que durante el renacimiento difundieron la cábala entre ciertas élites europeas de corte protestante o agnóstico. De estos lodos, surgirían los rosacruces y más tarde los masones. Frente a esta tradición oscura, se opone la verdadera tradición: la tradición católica.

miércoles, 6 de enero de 2021

Metapedia no es nada fiable desde hace años, lamentablemente.

Algunos de los que visitáis el blog, conoceréis el portal Metapedia, teóricamente es una wiki alternativa a la marxistizada wikipedia, centrada en la primera y la segunda guerra mundial. Pero en los últimos años ha dado un nefasto giro hacia el frikismo y la falta de rigor en sus artículos que roza lo absurdo, debido principalmente a un "administrador" y a unos pocos usuarios que colaboran con él, que se dedican a editar artículos a su gusto, de forma arbitraria y basándose unicamente en su criterio personal, desacreditando así, el portal.

Si os dáis una vuelta por el sitio y leéis algún artículo relacionado ya sea sobre religiones, temas raciales o de esoterismo, veréis la falta de rigor y la absoluta parcialidad que caracteriza a este tipo de usuarios que a efectos reales, dominan el sitio web y no permiten segundas opiniones, ni crítica alguna. Sus ideas, a simples rasgos, se basan en un nacional socialismo caricaturizado propio de Hollywood, basado en un ocultismo neopagano (que bebe de la new age y del luciferismo, de origen masónico), y un racismo evolucionista muy radical y extraño, que se basa en una teoría inventada hace unos años por un bloguero.

En un principio, hasta 2014 aproximadamente, fue una wiki bastante útil y seria, ya que se centraba con detalle en todo tipo de temas de la Segunda Guerra Mundial, y los navegantes podían informarse de puntos de vista sobre hechos históricos muy poco conocidos por la mayoría. Era un referente para los navegantes de un amplio espectro político, con disparidad de opiniones pero con unos puntos elementales en común, que se podría definir como tercera posición. Además cualquiera que se registrara podía aportar su grano de arena con normalidad.

Todo eso cambió cuando hicieron administrador a un usuario que a simple vista, parece estar todo el día editando artículos, y cuando digo todo el día, no estoy exagerando en absoluto, ya que tiene una media de 20 ediciones diarias. A todas luces, su vida se basa en ello y no debe tener ocupación alguna. Por lo tanto, siendo beneovolentes, podríamos decir que utiliza dicho portal con fines personales, para ocupar su tiempo de alguna manera, convirtiéndolo en su blog personal. Debido a la situación, incluso hubo un administrador de gran valía, que abandonó Metapedia hará unos dos años.

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Posible retrato del susodicho administrador en su "jornada" diaria como editor de Metapedia

Viendo la penosa situación que atraviesa el portal en su rama de habla hispana, incluso económicamente, lo cual es una lástima; el encargado del portal debería intentar poner remedio a esta situación, para que la wiki vuelva a tener la buena fama que tuvo en sus primeros años y vuelva a ser apoyada como antaño. De lo contrario, desgraciadamente, el portal seguirá sumido en el olvido y el descrédito.

domingo, 12 de enero de 2020

René Guénon y Julius Evola: masonería, esoterismo, "new age" y neofascismo

Un autor, poco conocido por el público en general, viene ejerciendo una notable influencia en ambientes tan distintos, aparentemente, como son los siguientes: sectores de la masonería, grupos ecologistas, estudiosos del simbolismo, seguidores de la llamada "new age", algunos católicos amigos de lo esotérico y ¡grupos neofascistas!
Son muy numerosas las librerías de temática esotérica existentes en España; además, apenas hay librerías de cierta entidad que no reserven un espacio a estas materias. Junto a estanterías que albergan todo tipo de textos de orientación esotérica y "ciencias" afines, suele figurar un espacio importante dedicado a la masonería: libros de todo tipo, estudios históricos, publicaciones internas y semioficiales de algunas obediencias. También es importante la presencia de textos de autores masones con prestigio en ciertas materias (caso de estudios de simbolismo).
Las corrientes "espirituales" que integran el fenómeno actual de la "new age" mantienen una estrecha relación con la masonería. No en vano, comparten una buena serie de principios comunes: subjetivismo moral, sincretismo religioso, individualismo, relativismo filosófico, reducción del cristianismo a "una religión más", deísmo, etc. Así, la "new age" constituiría, en el actual "supermercado espiritual", una vulgarización de los valores masónicos, integrando, en el plano religioso, el pensamiento "políticamente correcto".
A continuación vamos a realizar una rápida aproximación al pensamiento y obra de René Guénon, como concreción de las anteriores afirmaciones, al tratarse de una figura especialmente significativa cuya influencia puede encontrarse en medios muy dispares.

René Guénon.

Este escritor francés, nacido católico en 1886 y muerto musulmán en El Cairo en 1951, es autor de una compleja obra, de pretensiones metafísicas, cuya influencia sigue siendo notable entre masones, ecologistas, neofascistas (de la mano de su discípulo Julius Evola), los autodenominados "tradicionalistas guenonianos", adeptos de la "new age" de todo tipo, incluso entre algunos católicos (franceses en particular) interesados en el esoterismo.
Iniciado muy joven, perteneció a varias logias masónicas, tanto regulares como irregulares. Hermano "dormido" durante muchos años, hasta el final de sus días se consideró masón, conforme su propia interpretación de la "orden".
Según testigos cualificados, el propio René Guénon habría formado parte de una "maestría" secreta, integrada por titulares de grados superiores de la masonería, interesados en un trabajo iniciático y metafísico, alejados de toda pretensión política.
A su juicio, el "depósito iniciático y metafísico" del cristianismo se conservaba en la Orden del Temple hasta su disolución. Algunos templarios se refugiaron en Escocia, ingresando en la Gran Logia Real de Edimburgo. Allí transmitieron sus conocimientos, de donde pasaron a la masonería actual, percibiéndose su influencia en algunos grados de diversos ritos masónicos. Esta interpretación no es asumida por la mayoría de los estudiosos masónicos, que la califican de antihistórica. Pero los discípulos de Guénon hablan de la importancia simbólica e iniciática del "mito", más decisiva que su realidad histórica literal.

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Para Guénon, la tradición iniciática (expresión de la que denomina Gran Tradición Primordial, uno de cuyos reflejos sería el fondo común de todas las religiones o Unidad Trascendente de las Tradiciones) de Occidente, sólo es posible rastrearla en la Iglesia católica que, a su juicio, ha perdido todo sentido esotérico (u oculto), y en la propia masonería. En ésta confluirían, siempre según Guénon, las grandes tradiciones esotéricas occidentales: hermetismo (cuya expresión más conocida sería la de los rosacruces), el pitagorismo (estudios de geometría y arquitectura desde una clave esotérica), el cristianismo (Orden del Temple, algunas prácticas ascéticas y simbólicas) y el judaísmo (la cábala).
En este contexto, la masonería constituiría una vía adecuada para el trabajo iniciático propuesto, de ahí que aprobara la creación de una logia de guenonianos, dentro de la Gran Logia Nacional Francesa, que optaron por esa vía: La Gran Tríada.

Julius Evola.

Uno de los discípulos más aventajados que desarrolla, a partir del anterior Maestro, una línea intelectual propia y de quien arranca una escuela con implicaciones políticas, fue Julius Evola.
Italiano, escritor prolífico, artista, desarrolla una peculiar interpretación del fascismo desde una perspectiva "tradicional", concibiéndolo como un intento desesperado —y no puro-- de retornar a un "orden tradicional", entendido a la manera de Guénon, pero algo más cercano a la civilización cristiana europea. Le proporciona, además de una estrategia, una base teórica elitista y aristocrática, enmarcada en una concepción cíclica de la historia. Sus textos "El fascismo visto desde la derecha", "Los hombres y las ruinas" y su opúsculo "Orientaciones", han sido la guía de muchos militantes neofascistas.
De ahí su atractivo para las jóvenes generaciones neofascistas de la posguerra, que todavía llega a Italia y otros países, en los ambientes de la llamada "tendencia nacional-revolucionaria". En España esta corriente también encontró algunos seguidores, barceloneses los más cualificados (en particular, los promotores de Ediciones Alternativa), entre diversos grupos de la "derecha nacional y radical".
Tanto Evola como Guénon (Ediciones Obelisco de Barcelona ha editado casi todas las obras del segundo autor en castellano) también han sido objeto de particular atención por los seguidores españoles de la "Nueva Derecha", alguno de ellos procedente del neofascismo nacional-revolucionario, al igual que por parte de sus demás correligionarios europeos.

Nota: Las opiniones de Evola sobre el cristianismo están basadas en un conocimiento muy superficial y limitado del mismo, propio de su época en una Italia que había sido muy influenciada intelectualmente por las ideas masónicas hasta la llegada de Mussolini; y para intentar darle sentido a sus teorías, intenta desterrar el espíritu cristiano de la edad media, pasando por alto que fue la época más profúndamente cristiana de Europa en todos los sentidos, sin ningún tipo de duda. Aun así, lo cortés no quita lo valiente y reconocemos que Evola ofrece algunas ideas interesantes y válidas en lo filosófico/político, el problema está en su enfoque espiritual, claramente distorsionado por la moda esotérica de principios del siglo XX de la cual bebió él y otros tantos pensadores de la época.
Este tipo de tendencias esotéricas cripto-masónicas en mayor o menor grado, han sido promovidas por éstos y otros intelectuales especialmente para difundirlas en los ambientes neofascistas llevándolos por un camino que poco tiene que ver con la tradición real de la civilización europea, que es cristiana, (Europa era conocida hasta hace pocos siglos como Cristiandad), y que como podemos imaginar beneficia a los enemigos del propio fascismo, ya que acercándolos a su propia postura "religiosa" pueden acabar consiguiendo que éstos luchen por determinados fines propios de la masonería, sin sospecha alguna. Cabe destacar que un pagano europeo de la antigüedad poco o nada tiene que ver con este tipo de filosofía esotérica, más bien al contrario, su religiosidad era más similar a la cristiana, que a los paganismos orientales esotéricos.

 

Conclusiones

René Guénon y Julius Evola (éste desde una perspectiva más "política"). Aparentemente coherentes, atractivos y sugerentes, proporcionan herramientas intelectuales para quiénes desean forjarse una cosmovisión "a la carta" de cierta consistencia, cosa que no sucede con muchas variantes actuales de la new age, la cual es mucho más pueril.
Hasta aquí hemos encontrado, sobre todo en lo que respecta al primero de los autores mencionados, buena parte de los ingredientes serios de la "new age".
Para un católico, el camino, la verdad y la vida tiene un rostro concreto: Jesucristo. Y un lugar preciso: la Iglesia católica. Ese rostro y ese lugar son accesibles para todo tipo de hombres, mientras que la "vía Guénon" sólo es posible para unos pocos (tirando de vanidad espiritual, tan propia de la masonería y de otras sectas) e ignora el papel fundamental salvífico de Cristo. La Tradición en la Iglesia es una, su compañía humana es una presencia carnal concreta, y el Magisterio una ayuda permanente. Para la "vía Guénon", cada persona puede ser su propio Maestro (gnosis), salvo que, de forma que desconocemos, "contacte" con los "Superiores desconocidos" y desarrolle su propio camino como discípulo (punto característico de muchas escuelas new age (channeling), empezando por la Sociedad Teosófica de Blavatsky).
De nuevo, la Iglesia (tradicional) es un espacio de humanidad y racionalidad, frente al camino —prepotente y poco humano-- que nos proponen René Guénon y demás inspiradores esotéricos.

 
 
Fuente: Fernando José Vaquero Oroquieta de www.conoze.com
Este artículo contiene algunas modificaciones añadidas por Europa Ancestral.

 

Artículos relacionados:

Ocultismo y paganismo "nazi", ariosofía, la new age y la masonería


viernes, 25 de enero de 2019

El Ocultismo Judío, origen de todo esoterismo moderno

 

Pese a que casi ningún seguidor del esoterismo (del tipo que sea) lo sepa, el esoterismo moderno en todas sus vertientes procede del ocultismo judío de la Cábala. Desde la new age, pasando por la masonería, hasta el ocultismo neopagano. También fueron influídas por estas enseñanzas varias tendencias religiosas antiguas como el maniqueísmo o el catarismo gnóstico. En este vídeo explica de forma muy bien resumida en que consistía la Cábala.

jueves, 31 de mayo de 2018

Ocultismo y paganismo "nazi", ariosofía, esoterismo, la new age y su relación con la masonería

Durante los últimos dos siglos, desde las altas esferas, se han utilizado diversas “creencias o religiones pantalla” desarrolladas por miembros de la masonería, para captar posibles seguidores y futuros miembros potenciales, así como para ofrecer disimuladamente una introducción a la doctrina de la masonería y dirigir a las sociedades europeas hacia un sincretismo religioso anticristiano.

Entre estas corrientes criptomasónicas cabalísticas estarían los diferentes estilos esotéricos del siglo XIX y principios del XX como la teosofía (basada en el hinduísmo), el ocultismo (incluído el pseudonazi), y las vertientes new age, paganas y esotéricas durante el siglo XX. La new age actualmente es su punta de lanza, con una gran difusión desde los años 90 del pasado siglo (reencarnación, energías, chakras, meditación, etc).


Todas estas creencias comparten la misma raíz que el pensamiento masónico: la gnosis. En la gnosis se dice que la salvación viene por uno mismo. Se promete que mediante la iniciación se irán adquiriendo cada vez más conocimientos secretos convirtiéndose así en individuos muy superiores al humano medio, los cuales son vistos como profanos, alimentando así la soberbia y el ego de los posibles futuros iniciados, haciéndoles creer que son elegidos y que se convertirán en semidioses en su mundo de fantasía. Ese es su señuelo: se aprovechan de la debilidad del ser humano, de su egocentrismo y ansias de vanidad, así como de su curiosidad por el misterio...

Es puro marketing por el cual se capta a la gente a base de adularlos y darles algo con gancho, buscando satisfacer la parte perversa del alma humana.

En realidad, los “iniciados” no se convierten en seres superiores en ningún momento, ni obtienen poderes sobrenaturales, simplemente alimentan su ego y en algunos casos llegan a creerse auténticos “gurús”, alimentados por la vanidad que le proporcionan cientos o miles de seguidores. Si están dentro de la masonería o en alguna secta similar, van conociendo con detalle la organización y sus fines, mientras que se les da la esperanza de que están cada vez más cerca del secreto espiritual más importante de la gnosis y de la masonería (esto es aplicable a cualquier escuela esotérica), el cual, por supuesto, es un fraude.

Como sucedió con la manzana que la serpiente ofrece a Adán y Eva, por la cual Satanás les ofrecía un gran conocimiento oculto que, según él, Dios no quería que aprendieran porque se convertirían en dioses... En realidad esa manzana solo los llevó al pecado, a su propia condenación, engañados por el demonio que siempre busca arrastrar a los demás hacia el mal.

Todas las personas que se dejan arrastrar por estas creencias ocultistas y gnósticas, guiados por la soberbia y la vanidad, o simplemente para subirse la autoestima, sirven al mal sin darse cuenta.

Lucifer es Satanás, por muchos cuentos que se hayan sacado de la manga para dulcificar su imagen desde ciertos grupos esotéricos y desde la masonería
. Lo intentan camuflar de mil formas, pero la “glorificación del hombre“ que buscan todas ellas, la salvación por “uno mismo” sin necesidad alguna de Dios, demuestra esa pretensión de ser cómo dioses. El rechazo más o menos contundente de Dios, es una muestra de soberbia y vanidad en cantidades industriales, y esto es lo que les delata como servidores del mal, aunque muchos, cegados por esa borrachera de ego, nunca llegan a darse cuenta.




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Símbolo de la Teosofía, fundada por Blavatsky, de carácter sincrético, gnóstico y ocultista, 
directamente relacionada con la masonería, y precursora de la ariosofia y la new age. Formó parte de una logia masónica adscrita, exclusiva para mujeres en USA.

 

Infiltración esotérica y gnóstica en el neofascismo y el patriotismo
 

Propagando estas creencias gnósticas camufladas en ambientes políticamente anti masónicos, mezclando medias verdades con mentiras, las élites buscan corromper a su enemigo para que acabe incluso trabajando para ellos sin saberlo, o como mínimo, para que su lucha contra las políticas de la masonería, es decir contra las políticas del marxismo cultural, sea mucho menos eficaz.

El verdadero dios y maestro tanto de la masonería como de estas creencias ocultistas suele ser Lucifer, aunque esto pocas veces lo dicen abiertamente por las connotaciones negativas que tiene. En los círculos masónicos se le llama “gran maestro” mientras que Dios para ellos es alguien poco relevante, el Todo, lo que dió el primer impulso a la creación y nada más, en el mejor de los casos, y en el peor… el malvado demiurgo. Ellos aseguran que Lucifer es bueno, el portador de la luz, y no Satanás como dice la Biblia, pero esto se desmonta por si solo cuando nos damos cuenta de que los fines de su Lucifer son los mismos que los de Satanás, es decir, rebelarse contra Dios (al que tachan de malvado, cambiando las tornas) para ser igual de poderoso que él, de igual a igual, haciendo gala de una soberbia y envidia tremendas, lo cual es sinónimo del mal por si mismo.

Alguien que se guía por la soberbia y la envidia, que no acepta órdenes de ninguna autoridad espiritual, es malvado por definición (este principio es aplicable igualmente a las políticas del marxismo cultural que es la expresión terrenal por excelencia de las creencias luciferinas). 

Por ello, lo que hacen es comportarse de manera totalmente contraria a las enseñanzas cristianas del evangelio empezando por lo de "la verdad debe ser revelada a todos por igual", para ellos la verdad debe ser revelada solo a una élite, que por supuesto... son ellos. Invierten los valores, emulando esa rebelión luciferina para acabar con todo lo que provenga de Dios, de ahí que propaguen actualmente desde la masonería la ideología de género, o en el pasado la lucha de clases y el ateísmo. 

Usan todos los medios que sean necesarios para acabar con la ley natural, buscan destruir todo orden: su fin último es poner el mundo del revés, para según ellos “liberar” al hombre. Acaban situándose por encima del bien y del mal, como los gurús hindúes o los antiguos cátaros gnósticos, promoviendo así el relativismo moral. Además manipulan y distorsionan la Biblia, ya que en ésta se dice claramente que Lucifer era un ángel bueno, que se dejó llevar por una soberbia extrema y se rebeló contra Dios, que es cuando cayó por su pecado. Después de su fracaso, lleno de odio y poseído por la envidia, se transformó en Satanás... Esto, los masones, los ocultistas y los gnósticos en general no lo mencionan en ningún momento, en su lugar cuentan la historieta mencionada un poco más arriba. Omiten esto intencionadamente porque no quieren creérselo, no les interesa, ellos son soberbios, son la “élite” y quieren seguir revolcándose en su ego.

 

La FARSA del ocultismo en el III Reich

Hay muchos escritos de esoterismo de post guerra alineado para con la llamada tercera posición afín al fascismo y al nacionalsocialismo, que de principio a fin son un cúmulo de creencias masónicas. Solamente hay que leer un ejemplar del Kybalion o textos de cualquier web oficial de logias masónicas para comparar y darse cuenta de ello; su máximo referente está en el ocultismo pseudonazi y su precursor Guido Von List (el cual bebió diréctamente de la teosofía y de la masonería) que creó la llamada "ariosofía" a partir de una mezcla entre ocultismo cabalístico y la simbología del paganismo germánico. Julius Évola también siguió una línea similar, aunque sin entrar en los delirios del ocultismo germánico.

Un polémico maestro: el legado de Miguel Serrano - La Tercera 

Miguel Serrano, conocido divulgador chileno del esoterismo pseudonazi


Dichas creencias se presentan como si no tuvieran nada que ver con la masonería, para que el lector poco formado en estas lides caiga en la trampa. Ocurre lo mismo con con el esoterismo actual y el ocultismo en general, al cual pocas veces relacionan con la masonería, (con toda la astucia del mundo) para no asustar al interesado. Todos estos textos olvidan que en los regímenes fascistas se prohibió la masonería y también las organizaciónes esotéricas u ocultistas, como por ejemplo, la archiconocida Sociedad Thule. (Legislación anti-masónica de 1935 en Alemania)

 

VRIL: The Power of the Coming Race - Bulwer-Lytton, Edward: 9781469915821 -  IberLibro

 Los escritores antinazis y los Mass Media siempre han alimentado esa faceta esotérica-ocultista
que atribuyen excesivamente al III Reich.

 

Hablando de la Thule, se ha exagerado interesadamente por los propios enemigos del III Reich su influencia en éste y en Hitler, para darle una imagen de oscuridad y maldad. A efectos reales, los únicos personajes relevantes del III Reich influenciados por la Sociedad Thule y el paganismo germánico ocultista fueron Hess y en menor medida Himmler (el cual acabó traicionando a Hitler), todo lo demás son manipulaciones y fantasías sin fundamento que van en contra de las propias declaraciones y acciones gubernamentales de Hitler, que era católico no practicante.

Hitler llegó a decir sobre los paganos ocultistas lo siguiente: "Estas personas que sueñan con el heroísmo de los antiguos germanos, con sus armas primitivas, como hachas de piedra, lanzas y escudos - escribió Hitler - son en realidad los más cobardes. Conocí demasiado bien a esa gente para no sentir el mayor asco por estos comediantes... Especialmente cuando se trata de reformadores religiosos a base de germanismo antiguo, tengo siempre la impresión de que han sido enviados por aquellas instituciones que no quieren el renacimiento de nuestro pueblo" (Mein Kampf - Hitler).

Sabottendorf, fundador de la Thule y otros tantos de su cuerda fueron perseguidos por el III Reich, cosa lógica, teniendo en cuenta las declaraciones de Hitler sobre ellos. El propio Hitler dió a entender con sus acciones que con los años se dió cuenta de que esas creencias que compartieron algunos de sus camaradas estaban profundamente influenciadas por la doctrina masónica, de ahí que las prohibiera; el mismísimo Himmler tenía que guardarse sus creencias para su círculo más cercano dentro de las SS, que no pasaba de unas pocas decenas de miembros. 

En la absoluta mayoría de cuerpos de las SS, incluyendo su rama militar, las Waffen SS, lo pagano se reducía a unos cuantos símbolos que se usaban por formar parte de la herencia cultural germánica, siendo sus miembros y soldados, protestantes o católicos por norma general.
 

Masonería, Teosofía y New Age

En un nivel de seriedad y profundidad inferior, casi pueril, la masonería hizo lo mismo con las creencias New Age que provienen de la teosofía, creada por Blavatsky y Henry Steel Olcott que pertenecieron a la masonería, así como con la Wicca pagana y sus vertientes -que fue inventada por el masón y judío Gerald Gardner-.  

Todas estas pseudo-religiones tienen algo en común, y es que se basan parcialmente en la gnosis y el sincretismo panteísta además de compartir cierta simbología satánica, la cual intentan presentar como si no fuese algo maligno, vendiéndolo como algo mágico y bueno para que no cause rechazo (ejemplos de esto serían el baphomet basado en el antiguo dios celta Cernunnos o la estrella de cinco puntas de la cábala). Mediante estas pseudo-religiones pantalla, las distintas masonerías logran captar seguidores potenciales que se podrán convertir en futuros miembros si siguen la senda marcada, ofreciendo así disimuladamente una introducción a la doctrina masónica.

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 Cernunnos, dios celta bastante controvertido por los sacrificios humanos y animales que se le ofrecían, actualmente usado por el movimiento Wicca. 
 
 
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 Baphomet reverenciado por la masonería, el esoterismo ocultista y sus derivados, que representa a Lucifer. Por mucho que intenten dulcificarlo alegando que su mala fama se debe a las críticas de la Iglesia, su aspecto repulsivo y andrógino totalmente contrario a la belleza, lo delata como símbolo satánico y maligno.


Además, con estas creencias consiguen llevar a la sociedad hacia el sincretismo religioso, que es uno de los fines que persiguen, crear una religión de esencia masónica y sincrética, apta para todos, en la que se sustituya a Dios y a Cristo, por el Gran Arquitecto y Lucifer, bajo varias denominaciones más o menos amistosas. Varias ramas del protestantismo formaron parte de este plan como etapa previa, no debemos olvidar que la masonería fue creada por protestantes en su gran mayoría con la ayuda de judíos jasídicos versados en la Cábala, al igual que su antecesora la orden Rosacruz.

Todas estas creencias tienen otro punto en común de gran relevancia, sus ataques al catolicismo y a la iglesia romana, amparándose en la leyenda negra promovida por protestantes y judíos, así como por toda la propaganda anticatólica paganizante y panteísta de la ilustración masónica liberal.

Una cita de San Agustín sintetiza con gran acierto en un par de líneas esta lucha entre el catolicismo y las creencias luciferinas ocultistas:

«Dos amores hicieron dos ciudades. El amor de sí mismo, hasta despreciar a Dios, hizo a la ciudad terrenal, el amor de Dios, hasta despreciar a sí mismo, hizo la ciudad celestial.» 

Como conclusión, podemos decir que no existe una gnosis buena y otra mala, un esoterismo bueno y otro malo, todos sirven al mismo amo, al maligno, en mayor o menor medida, unos diréctamente y otros indiréctamente, la mayoría sin saberlo. El Catolicismo en cambio, se basa en valores nobles, sirve al bien, la verdad y la justicia, además de tener más y mejores vías de acceso para la vida espiritual.

Caballero de Occidente

Bibliografía
La masonería invisible, de Ricardo de la Cierva.
Iglesia y masonería, las dos ciudades, de Dr. Alberto Bárcena.
Las constituciones de Anderson.
Los protocolos de los sabios de Sion.
El Génesis, primer libro de la Biblia.
Porqué dejé de ser masón, de Serge Abad Gallardo.


sábado, 14 de abril de 2018

La mitología nórdica no es una alternativa al cristianismo, sino un complemento cultural.

Desde hace unas décadas parece que se intenta crear una pseudo-religión con la mitología nórdica sobre todo, en un intento de reavivar el paganismo nórdico, juntando cuatro ideas por aquí y cuatro símbolos por allá. Siendo en realidad una posición cultural más que religiosa, contraponiéndola al cristianismo desde un desconocimiento total sobre este último, motivado por la profunda descristianización de la sociedad y la imposición de lo posmoderno.

La mitología nórdica o clásica no es una alternativa como religión al catolicismo, ya que es mucho más simple e inferior doctrinalmente, sin una liturgia, ni rituales, tocando solo superficialmente el conocimiento espiritual, centrándose más en lo cultural como los mitos y algunas costumbres. Cualquiera puede comprar un libro sobre mitología nórdica y uno de introducción al cristianismo para comparar y darse cuenta de ello. 
La mitología nórdica al igual que la griega puede actuar parcialmente como complemento cultural del catolicismo y así es como ha sido a lo largo de nuestra historia. La Iglesia Católica desde los tiempos de la Roma Imperial ya se encargó de conservar todo lo pagano que consideraban válido, como la filosofía griega, la mitología o determinadas festividades y costumbres. El Obispo Newman, docto en mitología y filosofía afirmó: 
“La naturaleza es una parábola, la Escritura es una alegoría; la literatura pagana, la filosofía, y mitología, adecuadamente entendidas, eran una preparación para el Evangelio. Los poetas griegos y sabios eran en un sentido profetas".

El mito de Odin, cuando se crucifica en el árbol de la vida (copiado de la crucifixión de Cristo) o cuando da su ojo, a cambio del conocimiento de las runas y de la sabiduría espiritual, es un claro ejemplo de mito que casa con la doctrina católica, la cual afirma que mediante el sacrificio, mediante la vida dura, se consigue alcanzar un nivel espiritual superior, acercarse a Dios.
JRR Tokien, heredero de la fe de su tutor Francis Xavier Morgan, impregnó con su fe católica el Señor de los Anillos, adornándolo con elementos mitológicos, sobre este tema él mismo aseguraba que “La mitología es el eco divino de la verdad”. A su vez Newman, que fue profesor del tutor de Tolkien, decía que tanto la mitología como la filosofía pagana bien entendidas eran una preparación para el evangelio.

  Todo lo que sabemos de El señor de los anillos, la superproducción de  Amazon Studios | Hobbyconsolas
  El Señor de los anillos, una obra maestra impregnada de Catolicismo, el anillo 
  representa la manzana del pecado original, Sauron a Lucifer, la Ciudad Blanca a la Roma cristiana, 
  Aragorn a Cristo Rey, Galadriel a la Virgen, y la aventura de Frodo, el camino de la iniciación cristiana.

Con otro tema como el Valhalla, es una muestra de que como religión era incompleta, ya que solo podían gozar de éste, los guerreros caídos en combate (no todos), la gente normal aunque fuese buena iba al inframundo, una especie de infierno pero más tranquilo, sin castigos, luego la gente mala iba a una parte del inframundo que era igual que el infierno. Los pueblos germanos solo tenían como vía para ir al cielo la muerte en combate, en cambio la religión católica, tiene la vía de la contemplación y de las buenas obras, así como la de la acción, que consistiría por ejemplo en morir luchando por una causa justa o como mártir, siendo por lo tanto muchísimo más completa y racional que las creencias nórdicas.


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Representación germánica de Cristo como un guerrero heroico que derrota a satanás (la serpiente).

Al ser el cristianismo muy superior en cuanto a doctrina, filosofía de vida y ritos (sacramentos), todos los pueblos germánicos se convirtieron masivamente a éste, y no fue solo por cuestiones políticas como los contrarios al cristianismo aducen, ya que en muchos casos éste cambio les trajo rebeliones y problemas muy graves, como a Recaredo o a varios reyes nórdicos como Harald Blatand o Olaf I de Noruega, otro caso muy interesante de conversión es el de Vladimir I de Kiev, el rey de origen vikingo que cristianizó Rusia. La razón principal fue por convicción propia en la gran mayoría de casos, con Recaredo en concreto además pesaba el hecho que el pueblo visigodo se estaba convirtiendo masivamente al catolicismo desde el arrianismo (ya habían dejado de ser paganos en el siglo IV, véase Ulfilas, el obispo godo que los cristianizó), además hubo casos concretos de conversión mística en algunos gobernantes vikingos como los antes citados Olaf I y Vladimir I.

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 Conversión de Recaredo I de España

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  Olaf I destruyendo un ídolo de Thor

Como conclusión, se puede asegurar con plena certeza que un cristiano puede ser un apasionado de la mitología, ya sea nórdica o greco-romana, ya que actúa como complemento de riqueza cultural y nunca realmente como una religión alternativa. Los que creen que la mitología nórdica hoy en día es una religión o algo parecido, lo hacen por puro desconocimiento sobre lo que es una religión.

Ya no entramos a valorar las creaciones artificiales neopaganas y new age que surgieron el siglo pasado, la mayoría de ellas de corte gnóstico (el gnosticismo es el pilar central de la doctrina masónica) e incluso con detalles abiértamente luciferinos-satánicos como la ariosofía, de origen cripto masónico. Esto lo haremos en otro artículo.



Europa Ancestral
Fuentes: 

"John Henry Newman: Una biografía", de Ian Ker.
"http://www.forumlibertas.com/hijos-de-la-misma-luz-el-cardenal-j-h-newman-y-j-r-r-tolkien/"
"https://lamazmorradelpoliedro.blogspot.com.es/2014/02/biografia-jrr-tolkien-el-senor-de-los.html"
Wikipedia "Cristianización de Escandinavia"
"Mitología nórdica" de Enrique Bernárdez 
"El Poder del anillo" de Stratford Caldecott

domingo, 27 de agosto de 2017

Neopaganismo y la ignorancia general en torno al Catolicismo



Cuando se habla de las ideas de la “nueva derecha” identitaria, la corriente intelectual surgida en Francia en los años setenta, (corriente nacional revolucionaria, de tercera posición) hay un asunto que aparece de manera recurrente: su posición ante la cuestión religiosa y en particular su opción por el “paganismo”. ¿Qué quiere decir exactamente ese paganismo? ¿De dónde salió? ¿Son incompatibles las ideas de la nueva derecha con una confesión cristiana? ¿Adónde ha conducido, intelectualmente hablando, el paganismo de la ND? He aquí las respuestas de alguien cuya formación intelectual se inscribe en la nueva derecha y, sin embargo, es católico. Un texto para el debate.  

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Por “nueva derecha” se conoció –y se conoce cada vez menos- la corriente de pensamiento liderada por Alain de Benoist, nacida en Francia en los años setenta y que, desde entonces, ha descrito una trayectoria semejante a la de los meteoritos: con rumbo desconocido, iluminando el firmamento nocturno, llamando la atención, despertando también temores –incluso augurios de catástrofe- y, por el camino, desprendiendo fragmentos de dispar conducta según las condiciones atmosféricas. El que suscribe es uno de esos fragmentos: entré en la órbita intelectual de la “nueva derecha” (en lo sucesivo, ND) hacia 1982, me leí absolutamente todo lo que la ND editaba (que era y ha seguido siendo muchísimo), asistí a sus coloquios internacionales y universidades de verano (poquísimos españoles pasaron por allí) y, durante cierto tiempo, traté de que aquí, en España, surgiera algo parecido a lo que surgió allá. Vaya esto para subrayar que estas líneas, que quieren ser un análisis desapasionado, contienen sin embargo una parte importante de confesión personal.

La Nueva Derecha y su circunstancia

A la ND se la llamó así porque era una forma de pensar distinta a lo que entonces –años 70 y 80- estaba en vigor, que era el monopolio ideológico de la izquierda. Hay que repetirlo: una forma de pensar, es decir, una actitud intelectual, no una actitud política. Como no era izquierda, se la llamó “derecha”. Y como tampoco encajaba en los moldes hasta entonces habituales de la derecha común –porque no era ni tradicionalista ni liberal-, se la llamó “nueva”. Dado el opresivo ambiente que la intelligentsia marxista había impuesto en el pensamiento europeo y en los medios de comunicación desde los años 60, la actitud de la ND, desenvuelta, inteligente y sin complejos, representó un verdadero soplo de aire fresco para muchos temperamentos, y especialmente para los que, hallándose por convicciones en la derecha, necesitaban (necesitábamos) pensar las cosas de una manera nueva y más profunda.

Lo que aportó la ND fue una crítica muy extensa e intensa de la civilización contemporánea, y lo hizo con una base filosófica anchísima –no hay autor cuyas ideas no le hayan servido para algo, desde la Escuela de Frankfurt hasta los grandes reaccionarios franceses y desde los místicos de la Alemania medieval hasta los sociólogos posmodernos- y con una proyección propiamente multidisciplinar, es decir, que lo mismo se aplicaba a la economía que a la psicología, a la biología que a la política. Algún día habrá que hacer recapitulación de ese inmenso trabajo, ignominiosamente reducido por la crítica hostil a una mera emanación de la “derecha radical”, y se verá que es un auténtico yacimiento de ideas. [En 2011 apareció el volumen “Disidencia perfecta”, de Rodrigo Agulló, en Áltera: una buena manera de empezar, NdA]. Como ocurre con todos los yacimientos, también aquí hay vetas inagotables y otras que se extinguen pronto, galerías de extensión infinita y otras que conducen a callejones sin salida, materiales valiosísimos y otros que se desvanecen al contacto con el aire. En todo caso, el yacimiento está ahí: en la ingente colección de textos agrupada en los volúmenes de las revistas Nouvelle École, Éléments o Études & Recherches, por no mencionar otras numerosas publicaciones editadas en la periferia de la ND, así como en los libros apabullantes de Alain de Benoist y en la larguísima lista de textos surgida en torno a esta iniciativa. Es una lástima –y eso dice mucho de nuestro tiempo- que la mayoría de quienes critican a la ND lo hagan sin haber leído ni una sola página de este trabajo propiamente enciclopédico.

¿Cuáles eran las líneas maestras de la crítica de la ND? Sintetizando hasta la mínima expresión –y, por tanto, simplificando hasta el abuso-, podemos describirlas en tres vectores. El punto de partida era una triple refutación. En primer lugar, la reprobación de la cultura social impuesta desde los años sesenta –desde antes, en realidad- por la intelligentsia de izquierdas, cultura social que se traducía en una singular mezcla de igualitarismo forzoso, materialismo ideológico, abdicación moral generalizada y odio infinito hacia la identidad histórica europea. En segundo lugar, un hondo inconformismo hacia la civilización económica impuesta por el orden capitalista en Occidente, ese tipo de civilización donde no se entiende otra forma de vida individual o colectiva que no pase por el egoísmo del “mejor interés” y por la “rentabilidad”. En tercer lugar, un asunto muy característico de los años finales de la guerra fría: el hastío de una Europa sometida al despotismo de un mundo bipolar y la búsqueda afanosa de una vía propia, europea, para regenerar el espíritu del viejo continente en el mundo nuevo y amenazador de las grandes superpotencias.