domingo, 27 de septiembre de 2026

El ateísmo en unas pocas palabras

 «El ateísmo no es el conocimiento de que Dios no existe, sino únicamente el deseo de que no existiera, para poder pecar sin reproche o exaltar el propio ego sin que ninguna autoridad superior lo cuestione. Los pilares sobre los que se sostiene el ateísmo son la sensualidad y el orgullo.»

Fulton J. Sheen 

sábado, 5 de septiembre de 2026

Juliano el apóstata: El soberbio aliado de los judíos

Juliano el Apóstata es probablemente uno de los personajes más interesantes de la Antigüedad para entender hasta dónde puede llegar la soberbia humana cuando se enfrenta al cristianismo. Educado como cristiano, terminó renegando de Cristo y tratando de restaurar el paganismo romano. No se limitó a practicar sus viejos cultos, quiso hacer retroceder al cristianismo y recuperar para los dioses paganos el lugar que había perdido.

Y aquí aparece una de las grandes ironías de su reinado. Para combatir a los cristianos, Juliano llegó a apoyarse en los judíos y favoreció su posición frente al Imperio cristiano. Pero fue todavía más lejos: prometió reconstruir el Templo de Jerusalén y devolver a los judíos el culto sacrificial que se había interrumpido siglos antes, así como otros privilegios (por ejemplo anuló el impuesto especial sobre los judíos introducido por Vespasiano tres siglos antes).

Retrato de Juliano el Apóstata (Flavius Claudius Julianus ...
Juliano el Apóstata.

 

El proyecto, sin embargo, terminó en fracaso. Cuando comenzaron las obras se produjeron incendios y otros fenómenos que hicieron imposible continuar. El propio historiador pagano Amiano Marcelino, que acompañó a Juliano, habla de bolas de fuego que surgían de los cimientos y obligaron a abandonar la construcción. Para los cristianos de la época aquello fue mucho más que una casualidad: fue una señal de que Dios mismo estaba frustrando el intento de Juliano de desafiar la verdad del Evangelio.

Y aquí está lo curioso... más de 1.600 años después seguimos viendo una versión bastante cutre del mismo fenómeno. Muchos neopaganos anticristianos dicen querer recuperar las tradiciones europeas, pero terminan dedicando una cantidad desproporcionada de energía a atacar a la Iglesia Católica y, en ocasiones, incluso abrazando ideas procedentes de la cábala, el ocultismo judío o determinadas corrientes gnósticas.

Es decir, tanto Juliano como algunos de sus imitadores modernos pueden acabar cayendo en la misma contradicción: dicen querer combatir una religión extranjera mientras se apoyan precisamente en elementos ajenos a la auténtica tradición pagana europea. Al final, cuando la obsesión contra Cristo se convierte en el centro de la propia identidad, uno puede terminar defendiendo cualquier cosa con tal de llevarle la contraria.

domingo, 14 de junio de 2026

Conquistarse a uno mismo


Conquistarse a uno mismo es la mayor de todas las victorias. ¿De qué sirve conquistar el mundo si uno es conquistado por sus propias pasiones? Quien es capaz de reprimir la ira, controlar la lengua y gobernar los impulsos del alma, ese es el verdadero vencedor. Porque la guerra no es contra enemigos externos, sino contra las pasiones internas, que son más feroces que cualquier bárbaro. Cuando estas sean dominadas, el mundo entero estará en calma ante nosotros.

 

 San Juan Crisóstomo, Imperio Bizantino, S.IV


sábado, 6 de junio de 2026

Scarface: El león indómito del Masai Mara


Scarface fue uno de los leones más singulares y admirados del Maasai Mara. Nació en 2008, en la misma región donde reinó el legendario Notch, y desde joven destacó por su mirada intensa y su tendencia a actuar por libre. Aunque formaba parte de una coalición junto a sus tres hermanos —Moran, Sikio y Hunter—, su carácter era distinto: más reservado, más autónomo, más indomable.

Durante una de las muchas peleas territoriales de su juventud, Scarface recibió una herida brutal que le dañó el ojo derecho. Aquella cicatriz, lejos de restarle poder, se convirtió en su seña de identidad: la marca del guerrero que sobrevive al caos, del rey que no deja jamás de luchar. Fue entonces cuando comenzó a forjar su leyenda.

Scarface tenía el temperamento de los solitarios. A menudo se alejaba de sus hermanos durante semanas para vagar por su cuenta, patrullando zonas peligrosas, cazando solo y marcando territorio. Su autoridad no necesitaba rugidos ni exhibiciones. Bastaba su presencia para que otros machos cedieran el paso y las leonas lo buscaran, atraídas por esa fuerza tranquila que inspira respeto.

Su reinado fue largo y temido. Junto a su coalición dominó amplias zonas del Maasai Mara, pero siempre fue él quien encarnó el núcleo de esa fuerza. Tenía algo que los demás no, una calma férrea que no dependía del número de aliados ni del tamaño de su territorio. Era el tipo de león que podía perderlo todo y seguir caminando con la misma dignidad.

Murió como vivió: libre. En 2021 fue hallado bajo un árbol, tranquilo, sin heridas de combate ni signos de hambre. No cayó en una pelea ni fue devorado por la enfermedad. Simplemente se apagó en paz, como quien da por cumplida su misión. En la naturaleza, donde la mayoría de los machos muere en combate o expulsado, su final fue un privilegio reservado a los verdaderos reyes.

Scarface se hizo famoso por la cicatriz de su ojo, pero esa no era la parte más interesante de su historia. Lo verdaderamente llamativo era que, después de sufrir una herida que habría acabado con muchos otros leones, siguió siendo uno de los machos más respetados de la sabana.

Nunca pareció un animal derrotado. Al contrario. Con los años daba la impresión de que aquella cicatriz se había convertido en parte de su carácter. Era una medalla.

Quizá por eso sigue siendo tan recordado. Su historia es la de un animal que se negó a rendirse cuando todo parecía estar en su contra.