Mostrando entradas con la etiqueta raza mediterránea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta raza mediterránea. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de septiembre de 2024

Espada ibérica la Tène, el verdadero antepasado de la Gladius hispaniensis romana

 La espada la Tène, de origen celtíbero, es la verdadera precursora en la que se basó la gladius de las legiones romanas, y no la falcata como se venía pensando hasta hace pocos años.
Esta espada es frecuente en el nordeste peninsular y más rara cuanto más al sur. Procede también de modelos transpirenaicos, desde donde llegaría en el siglo IV a.c. a la Península Ibérica.
Se trata de un arma de hoja recta de dos filos paralelos, bastante más larga que las espadas anteriores. En la Galia evoluciona durante los siglos III y II a.c. desde los modelos de la Tène I, con hojas entre 41 y 76 cm hasta los de la Tène III con hojas de hasta 90 cm. Este arma fue muy frecuente en el nordeste peninsular, pero también en la Meseta, donde sufre una serie de modificaciones que afectan principalmente al sistema de enganche, ya que se le añaden sendas argollas para llevarla colgada en horizontal de un tahalí que cruzaba el pecho, en vez de vertical, como era normal en los pueblos nórdicos. El sistema de argollas usado por los celtíberos era mucho más práctico.


Espadas+de+La+Tene.jpg (1000×771) | Celtas, Rpg
Espada la Tène



Todos hemos oído hablar alguna vez de la temible espada que lis itálicos adoptaron tras conocer sus virtudes en las campañas en Hispania durante la Segunda Guerra Púnica pero, hasta hace muy pocos años nadie sabía cómo era realmente esa famosa espada.
Durante mucho tiempo se buscó entre las espadas hispanas un candidato apropiado como origen de la espada romana sin resultados satisfactorios. Las espadas romanas antiguas conocidas, muy parecidas a los modelos griegos, eran cortas y punzantes, lo mismo que las tardías, también puntiagudas y aún más cortas, aunque pudieran ser usadas así mismo para golpear de filo; pero nos faltaba el modelo intermedio, precisamente el "gladius hispaniensis", para poder compararlo con las armas indígenas y así tratar de encontrar el modelo del cual derivó.
Al buscar entre las espadas hispanas las principales candidatas eran las espadas de frontón y las de antenas atrofiadas, aunque las dudas seguían pesando más que las certezas ya que, por una parte, las espadas de frontón casi habían desaparecido a finales del siglo II a.C. que es cuando se supone que este gladius fue adoptado, mientras que las espadas de antenas atrofiadas parecían demasiado cortas para haberlas tomado como modelo.
Algunos, en un intento de demostras la cuadratura del círculo, se empeñaron incluso en señalar la falcata, cuando era evidente que esa espada curva difícilmente podía haber sido origen de otra recta.



11 ideas de Espadas | espadas, edad de hierro, guerras púnicas
 
Espada de Frontón


Como decimos, el problema principal era que no se conocían ejemplares reales del gladius romano original, más allá de alguna representación artística, siempre dudosa. Aunque parezca increíble no se tenían identificadas con certeza espadas romanas tardorrepublicanas, con lo que no había nada con lo que comparar las espadas hispanas. Afortunadamente esto ha cambiado en los últimos años, ya que se han encontrado diversos gladius hispaniensis datados entre el siglo II y I a.C. tanto en España como en Francia y otros lugares del mediterráneo. Ahora sabemos que se trata de armas de doble filo y hoja recta de 60/70 cm, con filos paralelos o ligeramente pistiliformes que acaban en una punta aguda. La empuñadura era de espiga y la vaina de cuero o madera. El arma se llevaría colgada en bandolera de una tira de cuero que se sujetaba a la funda por unas argollas laterales.
Al disponer ejemplares del arma romana ya se ha podido buscar el candidato hispano con una mayor seguridad, y todas las pistas apuntan hacia las espadas celtibéricas evolucionadas a partir de modelos de la Tène I, ya que coinciden prácticamente en todo: tipo y longitud de hoja, empuñadura de espiga, vaina de madera/cuero ribeteada e incluso sistema de sujeción.


Fuentes: Los íberos y la guerra, Benjamín Collado Hinarejos

domingo, 13 de junio de 2021

Las estelas ''cántabras'' de Lombera y su posible significado "atlante"

Publicado en "El Correo de España".

Como ya dije en su momento la primera estela de Lombera y la segunda fueron encontradas en 1937 en el barrio de Lombera (de ahí su nombre), en los Corrales de Buelna, en Cantabria. Parece ser que en total son ''tres'' las descubiertas embebidas en la ermita de San Cipriano. Oficialmente se sigue diciendo que son del siglo I a. C, del siglo I al III d. C. época antigua o época medieval.


Se comenta que representan el culto solar, concretamente la ''rueda solar'', esa rueda solar que parece representar todos los aspectos ligados a los ciclos solares, al ritmo natural de los elementos celestes y a la armonía entre las fuerzas del cosmos. También la Esvástica que es un símbolo repartido por toda Hispania, Europa e incluso Asia. Puede ser también.

Bueno, he estado estudiando estas estelas (sigo haciéndolo) y debo decir que el anverso de la primera estela de Lombera yo creo que representa a un disco protoplanetario. Y algunos se preguntarán, ¿qué es un disco protoplanetario?, pues no se preocupen que se lo digo. Un disco protoplanetario es ''un disco circunestelar de material alrededor de una estrella joven, se dice del tipo T Tauri''.  También les diré que el disco protoplanetario más antiguo descubierto hasta ahora tendría alrededor de 25 millones de años, casi nada.

Luego tenemos el reverso de esta misma estela de Lombera que para mi representa energía taquiónica en movimiento. La energía taquiónica está formada por partículas con carga positiva que giran a favor de las agujas del reloj y por partículas con carga negativa que giran en contra de las agujas del reloj provocando todo un vórtice electromagnético neutralizando en él las partículas (estado neutro) y tener de paso menos resistencia a los materiales. ¿Y qué es eso de energía taquiónica?, la energía taquiónica está definida como, "la energía de la fuerza vital, infinita, sin dimensiones, sin una dirección precisa que fluye a través de nosotros y a través de los espacios de las moléculas de nuestro cuerpo".

Ya dije también en su día y recuerdo simplemente aquí que en el reverso de la segunda estela de Lombera hay representada una galaxia espiral de 5 brazos, por ello posiblemente sea la ''Vía Láctea'' dentro de la cual está nuestro sistema solar, luego sería el brazo de Perseo, el del cisne, el de Sagitario, el de Centauro y la ''espuela'' de Orión. También nos indicaría que realiza dos movimientos, rotación hacia la izquierda, traslación hacia la derecha (flechas), que casualidad, justo los dos movimientos que también hace una galaxia.  

Resumiendo. Si acierto en lo que digo y no es una paranoia mía vendrían entonces los inevitables interrogantes. ¿Cómo se podía saber todo esto en aquellas épocas que nos dice y supuestamente nos describe la historia oficial?. ¿Cómo se podía tener conocimientos sobre discos protoplanetarios o galaxias sin satélites o radiotelescopios?. ¿Cómo sabían de física cuántica las gentes de aquellas épocas, antiguas o medievales, cuando es de hace unos años para acá cuando estamos estudiando en serio y más profundamente ese campo de la física?. ¿Son restos de un conocimiento heredado por esas personas que luego lo plasmaron en la piedra?. ¿Eran personas que accedían a esa sabiduría a través de métodos como la meditación o formas parecidas?. El misterio está servido.
 
Iván Guerrero Vasallo - El Correo de España


 

domingo, 15 de noviembre de 2015

No somos medio moros. Genética de la raza mediterránea española


¿Somos medio moros?¿Hay razas en España?
Dos mitos interesados de distintos frentes que la ciencia ha tirado abajo. Como sabemos una raza no se diferencia de otra solo por el color de piel, de hecho el color de piel es una de las características menos importantes ya que ésta cambia bastante dependiendo de la luz solar que reciba, en cambio las formas craneales, musculares, óseas, las facciones de la cara, incluso el comportamiento y la actitud o los valores culturales, son lo que definen a una raza. En las últimas décadas se ha profundizado en el conocimiento genético y gracias a esto, sabemos mucho más que antes sobre las diferentes razas humanas, ya no hay lugar para los tópicos y las mentiras interesadas en imponer una falsa visión de la historia y de la humanidad.

Adjunto un par de estudios en PDF que describo brevemente:

Estudio 1.
Fuente: Unitat de Biologia Evolutiva, Facultat de Ciències de la Salut i de la Vida, Universitat Pompeu Fabra, Barcelona; Stanford DNA Sequencing
and Technology Center, Palo Alto, CA; and Department of Genetics, Stanford University, Stanford, CA.
Idioma: Inglés
Resumen (traduzco):
"Finalmente, el flujo bidireccional a través del Estrecho de Gibraltar ha sido delimitado: la contribución genética de cromosomas Y europeos al mapa genético del Noroeste africano es aproximadamente de un 4%, y las poblaciones del Noroeste africano han aportado un 7% de los cromosomas Y ibéricos. El gobierno islámico de España, el cual empezó en el 711 D.C. y depués de casi 8 siglos, ha dejado sólamente una mínima aportación al actual mapa genético de cromosomas Y ibéricos.".


Estudio 2.
Fuente: Unitat de Biologia Evolutiva, Facultat de Ciències de la Salut i de la Vida,
Universitat Pompeu Fabra, Barcelona
Genetics Department, Leicester University, UK
Göttingen Genomics Laboratory, Universidad de Göttingen, Alemania
Idioma: Castellano.
Resumen: Se han analizado 44 polimorfismos bialélicos del cromosoma Y (suficientes para situar cada cromosoma en una rama terminal de en un árbol filogenético obtenido
con más de 150 polimorfismos) en siete muestras poblacionales del NO de África y la Península Ibérica. Los resultados muestran una gran homogeneidad dentro de cada una de ambas regiones, pero una gran disparidad entre ellas. El análisis filogeográfico permite reconocer varias contribuciones en los linajes patrilineales. Así, hemos reconocido un sustrato preneolítico específico del norte de África, con ulteriores aportaciones medioorientales, subsaharianas y europeas, mientras que en la Península se observa un sustrato paleolítico europeo, y contribuciones neolíticas y norteafricanas.

Resultados: Se tiparon un total de 273 individuos, que presentaron un total de 15 haplotipos distintos (Bosch et al., 2001). Un 63,6 % de los cromosomas Y magrebíes eran portadores del haplotipo 36 (H36), que registró una frecuencia del 3,1 % en la Península. Recíprocamente, los cromosomas ibéricos portaban mayoritariamente los haplotipos H104 (55,7 %), H103 (11,4 %) y H102 (8,2 %), que conjuntamente alcanzaron una frecuencia de 2,8 % en magrebíes. Según AMOVA, el porcentaje de la variancia genética explicada por la diferencia entre las poblaciones magrebíes fue del 0,8 % (p=0,169), y entre las tres poblaciones ibéricas, fue del 2 %(p=0,08). En cambio, las diferencias entre magrebíes e ibéricos explicaban el 35,2 % de la variabilidad genética total (p=0,032). Por lo tanto, no existen diferencias genéticas significativas entre las poblaciones magrebíes analizadas o entre las poblaciones ibéricas, pero las diferencias entre magrebíes e ibéricos son extremadamente acusadas.

Por otra parte analizando los haplogrupos Y-DNA se puede ver claramente que la población española en su conjunto no tiene similitud alguna con los haplogrupos que dominan en el Magreb. 


Se puede observar que el único haplogrupo propio del Magreb que tenemos en común de forma residual es el E3b2 (también conocidos como E1b1b1b o M-81).
El E3b1 (azul marino) que aparece en la península, corresponde a una rama del E1b1b1a1 (M-78) europeo bautizada como E-V13, el cual no se encuentra en poblaciones del Magreb.
Resultado de imagen

Estos estudios demuestran el origen totalmente europeo de la población española, el cual desmonta a la vez varios mitos, como el de que los íberos eran de origen africano o el famoso mito del "mestizaje moro" durante la ocupación islámica de la península.

Realmente el mito del mestizaje se desmoronaba por si solo sin la necesidad de estudios genéticos, ya que en la invasión islámica de la península ibérica el único peligro de mestizaje que pudo haber existido se basa en que se utilizaron miles de soldados bereberes (que por cierto muchos eran de origen caucásico blanco) y soldados árabes en menor cantidad para su conquista, pero se conoce por la historiografia islámica que al finalizar la contienda la mayoría volvieron a África para atender otras contiendas militares, con lo cual el mestizaje fué residual, aunque de todas maneras si estos soldados se hubiesen quedado en España el mestizaje habría sido mínimo y de consecuencias ridículas para el sustrato racial de la península. Por otro lado la gran mayoría de los "moros" que habitaron la península durante los 7 siglos de ocupación eran en realidad españoles convertidos al islam e incluso gran parte de los jerarcas islámicos eran de origen europeo, ya que eran descendientes de esos suevos vándalos y alanos que unos pocos siglos antes abandonaron la península al ser expulsados por los godos.



Parte de la información de este artículo ha sido extraída del foro Hispanismo.org

lunes, 10 de agosto de 2015

La Devotio, el código de honor de los iberos.


Entre los iberos, como entre los germanos y los celtas, existió una institución social y militar, no fundada en la sangre sino en una relación personal libremente contraída de fidelidad y servicios recíprocos, creada preferentemente para la guerra.


Una forma especial de ese vínculo entre los iberos, especialidad originada por un fin que no aparece en la forma genérica, la devotio, fue arrancada por los celtistas al medio ibérico y aclimatada en las Galias como celta, por una mala lectura que de César hizo Nicolás de Damasco. Dos historiadores, uno de la antigua Galia, otro de la España primitiva, la han restituído a su verdadero e indudable origen ibérico.





La devotio ibérica es una costumbre que se encuentra en varios pueblos prerromanos de toda Europa (iberos, celtas, cántabros, celtí­beros, lusitanos, etc). A través de ella un guerrero (devotus) engrosaba la clientela de un personaje importante (patronus) mediante un contrato por el que se comprometí­a a defender a aquél y a no sobrevivirle en el combate. Se cree que existí­a algún tipo de ritual o ceremonia para su consagración, pero se desconoce en qué consistí­a. El honor y la lealtad son los principios que rigen esta figura.
Otros pueblos tenían un tipo de clientela parecida: los galos la de los soldurii y los germanos el comitatus, aunque en esta no existía el juramento ante los dioses.
La devotio ibérica era una forma especial de clientela militar existente en la sociedad ibera prerromana. Se trataba de vincularse por una doble vertiente:
    Por un lado, los clientes o devoti, consagraban su vida a su rey o jefe, al que tenían la obligación de proteger en el combate, a cambio de su protección, mantenimiento y un mayor estatus social, ya que el jefe pertenecía a la clase dominante, y esto se reflejaba en sus clientes.
    La otra vertiente, es la divina. Los soldurios, consagraban su vida a una divinidad para que se dignase a aceptarla en el combate a cambio de la salvación de su jefe; por ello, debían protegerle con sus armas y su cuerpo aun a costa de su vida. De ahí, que los devoti, estuviesen obligados a suicidarse en caso de que su jefe muriera, ya que sus vidas eran ilícitas al no haber sido aceptadas en trueque por la divinidad. El ofrecimiento de una vida para lograr la salvación de otra supone la creencia en una divinidad de la muerte, cuya actuación, si no puede detenerse, es susceptible de ser desviada. Si los guerreros fallaban en su misión de protección y su jefe moría, éstos se quitaban la vida por su propia mano ya fuese con armas si aún disponían de ellas, o incluso tirándose por un acantilado, se describen situaciones en las que cientos de íberos se lanzaban por los acantilados para cumplir con la devotio y para no caer en manos enemigas, para ellos era una cuestión de honor.


La devotio tenía un fuerte elemento religioso, la vida del jefe se encuentra más que ninguna otra expuesta al trance fatal y no sólo como efecto de que el enemigo, durante la pelea, había de dirigir sus golpes con preferencia contra él, sino porque podía comprometer por medio de la intervención de un elemento mágico a las potencias sobrenaturales para que arrebatasen aquella vida. El medio de desviar la acción de estas potencias así atraídas, era el de establecer una relación contractual con ellas, para obligarlas a que en el momento de su intervención, aceptasen el sacrificio de la vida que se les ofrecía a cambio.




Cuales eran los nombres de esas divinidades entre las tribus iberas y celtíberas? He aquí una pregunta a la que por el momento no puede darse contestación. Se ha hecho mención en algunos escritos, de una diosa infernal, Ataecina turibrigense, pero son meras conjeturas. Eran divinidades celestes o telúricas? Como la anterior queda incontestada, esta pregunta; únicamente ateniéndose a lo que sucedía en la devotio romana podría concluírse que eran divinidades infernales, pero no se tiene por el momento ninguna información fidedigna sobre las divinidades ibéricas a las cuales se invocaba durante la devotio.
En la devotio influyó el extraordinario poder de atracción que sobre el ánimo de los íberos ejercieron las cualidades personales de los líderes natos, dese Viriato a Escipión pasando por Sertorio.
Un ejemplo de juramento de la devotio, se puede encontrar en el concluido por Escipión y el líder ilergete Indíbil, poco después de abandonar éste el partido de los cartagineses, a causa de los atropellos de que le habían hecho víctima, sintiéndose traicionado. Según cuenta Polibio, se instituyó entre ambos, mediante la promesa verbal "fides", fortalecida por la prestación de un juramento o alianza, concluído no con carácter transitorio sino permanente. 


Se ha visto que la devotio era un contrato independiente del que se concluía con el jefe, que expresaba la relación establecida entre un hombre y la divinidad en favor de una tercera persona, la cual para nada tenía que intervenir en la institución del pacto. En cuanto a la consideración, por parte de los soldurios, de la ilicitud de la vida una vez muerto el jefe, pronto se va a ver que respondía a otro orden de ideas, teniendo un origen distinto del de la institución de la devotio.
Suponiendo que no sea consecuencia de la devotio, en la que era esencial salvar la vida del jefe a toda costa, la ilicitud de la vida de los soldurios, ¿a qué orden de ideas obedecía y cuál era su causa? Una vez muerto su jefe y quebrantado su juramento de lealtad debido a que no habían podido protegerlo, la vida ya no tenía sentido y lo más honorable para ellos era ponerle fin, no es raro encontrar entre los hombres de la España primitiva el suicidio. Los escritores de la antigüedad presentan a esos hombres esperando la muerte violenta con íntima alegría y siempre prestos a ofrecerse a ella en determinados momentos.
Este desprecio a la vida, según ellos, lo engendra el valor y se desenvuelve en el ambiente de lucha continua en que viven las tribus. En el tiempo actual se habla del fanatismo en la defensa de la patria propio a nuestro pueblo. Todos los suicidios se pliegan dócilmente a esas explicaciones; por lo general, tras la mención del hecho surge el comentario de la inutilidad de la vida sin las armas, o al hablar de la íntima unión que entre ellas y los hombres se percibe, se habla de su profundo desprecio hacia la vida. Asi Silio, describiendo el carácter de los españoles, ensalza el esfuerzo de su ánimo para acelerar el fin de la vida, esto recuerda a los samuráis, que tenían una actitud similar. De igual manera Tito Livio, tras de contar cómo muchos de los desarmados por Catón se suicidaron, dice que obraron de tal manera poeque no podían vivir sin guerrear.





Esta práctica estaba muy extendida, y no sólo se usaba entre miembros del mismo pueblo: según historiadores clásicos (Tito Livio y Plutarco entre otros), los generales romanos que fueron a la Península, utilizaron escoltas formadas por devoti. Para estos militares, la devotio tenía ventajas sobre la clientela romana: el juramento a los dioses obligaba al cliente con más fuerza, aunque era una fidelidad interesada como la de Sagunto a Roma o la de los edetanos a Escipión. Es probable que las defensas de ciudades como Numancia o Sagunto, y la resistencia que mostraban los guerreros frente a los romanos tuviese como fondo la devotio, que impedía su rendición sin órdenes directas de su jefe.
En el contacto entre los Romanos y los hispanos, los generales se vincularon a la devotio ibérica e incluso, durante las guerras civiles del último siglo de la República Romana, varios generales romanos emplearían este sistema para rodearse de una perfecta y leal guardia personal; éste sería el uso empleado por Sertorio, César y Afranio.
Con el tiempo, como ya hemos visto, Roma utilizó esta institución, al igual que el hospitium y otras, respetándolas primero y modificándolas conforme a sus intereses después.

Notas:
1. La devotio consiste en una forma más que asume la clientela militar, siendo una institución que se forma en el tránsito de una sociedad sin clase a una de clases.
2. Al estar basada en la guerra el mantenimiento de la coerción militar es indispensable.
3. El aspecto religioso es básico como distintivo de las otras formas de clientelas militares; éste servirá:
a) como recuerdo de la ilusión perdida.
b) como forma de reforzamiento ideológico de la dependencia que ya existía en el plano material.
4. No hay que concebir la devotio como algo estático sino dinámico, con cambios producidos por los mismos conflictos sociales internos y externos.
5. La intervención romana fue primordial para que se realizase la transformación y extinción de la devotio, a través de diversos mecanismos:
a) asimilándola a los generales romanos
b) como forma de reclutamiento
c) como instrumento inductor del culto imperial
d) fusionándola y asimilándola a las instituciones romanas más cercanas: clientela, votum, culto imperial.


Fuentes: "La "devotio" ibérica. Los soldurios." Anuario de Historia del Derecho Español, Tomo I, Madrid, 1924

sábado, 4 de abril de 2015

Dionisio de Siracusa

Dionisio en la historia

En el año 430 adC nacía Dionisio, que pasaría a la historia como uno de los tiranos de Siracusa, una de las ciudades más influyentes de las que se encontraban dentro de la Magna Grecia e hizo que esta ciudad viviese su momento de máximo esplendor entre luchas contra los cartaginenses que no querían perder un pedazo de ese pastel que era Sicilia. Dionisio reclamó la condena inmediata y sin juicio de los generales responsables de la caída de Agrigento. La propuesta era ilegal y le fue impuesta una multa, que enseguida fue pagada por Filisto. Dionisio pudo hacer uso de la palabra y convenció al pueblo: los estrategos fueron destituidos y un nuevo colegio fue nombrado en su lugar entre los que figuró Dionisio. Hizo llamar a los ciudadanos desterrados durante el golpe de estado de Hermócrates. Estableció una alianza con el lacedemonios Deixipo, comandante de una guarnición de las proximidades. Se volvió también popular apoderándose y revendiendo los bienes de los ricos. El dinero le permitió aumentar el sueldo de sus soldados.

Características más destacadas

Timeo de Tauromenio le describe grande, rubio y pecoso (FGrH 566, F29). Para algunos autores, descendía de una familia nobiliaria, según otros era de baja extracción social — lugar común de la literatura contra los tiranos. La primera hipótesis parece la más verosímil, tanto más cuando Dionisio era familiar del estratego Hermócrates y , según Cicerón, había recibido una buena educación.

El comienzo de sus guerras consolidadas

Pudo ganar tiempo para fortificar Siracusa, consiguiendo conjurar la amenaza púnica firmando un tratado con Cartago ese mismo año, reconociendo las conquistas púnicas en Sicilia central, para desarrollar máquinas de asalto como la Catapulta y reorganizar el ejército y la flota, reuniendo así un ejército de 80.000 infantes y 3000 jinetes, y en 398 a. C. decidió desquitarse contra los cartagineses. En la primavera de 405 a. C., fracasó en la protección de Gela y Camarina, dos ciudades vecinas, y tuvo que dar la orden de evacuarlas. Los aristócratas siracusanos aprovecharon el hecho para intentar derrocarlo. Una primera tentativa fracasó gracias a la intervención de la guardia de corps de Dionisio. El tirano hizo fracasar la conspiración llamando en su ayuda a los espartanos. Los aristócratas consiguieron huir a tiempo a la fortaleza del Etna. Las fuerzas sublevadas, dirigidas por dichos aristócratas, mantuvieron a pesar de todo, el asedio de la fortaleza en la que se refugió Dionisio. Aprovechando una epidemia de peste que se extendió en las filas cartaginesas, dio una primera tregua, por la que cedió al la parte occidental de la isla. De esta forma, consiguió expulsar a los púnicos de Sicilia central, persiguiéndolos hasta su base de Motia. Construyó un malecón que le permitió tomar la fortaleza insular con sus ingenios de artillería. Tras la llegada de refuerzos púnicos a Panormo y la construcción de la fortaleza de Lilibea, los cartagineses lograron rechazar a Dionisio hasta Siracusa, poniéndole sitio, que el tirano de Siracusa logró romper más adelante. De esta forma se llegó a un acuerdo de paz en el 392 a. C., por el cual se reconocían sus conquistas en Sicilia central. Sin embargo, el tratado afianzó la dominación de Dionisio sobre Siracusa. Aprovechó para fortificar la isla de Ortigia, sita en Siracusa. Allí construyó un palacio fortificado para él. Rodeó Siracusa con un recinto fortificado.

La guerra contra Cartago

Dionisio reemprendió la guerra contra Cartago en 397 a. C. y hasta 392 a. C.. Su primera acción fue apoderarse de los bienes de los cartagineses que dejaron en Siracusa y de los barcos fondeados en el puerto. Fue imitado por las otras ciudades sicilianas, lo que le permitió hacerse pasar por el campeón del panhelenismo. En la primavera de 397 a. C., capturó la plaza fuerte de Motia, principal base militar cartaginesa. La ciudad fue arrasada y saqueada. Lo griegos que habían combatido en el bando cartaginés fueron crucificados. Sin embargo, el general Himilcón, a la cabeza de los refuerzos, puso pie en Sicilia, en la ciudad de Panormo. Su flota tomó a continuación Mesina, que fue completamente arrasada. Dionisio fue vencido finalmente a la altura del Cabo Tauromenio por Himilcón. Este último comenzó el sitio de Siracusa, pero una nueva epidemia debilitó a sus tropas, permitiendo a Dionisio retomar la iniciativa.

El por qué de sus conquistas.

Dionisio se hizo con una clientela al distribuir por lotes las tierras confiscadas a sus enemigos. Mercenarios y esclavos (quizá campesinos dependientes comparables a los hilotas espartanos), se convirtieron así en los nuevos ciudadanos (neapolitai). Reforzada su posición, decidió restaurar la hegemonía siracusana no obstante los siracusanos se sublevaron y se aliaron a los conjurados refugiados en el Etna. Dionisio aprovechó para reclutar mercenarios campanios, gracias a los cuales aplastó la rebelión. Mediante traición, recuperó las ciudades de Naxos y Catania, cuyos habitantes fueron reducidos a la esclavitud. Leontino se rindió y sus habitantes fueron deportados a Siracusa, donde no tardaron en recibir la ciudadanía. Mesina y Regio se decidieron a alzarse en armas contra Dionisio, sin éxito en 399. El tirano intentó reconciliarse con Regio por vía matrimonial, pero su oferta fue rechazada. Se casó con una aristócrata de Locri, lo que aisló aún más a Regio.

Su muerte

Dionisio, al que le gustaba mucho la poesía, aunque no era tan bueno escribiendo como gobernando ganó su primer concurso lírico con el poema "El rescate de Héctor". Tal fue su emoción que organizó un banquete en el cual, murió por los excesos, o tal vez envenenado. A su muerte, su hijo Dionisio el joven, tomó su puesto, pero su capacidad como gobernante no fue como la que tuvo su padre y pronto vio como la influencia de Siracusa cesó en la Magna Grecia y finalmente tras 10 años de mandato tuvo que "ceder" el trono a su tío Dión, pero eso es otra historia.

Datos curiosos

Fomentó la producción de armas y reforzó su ejército. Reclutó ingenieros para inventar nuevas armas, como el gastraphetes, ancestro de la ballesta. Fue en ese momento, según Diodoro Sículo cuando fueron inventadas máquinas emparentadas con la catapulta (perforadora de escudos, literalmente), y descendiente del gastraphetes:
  • el oxibeles: especie de gran ballesta colocada sobre un trípode, que lanzaba grandes flechas (de 600 a 800 gramos), que podían atravesar una fila de hombres
  • con el mismo principio, pero con un proyectil diferente, el litóbalo enviaba balas de piedra sobre el enemigo.
A la muerte de Dionisio, Filipo II de Macedonia, tercer hijo de Amintas III y más conocido como el padre de Alejandro Magno, era llevado como rehén a Tebas (la griega) para que esta ciudad no fuese amenazada por Macedonia. Aparte de tirano de Siracusa, era, en los ratos libres, escritor de tragedias; tragedias griegas.

Imagen relacionada

lunes, 23 de marzo de 2015

Los Iberos del Mar Tirreno




En el siglo V a C, el historiador griego Tucídides afirmaba que los habitantes de la mitad occidental de Sicilia eran iberos, una idea que fue repetida por otros autores helénicos como Filisto de Siracusa, Éforo de Cumas y Estrabón. Éforo indicaba, además, que los iberos habían sido los más antiguos pobladores de la isla. Por su parte el geógrafo Pausanias relató que unos iberos dirigidos por Nórax, nieto del mítico rey Gerión, se trasladaron a Cerdeña y fundaron en esta isla la ciudad de Nora.  

Las relaciones culturales entre estas dos áreas geográficas se remontan a los inicios del Neolítico, cuando se extendió el uso de la cerámica impresa y cardial en los países del Mediterráneo occidental. La difusión de estas innovaciones culturales parece haberse iniciado durante el VI milenio a C y alcanzó la Península Ibérica en el V milenio a C. Varios grupos de agricultores prehistóricos pudieron haberse desplazado de este a oeste en busca de nuevas tierras de cultivo, llevando a cabo una lenta y paulatina colonización. Los que se establecieron en nuestra península debieron de entremezclarse con la población anterior, de origen paleolítico. Poco después se originó la cultura de los megalitos en las costas atlánticas, que se difundió por el occidente europeo y llegó hasta las islas de Cerdeña, Sicilia y Malta. Esta cultura continuó desarrollándose en la Península Ibérica durante la Edad del Cobre, época en que se inició el uso de la cerámica campaniforme en el estuario del río Tajo. Desde las costas atlánticas, la cerámica campaniforme también se difundió por una gran parte de Europa, incluyendo Cerdeña, Sicilia y algunas zonas de Italia.

La cultura del vaso campaniforme tuvo su final en el siglo XVIII a C, época en que floreció la cultura de El Argar, sustituida a su vez por la cultura de Tartessos a partir del siglo XII a C. Estas dos importantes culturas del sur de Iberia también muestran algunos elementos que las relacionan con las culturas contemporáneas de Sicilia y Cerdeña. De hecho, los contactos comerciales entre la isla de Cerdeña y la Península Ibérica fueron bastante frecuentes a finales de la Edad de Bronce, en los siglos X y IX a C.

En Cerdeña se había desarrollado la cultura nurágica entre los siglos XVIII y X a C, que debe su nombre a la construcción de unas torres de piedra llamadas nuragas. Esta cultura tiene sus paralelos en las islas Baleares, cuyos habitantes ibéricos construyeron a su vez otras torres denominadas talayots, algunas de las cuales son muy parecidas a las nuragas de Cerdeña. No obstante la cultura balear de los talayots comenzó en una fecha más tardía que la cultura sarda de las nuragas, de modo que la difusión de este tipo de construcciones debió de producirse de este a oeste, a diferencia de lo que había ocurrido con los megalitos y la cerámica campaniforme. Hay que señalar, por otra parte, que la isla de Menorca fue llamada Nura, un nombre muy semejante al de la ciudad de Nora y al de las nuragas. En Cerdeña también se documentan los topónimos Nurae y Nurri, y en la propia Italia encontramos Nure y Nurae. En la lengua sarda actual, “nurra” significa “montón de piedras”, lo cual nos proporciona la etimología del término “nuraga”, cuyo origen debe de ser muy antiguo.

Respecto a Sicilia, Tucídides cuenta que los habitantes de la parte occidental, denominados sicanos, eran de origen ibero, aunque ellos creían ser los más antiguos moradores de la isla. Otro autor griego del siglo III a C, Timeo de Taormina, consideraba a los sicanos como un pueblo autóctono, mientras que Filisto de Siracusa también pensaba que eran ibéricos. Es posible que ambos autores tuviesen razón y que los llamados sicanos llevasen mucho tiempo asentados en la isla pero aún conservasen un antiguo parentesco étnico y cultural con los iberos, como puede deducirse del testimonio de Éforo de Cumas, otro autor del siglo IV a C. También nos cuenta Tucídides que en la parte oriental de la isla vivían los sículos, llegados a la isla desde Italia alrededor del año 1000 a C, cuando los sicanos ya estaban asentados en ella. Actualmente se sabe que los sículos eran un pueblo de lengua indoeuropea, muy diferente por tanto a los iberos. Los sículos formaban parte de una gran migración de pueblos que penetraron en Italia desde el norte a finales de la Edad de Bronce.

Respecto a los nombres de los sículos y los sicanos, que resultan tan parecidos, éstos debieron de ser aplicados por los griegos que colonizaron Sicilia en los siglos VIII y VII a C, en base a la denominación por la que fue conocida esta isla entre los pueblos del mar Egeo. De hecho, el topónimo Sikelia, muy semejante a Sicilia, se documenta en varios lugares de la antigua Grecia, y también se sabe que un pueblo que vivía en una región costera del Egeo a finales de la Edad de Bronce fue llamado shekelesh por los egipcios y sikalayu por los sirios. Esta tribu de origen egeo-anatólico, uno de los llamados Pueblos del Mar, podría haber dado su nombre a la isla de Sicilia entre los siglos XIII y XII a C, ya que es muy posible que estableciese entonces alguna colonia o factoría comercial en la costa de Sicilia. Así pues, ni los sicanos de origen ibérico ni los sículos de origen indoeuropeo debían de darse estos nombres a sí mismos, pues tales denominaciones se explican simplemente por el hecho de haber ocupado dos regiones diferentes de Sicilia. De hecho, los sículos debían de ser un grupo de ítalos que se trasladó desde el suroeste de Italia hasta Sicilia, ya que Filisto de Siracusa consideraba a Sicelo, el héroe epónimo de los sículos, como el hijo de otro legendario patriarca llamado Ítalo. También el río Sicano de Iberia, que suele identificarse con el Júcar o con el Segre, debió de recibir este nombre de los navegantes griegos, y no de los iberos que poblaban la costa oriental de nuestra península.

Por último hay que añadir que el poeta romano Virgilio mencionó a los sicanos entre los antiguos habitantes de Italia, pero posiblemente se refiriese a los “sículos” o ítalos de origen indoeuropeo, y no a los “sicanos” de origen ibérico, ya que en su relato, los sicanos van acompañados de los ausonios, otra tribu indoeuropea que suele emparentarse con los ítalos.

En conclusión, las relaciones culturales entre la Península Ibérica y las islas del mar Tirreno fueron constantes desde el Neolítico hasta los inicios de la Edad de Hierro, y probablemente llegaron a producirse contactos directos entre los habitantes de estas dos zonas geográficas. Se puede deducir por tanto que existió un parentesco étnico entre estas poblaciones prehistóricas del Mediterráneo occidental, el cual se confirma a través de los testimonios de Tucídides, Filisto y Éforo. Sin duda estos autores debieron de constatar la semejanza que existía entre los iberos y los antiguos habitantes de Sicilia, en lo que respecta a sus costumbres y a sus lenguas. Resulta además factible que, entre el III y el II milenio a C, algunos grupos ibéricos se hubiesen trasladado hasta el noroeste de África, una zona en la que también se difundió la cultura de los megalitos y la cerámica campaniforme, y desde allí hubiesen llegado hasta las cercanas islas de Sicilia y Cerdeña, o bien que hubiesen alcanzado estas islas desde las Baleares. La presencia de iberos en Sicilia durante el II milenio a C, cuando la isla era visitada por comerciantes cretenses y micénicos, explica las innovaciones de origen egeo que se han encontrado en la cultura ibérica de El Argar. Los sicanos podrían haber mantenido a su vez contactos comerciales con sus antiguos parientes étnicos de Iberia y, de este modo, habrían desempeñado el papel de intermediarios en ese proceso de difusión cultural desde el mar Egeo hasta la Península Ibérica.    

           
FUENTES CLÁSICAS CITADAS

Éforo de Cumas (citado por Estrabón en “Geografía” VI, 2, 4)
Estrabón, “Geografía” VI, 2, 4
Filisto de Siracusa (citado por Diodoro Sículo en “Biblioteca Histórica” V, 6, 1 y por Dionisio de Halicarnaso en “Antigüedades Romanas” I, 22, 4)
Pausanias, “Descripción de Grecia” X, 17, 5
Timeo de Taormina (citado por Diodoro Sículo en “Biblioteca Histórica” V, 6, 1)
Tucídides, “Historia de la Guerra del Peloponeso” VI, 2
Virgilio, "Eneida" Libro VIII

lunes, 19 de mayo de 2014

La raza aria original: la raza mediterránea. De Iberia a Troya.


La raza aria original: la raza mediterránea.


Introducción
Muchas veces se ha hablado de la raza aria y de como sería físicamente. Dejamos claro que cuando hablamos de raza aria, nos referimos a la raza madre de los europeos, hoy llamada caucásica o blanca, sin entrar en discusiones profundas de si el término es correcto o no, ya que no hay un término perfecto, de hecho los términos "blanco" o "caucásico" tampoco son del todo exactos. Históricamente la llamada "raza aria" y su relación o identificación con los pueblos de raza blanca es una hipótesis basada principalmente en el origen común de las lenguas indo-europeas, ya que el sanscrito es indoeuropeo y en teoría debió ser introducido en esa zona de Asia por una élite minoritaria de raza blanca. Estamos ante un tema controvertido con disparidad de opiniones. 
En todo caso la relación cultural sería solamente lingüística, ya que en lo demás la cultura hindú tenía muy poco en común con la mayor parte de creencias paganas de las poblaciones occidentales (germanos, griegos, latinos, eslavos, etc) de la Antigüedad, no hubo continuidad religiosa, y esta no fue causada por ninguna causa externa como lo sería la conversión a otra religión. Si no hubo continuidad religosa resulta imposible que los indo-arios sean los ancestros directos de los pueblos europeos citados anteriormente. Con lo cual no tiene sentido buscar las "raíces culturales de la raza aria" en la religión hindú. Este error viene de algunos círculos esotéricos influenciados por la masonería y también de la teosofía (Siglo XIX), que no era más que una pseudo religión de la cual procede la new age, inventada por una lunática ocultista con ínfulas de grandeza, muy influenciada por la masonería (Blavatsky). Es evidente pues que esa pequeña población indo-aria no podía ser el foco original y exclusivo de los arios del que partieron los pueblos europeos, si no un foco diferente que se estableció allí y no migró jamás a Occidente. Por la información que tenemos actualmente a nivel arqueológico y antropológico es muy probable que hubiesen varios focos de poblaciones arias que tomaron caminos diferentes desde un punto de origen "desconocido".

 (Leónidas y sus trescientos espartanos) 




El concepto germánico del siglo XIX

Los nordicistas del siglo XIX y principios del XX decían que los arios eran rubios y de ojos azules basándose en algunas descripciones de antiguas escrituras y en que supuéstamente sus tierras originales estaban muy al norte. Se ha reconocido que todos los pueblos indoeuropeos están relacionados con la raza aria o blanca pero ésta no se limita a los pueblos indoeuropeos, ya que existieron varios pueblos pre-indoeuropeos de origen autóctono europeo con una cultura y unas características raciales demasiado similares a las de los pueblos anteriormente mencionados. Debido a esa corriente del siglo XIX los arios, popularmente siempre han sido asociados con los nórdicos a los cuales se les ha dado una posición de "mayor pureza racial" frente a otros pueblos como el mediterráneo, basándose en el mito de que "contra más rubio más puro" nada más lejos de la realidad. El nordicismo chauvinista del siglo XIX y principios del XX (de historiadores anglosajones por lo general) respondía a un complejo de inferioridad histórica ya que estos pueblos habían estado catalogados como bárbaros y como culturalmente inferiores desde los tiempos de Roma, además siempre estuvieron por detrás de reinos mediterráneos como España o Francia, con lo cual, fue un intento por exaltar su orgullo racial desde una posición demasiado exagerada y surrealista. Los historiadores romanos en su momento exageraron en la crítica contra estos pueblos bárbaros y parece ser que para los nordicistas anglosajones lo mejor para equilibrar la balanza histórica era crear un nordicismo basado en unos argumentos mucho más exagerados y tendenciosos que las antiguas críticas romanas... Por suerte el nordicismo pronto fue relegado al olvido y sustituido por la hermandad entre los pueblos europeos instaurada sobretodo por los fascismos durante la Segunda Guerra Mundial.


Mediterráneos y nórdicos, un mismo origen
En varias escrituras sobre todo provenientes de la India, se describe a una gran parte de los “arios” que allí habitaban de castas nobles como individuos típicamente mediterráneos con piel blanca o ligeramente cobriza, pelo castaño o negro y facciones claramente "occidentales". Los indo-iranios por otra parte, "hermanos" de los indo-arios, también tendrían un aspecto similar. En la actualidad aún existen indios de casta alta con estas características físicas. También se podían encontrar rubios de ojos claros, que seguramente formaban parte de una antigua escisión de los celtas. Otro caso sería el de la civilización micénica y minóica de la Antigua Grecia y Creta, así como los Etruscos, civilización que contribuyó en gran medida en la creación de Roma, todas de aspecto puramente íbero o mediterráneo con un gran nivel cultural, pero que no es considerada como indo-europea, ya que, como debemos resaltar, el término indo-europeo es simplemente lingüístico.
En los tiempos de la República, los romanos se preciaban de ser morenos, para ellos el cabello rubio o pelirrojo era propio de sus molestos vecinos del Norte, los bárbaros galos. Los enemigos políticos de Catón afirmaban que su cabello rubio y sus ojos azules demostraban el origen plebeyo de su familia y su descendencia de esclavos galos, y lo mismos argumentos usaron contra su descendiente Catón de Utica. 
 
Podemos observar que las principales culturas, civilizaciones, religiones y líderes militares fueron esencialmente mediterráneas: Pericles, Leónidas, Rómulo, Héctor de Troya, Ayax, Anibal, Julio César, Alejandro Magno, Viriato, los Escipiones, Pompeyo, Cromwell, Cortés, Pizarro, Napoleón, entre otros, eran mayormente de sangre mediterránea. Algunos nordicistas de principios del siglo XX (siempre han sido cuatro gatos) manipularon a conciencia la apariencia física de varios personajes romanos de suma importancia como es el caso de César Augusto, el cual pintaban como nórdico, cuando la realidad era muy distinta según los historiadores romanos... "El biógrafo Suetonio decía de él que «Poseía una rara belleza (...) Tenía unos ojos vivos y brillantes (...) Tenía dientes pequeños, blancos y desiguales, el cabello ligeramente rizado y algo rubio; las cejas juntas, las orejas medianas, la nariz aguileña y puntiaguda, la tez entre morena y blanca, corta estatura (...)." Cabello algo rubio... es decir entre castaño claro y rubio ceniza, tez entre morena y blanca, cejas juntas, nariz aguileña puntiaguda, corta estatura... características más bien propias de los europeos mediterráneos, concretamente, un fenotipo etrusco-mediterráneo con influencia celta o latina.

  (Pintura antigua de Alejandro Magno, las crónicas griegas afirman que tenía el pelo castaño claro) 


(Utensilio etrusco, adornado con svásticas)



Esto nos demuestra lo erróneo de las teorías nordicistas, y a la vez da lógica a otros fenómenos. La historia demuestra que aunque han habido grandes pueblos de origen nórdico-germánico como el visigodo o los francos, las civilizaciones mediterráneas han sido superiores a los pueblos del norte y de hecho éstos asimilaron la cultura cristiana greco-latina como propia, evidenciando que ellos mismos aceptaban la superioridad cultural de la misma.
 
En lo racial, si como decían los nordicistas, los arios sólo eran rubios y de ojos azules, entonces todas las demás etnias europeas según ellos eran producto de mezclas con otras razas africanas o asiáticas, pero si esto fuese así, no existirían cientos de millones de individuos en Europa, incluyendo en los propios países nórdicos, que són claramente de piel blanca y con facciones idénticas a las de los rubios pero con el pelo y los ojos oscuros, si fuesen producto de la mezcla con otras razas (negra o asiática) tendrían una genética diferente, su piel se habría oscurecido notablemente y sus facciones habrían cambiado drásticamente como sucedió con el mestizaje en América del Sur o como pasa hoy en día en  Estados Unidos; por el contrario en determinadas zonas eslavas así como en algunas zonas de Finlandia en los cuales abunda la gente rubia de ojos azules existe un apreciable aporte racial asiático, lo cual demuestra que un análisis tan superficial, manipulado y chauvinista no sirve para nada. Para sustentar esto tenemos los estudios genéticos actuales (de fácil acceso para todos como los de Genographic) que avalan lo dicho y echan por tierra las locas teorías nordicistas, demostrando por ejemplo que un noruego con el pelo negro, uno rubio y otro pelirrojo tienen exáctamente los mismos haplogrupos genéticos. Sólo hay que estudiar la época vikinga, para observar como contrariamente a la imagen anglosajona que han vendido en los últimos dos siglos, los individuos de pelo oscuro abundaban.


Esto da más firmeza a la hipótesis de que en la raza aria original habían dos etnias bastante bien definidas, estas eran la "nórdica" y la "mediterránea". Lógicamente deben tener otros nombres dentro de su cultura original, pero aquí los calificamos basándonos en las zonas que han acabado ocupando en Europa. Ahora vamos a aclarar la cuestión que antes hemos sacado a relucir, pero con esta teoría de las dos etnias arias. La explicación a que en Europa hayan pueblos enteros de piel totalmente blanca y pelo y ojos de diferentes colores que abarcan desde el castaño claro al negro (los ojos azules o verdes también se han encontrado siempre en poblaciones mediterráneas aunque con mucha menos asiduidad que los castaños u oscuros) se debe a que estos pueblos son una mezcla entre los nórdicos y los mediterráneos, de ahí que haya esta variedad étnica y estética, muy similares entre si en Europa. Por otro lado me gustaría aclarar que pueblos actuales como los árabes, no provienen de ninguna raza original concreta, ya que són producto de la mezcla en mayor o menor medida entre pueblos mediterráneos, pueblos de raza negra y semitas, fácilmente demostrable si estudiamos sus facciones y características raciales en general, así como sus haplogrupos genéticos.

Se puede apreciar la gran similitud de facciones entre las principales etnias europeas: 




(Mujer turca-mediterránea de ascendencia greco-bizantina)
  
Resultado de imagen para elsa sylvan
(Mujer nórdica de Suecia)



(Mujer mediterránea celtíbera de España, se puede apreciar su piel bronceada)




(Mujer mediterránea escocesa) 




Pin by A . P. Rad on Blue lady : monica bellucci | Monica bellucci, Monica  bellucci photo, Monica bellucci young
(Mujer mediterránea umbro-latina de Italia)
  



Imagen relacionada 
(Mujer germánica de Francia)

Nosotros los españoles tenemos una muy importante cantidad de genes de esta raza mediterránea representada por el pueblo romano y el íbero, el cual puede ser calificado como su pueblo primigenio y que se extendió principalmente por todo el meditarráneo europeo. Pero en la Italia Romana y la Grecia Antigua (Esparta y Troya) la etnia ibero-mediterránea es donde tuvo un papel más importante y conocido por la historia creando las dos culturas más importantes de la civilización occidental, se sabe que tanto en Grecia como en Roma habían nórdicos y mediterráneos dependiendo de la zona predominaban unos u otros, aunque estos últimos eran una abrumadora mayoría sobretodo en Roma y el centro y sur de Grecia, el pueblo de los Dorios fué el único de origen nórdico que tuvo cierta influencia en la Antigua Grecia, siendo una minoría dentro de la población helénica, mayoritariamente mediterránea. Un caso muy gráfico sería el del orígen de Roma, la leyenda de los dos hermanos Rómulo y Remo. Rómulo era moreno y de ojos oscuros, fuerte y de rasgos perfectos, Remo era rubio y de ojos azules, con los mismos rasgos que su hermano. Cuando crearon Roma hubo una disputa entre ellos y como ganó Rómulo, Remo no lo acabó de aceptar y acabó provocando a su hermano, hay muchas versiones sobre esta historia pero lo importante es que Remo acabó muerto y Rómulo de aspecto claramente íbero se erigió como fundador y primer rey de Roma.

(Pintura minoica, curiosamente recuerda a las pinturas egipcias)




(Pintura moderna representativa de los Íberos)



(Comparación de rasgos faciales entre una escultura griega y un griego actual)


(A la izquierda el emperador romano Caracalla, a la derecha un actor romano actual, Vinicio Marchioni, el parecido es sorprendente.)



Los últimos estudios genéticos realizados sobre el cadáver de Tutan Kamon confirman que las familias reales egipcias y la clase noble de esa época fué formada por individuos racialmente idénticos a los celtíberos, pertenecientes al haplogrupo R1B (también estaban presentes los haplogrupos E-V13 y J2 en menor proporción) y de hecho solo hay que ver las pinturas y esculturas egipcias en las cuales aparecen seres con facciones occidentales y de piel cobriza (acentuado por el clima de allí) para darse cuenta de que esto es totalmente cierto.

Otro caso muy interesante és el de Troya. En 2009 se encontraron unos cuerpos del 1200 a.c. que correspondían a individuos de etnia íbera, con este hallazgo iniciado por la investigación de Ernst Pernicka, profesor de arqueometría de la Universidad de Tübingense, confirma plenamente que Troya fué una ciudad creada y poblada por individuos de raza ibérica. Sumeria también fué habitada y dirigida por individuos de origen mediterráneo (huesos finos, piernas largas, dolicocéfalos y mesocéfalos, etc) así lo confirman los restos encontrados por los arqueólogos.

(Nefertiti, de facciones claramente occidentales y piel bronceada)


Hay varias teorías sobre el origen de ambas etnias, lo que es evidente es que parten de un mismo punto ya que poseían una cultura extremadamente parecida, usaban alfabetos rúnicos (exceptuando a los egipcios), los mismos símbolos como la rueda solar o la esvástica y practicaban religiones de características similares en las que tan solo cambiaba el nombre de determinados dioses y el nivel de calidad de sus conocimientos, siendo los griegos, los que la conservaron con mayor pureza. La teoría más fiable, avalada por varios estudios genéticos asegura que los distintos pueblos europeos, tanto "indo-europeos" como proto-europeos (autóctonos de Europa) son descendientes del hombre de Cromagnon europeo, el cual era superior al hombre actual en todos los aspectos, físicamente más fuerte y con una capacidad craneal entorno a los 1600 cc frente a los 1400cc del humano moderno. 
Según Ribero Meneses que lleva estudiando el origen del hombre desde hace más de cuatro décadas, los ancestros de los íberos vinieron directamente de la Atlántida y poblaron primero la península ibérica, desde la cual más tarde colonizaron otros puntos de Europa y del Cercano Oriente.
Esta involución de los cromañones según la leyenda atlante no se dió solamente por causas "evolutivas", sino principalmente por deficiencias en el desarrollo espiritual, que conllevó a la degeneración de la mente humana, fruto del olvido progresivo de la fe y tradición "atlante", causadas por una fuerte decadencia moral, teniendo que abandonar su patria después de un gran cataclismo.  (A partir de esta leyenda que guarda algunas similitudes con el Génesis, Tolkien que era católico devoto, creó la historia de Numenor, como representación ficticia de la Atlántida).
Afortunadamente nuestros ancestros pudieron conservar pequeñas reminiscencias de ese glorioso pasado cultural y espiritual, gracias sobretodo a los pueblos greco-latinos, para posteriormente mediante el cristianismo romano, seguir tal vez un nuevo camino hacia nuestro verdadero destino. Por esta razón de fondo los enemigos de Europa han atacado siempre con tanto odio al cristianismo y a su gran baluarte, la España Imperial, empleando todas sus fuerzas desde el siglo XVII para boicotear esa "vuelta" a los orígenes, (cosa que no han hecho ni hacen con otras religiones) guiados por una codicia y un egoísmo sin medida, llevándonos hacia el reinado del mal que impera ya sin apenas oposición desde mediados del siglo XX.



 Europa Ancestral.

Fuentes:

Eupedia.com
Genographic Project
Dienekes Anthropology Blog
Trilogía de la Atlántida de Ribero Meneses
Barcelona Zentropista
Wikipedia
La Eneida, de Virgilio
Historicodigital.com
Emperadores, dioses y héroes de la
mitología romana, de Kerry Usher