jueves, 25 de junio de 2015

Simbología Celta

Además de ser un pueblo de poderosos guerreros, los celtas nos han legado un rico universo de mitos, espiritualidad y magia de la tierra.
   Tan poético como mágico, el mundo espiritual de los celtas era muy complejo. Vivían en una esplendorosa realidad  poblada por dioses, duendes y hadas. Sólo los druidas eran capaces de abarcarlo y conocerlo todo, de hacer que las tres naturalezas convergieran en una sola.
     En todo caso, sus conocimientos se guardaban en el más absoluto secreto. Las historias sobre su pasado, las supersticiones, los rituales y sus creencias divinas se trataban con sumo cuidado. Por eso no resulta fácil establecer de qué modo estos pueblos concebían el universo.
   Hay que tener en cuenta, además, otros dos factores. El primero es que los celtas transmitían sus tradiciones mediante canciones y leyendas, relatos orales que se convirtieron en mitos, y que casi nunca se recogieron por escrito. Por supuesto otra muestra que nos han dejado ha sido la numerosa simbología celta, que nos  llega hasta hoy con algunas incógnitas. 

He intentado recoger un gran número de símbolos celtas, he aquí los que os voy a mostrar:

-La espiral: Simboliza la creación y el grito constante de las estrellas en el cielo nocturno. Las estrellas cambiaban y retornaban cada año como puntos en una rueda gigante, y las estrellas de los cielos parecían rodar hacia arriba, girando el eje de la Estrella del Norte. Los celtas creían que la Estrella del Norte era el punto de referencia en el firmamento y el movimiento evidente de las estrellas alrededor de este eje formaba una trayectoria en espiral, o en escalera, en la que algunas ascendían hacia su vida futura.
El continuo movimiento en espiral también simbolizaba la siempre expansible naturaleza de la sabiduría y el conocimiento.
Hacia la derecha es el sol del invierno que se encoje y hacia la izquierda es el sol creciente de verano.



-Espiral doble: Representa la dualidad de las cosas. Representa también el conocimiento en relación con el movimiento del cosmos. Símbolo de la vida eterna.





-Awen: En el lenguaje celta significa inspiración o esencia y simboliza la iluminación espiritual. El símbolo Awen representa la armonía entre los opuestos. Los rayos de la izquierda y derecha representan al hombre y la mujer respectivamente, mientras que el rayo central simboliza la armonía entre ellos.



-Claddagh: Los anillos de Claddagh son un símbolo tradicional de lealtad y amistad, así como de amor romántico. Le debe su nombre a la ciudad irlandesa de Claddagh. Las manos en el diseño representan la amistad, el corazón representa el amor y la corona representa la lealtad.
Tradicionalmente era llevado en la mano derecha con el corazón girado hacia afuera para mostrar que uno era libre. Si por el contrario se estaba comprometido, se colocaba en la misma mano sólo que con el corazón mirando hacia dentro. Cuando se estaba casado, el anillo se llevaba en la mano izquierda con el corazón también girado hacia adentro.






-Sigil: Es el símbolo que identifica a una de las organizaciones más tempranas en la reconstrucción del Druida. No se sabe mucho de este símbolo.






-Triqueta: Se trata de un símbolo para representar a la Santa Trinidad (padre, hijo, espíritu santo).
En la creencia Wiccan, la triqueta simboliza los tres aspectos de la diosa. También se considera que representa a la mente, el cuerpo y el alma. Y a los dominios de la tierra, el mar y el cielo.




-Trisquel: Símbolo utilizado por excelencia en Bretaña, simboliza el ciclo de la vida, las tres esferas representan a la tierra, el mar y el cielo. Cada aspecto fluye hacia afuera y vuelve siempre al punto donde empezó.






-Símbolo de la Caldera: Es una espiral triple (trisquel) metida en un círculo. Representa la transformación hacia el conocimiento, la pócima que la diosa Ceridwen elaboró en su caldero para trnsormar en sabio a su hijo Taliesin.





-Tetrasquel (Lauburu vasco): espiral de cuatro brazos unidos por un punto central. Representa por tanto la unión de las cuatrod irecciones de la tierra.






-Rueda del Ser: Son cuatro círculos representando las cuatro direcciones de la tierra, unidas por un quinto círculo como núcleo común.






-Cruz solar: Es probablemente el símbolo espiritual más antiguo del mundo. Integrado por una cruz armada dentro de un círculo, representa el calendario solar, los movimientos del sol, marcado por solsticios. También es conocida como "Cruz de Odín".





-Taranis: El término taranu, toran en irlandes, taran en gales, con el significado de trueno; es vinculado con espacios celestes.






-Cruz Celta: Símbolo celta de culto y de la protección. Concreta el círculo arcaico, el mándala con la cruz cristiana, es decir, los ritos paganos y la nueva religión.
Es un símbolo de civilización e inteligencia.






-Nudo Celta: Significa el nudo perenne del amor, que no se puede deshacer. Este símbolo era intercambiado por los amantes en señal de que su relación era para siempre como muestra de apoyo.





-Estela Cántabra: La estrella de Barros, es una piedra monolítica de forma discoidal que recuerda a los difuntos. Los cántabros la usaron como bandera en su guerra contra Roma.



-El Crann Bethadh: Tambíen conocido como árbol de la vida, representa el mundo de los espíritus. Para los celtas la naturaleza es importantísima. Gracias a ella, consiguen todo lo necesario para vivir. El árbol de la vida también representa el bienestar y la integridad de las aldeas. Sus ramas tocaban el cielo y sus raíces el mundo de los muertos, el Crann Bethadh era sagrado, y se hacían muchas celebraciones bajo él, por eso los druidas lo pusieron en sus símbolos.



-Wuivre: Es un símbolo celta representado por dos serpientes entrelazadas entre sí, que simbolizan la fuerza de la tierra. Según dicen proporcionando amor y poder al que posea este símbolo, siempre que no sea tocado por agua de mar.





-Rueda Celta del año: En la rueda celta del año están marcados los meses y sus correspondencia con cada árbol, así como las siguientes fiestas;

  • Samhain: 31 de octubre, última noche del año druídico. Festividad para honrar a los muertos.
  • Beltaine: 1 de mayo. Agradecimiento a los dioses familiares por proteger los fuegos del hogar.
  • Ymbolc: 1 de febrero. Festividad de la purificación y recogimiento invernal en espera de la primavera.
  • Lugnasad: 1 de agosto. Celebración de la cosecha y agradecimiento a la tierra por su generosidad.
  • Ostara: 21 de marzo. Celebra la llegada de la primavera.
  • Litha: 23 de junio. Celebra la abundancia y la belleza de la tierra.
  • Yule: 23 de diciembre. Celebra el nacimiento del Dios Sol.
  • Mabon: 23 de septiembre. Celebra el fin del verano.


Algunos números:

-Nº1: El número uno es el origen de la creación, el núcleo de donde vinieron todas las cosas.

-Nº2: Equilibrio entre fuerzas opuestas: el bien y el mal, la vida y la muerte, la luz y la oscuridad.

-Nº3: Número sagrado, el más importante en la cultura celta. Para ellos las cosas importantes formaban grupos de tres. Como por ejemplo la trinidad que formaban algunos dioses; el círculo de la vida: formado por el nacimiento, muerte y reencarnación; o los tres elementos fundamentales del universo celta: tierra, agua y aire.

jueves, 7 de mayo de 2015

El Saludo "Romano" Ibérico



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Según el gran arqueólogo español de la primera mitad del siglo XX, J. Cabré, el característico saludo de los íberos con el brazo extendido y la mano abierta, de entre los siglos V al I a. C., fue adoptado por los romanos conjuntamente con el “Gladius Hispaniensis” (espada ibérica) al entrar estos en contacto con los pueblos hispanos. Sería pues, según Cabré, un saludo genuinamente íbero el que se utilizó posteriormente en todo el Imperio Romano como saludo tradicional. El conocido como “saludo romano”.
Para los íberos era un gesto revestido de especial sacralidad, pues en los exvotos de los santuarios, ellos mismos se auto representaban, con frecuencia, saludando e invocando a las Divinidades en pie y efectuando el “saludo étnico” tradicional de su Pueblo.
Los romanos no hicieron sino asimilarlo a sus propios usos y costumbres culturales. De hecho, los romanos se refieren a este como “SALUTATIO IBERICA”.
Si era autóctono o llegó procedente de Oriente (de Fenicia o de Grecia), no se sabe. Pero sí sabemos que los romanos debieron verlo allí por primera vez, porque los historiadores de la época y de la inmediata posterior describen ese saludo como saludo de paz, y lo tratan como una novedad. Lo cual indicaría que no lo habían visto ni en Grecia ni en Cartago (culturas para ellos ya bien conocidas en la época). Y, además, al ser los cartagineses los fenicios de Occidente, podríamos deducir que tampoco se utilizaba en Fenicia. Todo esto lo digo para reforzar la tesis de su origen español.
Las primeras citas que recogen este saludo, están en las campañas militares con las que comienza la II guerra púnica, como saludo de paz de los íberos. Y, para reforzar la tesis, digamos que en aquella época, importantes contingentes hispanos (tanto en infantería como, sobre todo, en caballería), formaban parte habitual de los ejércitos cartagineses, pero las fuentes romanas atribuyen el saludo sólo a los íberos, y no al conjunto del ejército cartaginés.
Por su presencia en exvotos, lo que también le daría al saludo un componente religioso, diríamos que era un saludo de uso general, en el que se deseaba paz (a veces, también sumisión) hacia quien iba dirigido.
El saludo habitualmente representado, es de la palma derecha levantada, con el brazo flexionado, presentando la palma a la persona a quien se le hace. Pero en las legiones, al convertirse en saludo militar, se hacía de una forma más rígida, flexionando un poco el brazo, o manteniéndolo recto, sin flexionarlo (entonces, en vez de extenderse verticalmente, se hacía inclinado unos 45º sobre la horizontal, y con la palma hacia abajo…vamos, como el que se conoce en la actualidad).
Insisto en que su significado fue siempre de paz y de respeto (se mostraba la palma desnuda, sin ningún arma), tanto para fines religiosos, como civiles y militares.
Desde estas primeras citas hasta su uso generalizado en Roma pasaron unos dos siglos. Podemos aventurar que es muy posible que el saludo empezaran a emplearlo las legiones que combatieron en Hispania en la 2ª guerra púnica, y que, una vez licenciados, los legionarios de las mismas lo siguieran utilizando entre ellos como un símbolo de identidad y corporativismo.
Poco a poco, el saludo fue extendiéndose a la totalidad de las legiones, y al resto de la población. Y terminó siendo oficial como saludo militar (junto al más tradicional de poner el puño derecho sobre la parte izquierda del pecho), como saludo civil tradicional, y como saludo simbólico en actos oficiales de gran trascendencia (audiencias del César, juramentos solemnes, etc…).

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El primer texto romano en que aparece una referencia (aunque no muy clara) al saludo, es de Tito Livio. Los hechos se refieren a la capitulación de una ciudad, Oringis, Auringis, o Aurgi (Jaén) ante los romanos, comandados por uno de los gloriosos generales que dio la familia de los Escipiones, Publio Escipión. Ocurrieron hacia el año 207 aC.
No es la mejor cita sobre el saludo (es algo confusa), pero sí la primera en la que textos romanos se refieren a esa forma peculiar de saludar.
Para entender bien a qué se refiere, pongo el texto en que se cita, precedido del texto previo, para ubicarlo en el tiempo y el espacio:
“Salió Cneo Escipión a prestarles ayuda a los aliados y a la guarnición romana con una legión ligera, entró en la ciudad por entre los dos campamentos causando muchas bajas al enemigo, y al día siguiente hizo una salida brusca con un resultado igualmente favorable. Los muertos en los dos combates pasaron de los doce mil, y de mil los prisioneros; enseñas militares se capturaron treinta y seis. Se produjo así la retirada de Iliturgi. A continuación iniciaron los cartagineses el asedio a la ciudad de Bigerra, aliada de los romanos también ésta. La llegada de Cneo Escipión la liberó del asedio sin tener que combatir.
Desde allí se trasladó a Munda el campamento cartaginés, y allá los siguieron los romanos a toda prisa. Se libró allí una batalla campal de casi cuatro horas en la que iban venciendo claramente los romanos cuando se dio la señal de retirada, porque le había atravesado el muslo a Cneo Escipión una jabalina y los soldados que estaban en torno a él temían que la herida fuese mortal. Pero no había duda de que se podían haber tomado aquel día el campamento cartaginés de no haber sobrevenido aquel contratiempo, pues aparte de los soldados también los elefantes habían sido rechazados hasta la empalizada y fueron acribillados con jabalinas treinta y nueve de éstos encima mismo de las trincheras. Se dice que también en esta batalla hubo cerca de doce mil muertos y que fueron capturados cerca de tres mil hombres y cincuenta y siete enseñas militares. De allí los cartagineses se retiraron a la ciudad de Auringis y los siguieron los romanos para echárseles encima mientras eran presas del pánico.”
(Tito Livio, en XXIV, 41 y 42)
En el siguiente es donde aparece la referencia al saludo. Como se ve, el resultado fue desastroso para los bastetanos que combatían en los ejércitos de Cartago:
“Después, los habitantes cogieron miedo a que el enemigo, en caso de penetrar en la ciudad, degollase a mansalva a todo el que encontrase, cartaginés o hispano indiscriminadamente. Abriendo, pues, repentinamente la puerta, se echaron en masa fuera de la ciudad poniendo los escudos por delante por si les disparaban venablos desde lejos y mostrando desnudas las diestras para que se viera bien que habían arrojado las espadas. No se sabe con certeza si la distancia impidió captar bien esta circunstancia o si se sospechó una trampa; se cargó con saña contra los tránsfugas y fueron destrozados como si fuera una formación que presentaba batalla; y por aquella misma puerta se irrumpió violentamente en la ciudad.
Mientras tanto, en otros puntos se destrozaban y echaban abajo las puertas con hachas y dolabras y, a medida que iban entrando los jinetes, se dirigían a galope a ocupar el foro, pues ésas eran las órdenes recibidas; a la caballería se habían sumado también un cuerpo de triarios; los legionarios invadieron los restantes puntos de la ciudad. Se abstuvieron de saquear y de matar a los que encontraron, salvo si ofrecían resistencia armada. Fueron puestos bajo custodia todos los cartagineses y también los cerca de trescientos habitantes de la plaza que habían cerrado las puertas; a los demás les fue entregada la ciudad y devueltos sus bienes. En el asalto de aquella ciudad cayeron cerca de dos mil enemigos y no más de noventa romanos.”
(Tito Livio XXVIII 3 y 4)
De este texto, y otros posteriores, los historiadores expertos en interpretar textos latinos de la época deducen que los romanos no habían visto antes un saludo semejante.
Es también digno de resaltar que el texto romano, en el 208 aC, habla de los cartagineses y los hispanos (no de los bastetanos). Y, sin embargo, y a pesar de estas pruebas, 2.200 años más tarde hay unas ideologías, dentro de España, que se obstinan en negar la existencia de “Hispania”, no sólo en aquellos tiempos, sino en épocas posteriores, más próximas a nosotros.

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Representaciones del saludo ibérico en piezas del Museo Nacional de Arqueología de Madrid.


Fuente: https://josuegonzalez.wordpress.com/2014/03/23/el-saludo-iberico/

sábado, 4 de abril de 2015

Dionisio de Siracusa

Dionisio en la historia

En el año 430 adC nacía Dionisio, que pasaría a la historia como uno de los tiranos de Siracusa, una de las ciudades más influyentes de las que se encontraban dentro de la Magna Grecia e hizo que esta ciudad viviese su momento de máximo esplendor entre luchas contra los cartaginenses que no querían perder un pedazo de ese pastel que era Sicilia. Dionisio reclamó la condena inmediata y sin juicio de los generales responsables de la caída de Agrigento. La propuesta era ilegal y le fue impuesta una multa, que enseguida fue pagada por Filisto. Dionisio pudo hacer uso de la palabra y convenció al pueblo: los estrategos fueron destituidos y un nuevo colegio fue nombrado en su lugar entre los que figuró Dionisio. Hizo llamar a los ciudadanos desterrados durante el golpe de estado de Hermócrates. Estableció una alianza con el lacedemonios Deixipo, comandante de una guarnición de las proximidades. Se volvió también popular apoderándose y revendiendo los bienes de los ricos. El dinero le permitió aumentar el sueldo de sus soldados.

Características más destacadas

Timeo de Tauromenio le describe grande, rubio y pecoso (FGrH 566, F29). Para algunos autores, descendía de una familia nobiliaria, según otros era de baja extracción social — lugar común de la literatura contra los tiranos. La primera hipótesis parece la más verosímil, tanto más cuando Dionisio era familiar del estratego Hermócrates y , según Cicerón, había recibido una buena educación.

El comienzo de sus guerras consolidadas

Pudo ganar tiempo para fortificar Siracusa, consiguiendo conjurar la amenaza púnica firmando un tratado con Cartago ese mismo año, reconociendo las conquistas púnicas en Sicilia central, para desarrollar máquinas de asalto como la Catapulta y reorganizar el ejército y la flota, reuniendo así un ejército de 80.000 infantes y 3000 jinetes, y en 398 a. C. decidió desquitarse contra los cartagineses. En la primavera de 405 a. C., fracasó en la protección de Gela y Camarina, dos ciudades vecinas, y tuvo que dar la orden de evacuarlas. Los aristócratas siracusanos aprovecharon el hecho para intentar derrocarlo. Una primera tentativa fracasó gracias a la intervención de la guardia de corps de Dionisio. El tirano hizo fracasar la conspiración llamando en su ayuda a los espartanos. Los aristócratas consiguieron huir a tiempo a la fortaleza del Etna. Las fuerzas sublevadas, dirigidas por dichos aristócratas, mantuvieron a pesar de todo, el asedio de la fortaleza en la que se refugió Dionisio. Aprovechando una epidemia de peste que se extendió en las filas cartaginesas, dio una primera tregua, por la que cedió al la parte occidental de la isla. De esta forma, consiguió expulsar a los púnicos de Sicilia central, persiguiéndolos hasta su base de Motia. Construyó un malecón que le permitió tomar la fortaleza insular con sus ingenios de artillería. Tras la llegada de refuerzos púnicos a Panormo y la construcción de la fortaleza de Lilibea, los cartagineses lograron rechazar a Dionisio hasta Siracusa, poniéndole sitio, que el tirano de Siracusa logró romper más adelante. De esta forma se llegó a un acuerdo de paz en el 392 a. C., por el cual se reconocían sus conquistas en Sicilia central. Sin embargo, el tratado afianzó la dominación de Dionisio sobre Siracusa. Aprovechó para fortificar la isla de Ortigia, sita en Siracusa. Allí construyó un palacio fortificado para él. Rodeó Siracusa con un recinto fortificado.

La guerra contra Cartago

Dionisio reemprendió la guerra contra Cartago en 397 a. C. y hasta 392 a. C.. Su primera acción fue apoderarse de los bienes de los cartagineses que dejaron en Siracusa y de los barcos fondeados en el puerto. Fue imitado por las otras ciudades sicilianas, lo que le permitió hacerse pasar por el campeón del panhelenismo. En la primavera de 397 a. C., capturó la plaza fuerte de Motia, principal base militar cartaginesa. La ciudad fue arrasada y saqueada. Lo griegos que habían combatido en el bando cartaginés fueron crucificados. Sin embargo, el general Himilcón, a la cabeza de los refuerzos, puso pie en Sicilia, en la ciudad de Panormo. Su flota tomó a continuación Mesina, que fue completamente arrasada. Dionisio fue vencido finalmente a la altura del Cabo Tauromenio por Himilcón. Este último comenzó el sitio de Siracusa, pero una nueva epidemia debilitó a sus tropas, permitiendo a Dionisio retomar la iniciativa.

El por qué de sus conquistas.

Dionisio se hizo con una clientela al distribuir por lotes las tierras confiscadas a sus enemigos. Mercenarios y esclavos (quizá campesinos dependientes comparables a los hilotas espartanos), se convirtieron así en los nuevos ciudadanos (neapolitai). Reforzada su posición, decidió restaurar la hegemonía siracusana no obstante los siracusanos se sublevaron y se aliaron a los conjurados refugiados en el Etna. Dionisio aprovechó para reclutar mercenarios campanios, gracias a los cuales aplastó la rebelión. Mediante traición, recuperó las ciudades de Naxos y Catania, cuyos habitantes fueron reducidos a la esclavitud. Leontino se rindió y sus habitantes fueron deportados a Siracusa, donde no tardaron en recibir la ciudadanía. Mesina y Regio se decidieron a alzarse en armas contra Dionisio, sin éxito en 399. El tirano intentó reconciliarse con Regio por vía matrimonial, pero su oferta fue rechazada. Se casó con una aristócrata de Locri, lo que aisló aún más a Regio.

Su muerte

Dionisio, al que le gustaba mucho la poesía, aunque no era tan bueno escribiendo como gobernando ganó su primer concurso lírico con el poema "El rescate de Héctor". Tal fue su emoción que organizó un banquete en el cual, murió por los excesos, o tal vez envenenado. A su muerte, su hijo Dionisio el joven, tomó su puesto, pero su capacidad como gobernante no fue como la que tuvo su padre y pronto vio como la influencia de Siracusa cesó en la Magna Grecia y finalmente tras 10 años de mandato tuvo que "ceder" el trono a su tío Dión, pero eso es otra historia.

Datos curiosos

Fomentó la producción de armas y reforzó su ejército. Reclutó ingenieros para inventar nuevas armas, como el gastraphetes, ancestro de la ballesta. Fue en ese momento, según Diodoro Sículo cuando fueron inventadas máquinas emparentadas con la catapulta (perforadora de escudos, literalmente), y descendiente del gastraphetes:
  • el oxibeles: especie de gran ballesta colocada sobre un trípode, que lanzaba grandes flechas (de 600 a 800 gramos), que podían atravesar una fila de hombres
  • con el mismo principio, pero con un proyectil diferente, el litóbalo enviaba balas de piedra sobre el enemigo.
A la muerte de Dionisio, Filipo II de Macedonia, tercer hijo de Amintas III y más conocido como el padre de Alejandro Magno, era llevado como rehén a Tebas (la griega) para que esta ciudad no fuese amenazada por Macedonia. Aparte de tirano de Siracusa, era, en los ratos libres, escritor de tragedias; tragedias griegas.

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lunes, 23 de marzo de 2015

Los Iberos del Mar Tirreno




En el siglo V a C, el historiador griego Tucídides afirmaba que los habitantes de la mitad occidental de Sicilia eran iberos, una idea que fue repetida por otros autores helénicos como Filisto de Siracusa, Éforo de Cumas y Estrabón. Éforo indicaba, además, que los iberos habían sido los más antiguos pobladores de la isla. Por su parte el geógrafo Pausanias relató que unos iberos dirigidos por Nórax, nieto del mítico rey Gerión, se trasladaron a Cerdeña y fundaron en esta isla la ciudad de Nora.  

Las relaciones culturales entre estas dos áreas geográficas se remontan a los inicios del Neolítico, cuando se extendió el uso de la cerámica impresa y cardial en los países del Mediterráneo occidental. La difusión de estas innovaciones culturales parece haberse iniciado durante el VI milenio a C y alcanzó la Península Ibérica en el V milenio a C. Varios grupos de agricultores prehistóricos pudieron haberse desplazado de este a oeste en busca de nuevas tierras de cultivo, llevando a cabo una lenta y paulatina colonización. Los que se establecieron en nuestra península debieron de entremezclarse con la población anterior, de origen paleolítico. Poco después se originó la cultura de los megalitos en las costas atlánticas, que se difundió por el occidente europeo y llegó hasta las islas de Cerdeña, Sicilia y Malta. Esta cultura continuó desarrollándose en la Península Ibérica durante la Edad del Cobre, época en que se inició el uso de la cerámica campaniforme en el estuario del río Tajo. Desde las costas atlánticas, la cerámica campaniforme también se difundió por una gran parte de Europa, incluyendo Cerdeña, Sicilia y algunas zonas de Italia.

La cultura del vaso campaniforme tuvo su final en el siglo XVIII a C, época en que floreció la cultura de El Argar, sustituida a su vez por la cultura de Tartessos a partir del siglo XII a C. Estas dos importantes culturas del sur de Iberia también muestran algunos elementos que las relacionan con las culturas contemporáneas de Sicilia y Cerdeña. De hecho, los contactos comerciales entre la isla de Cerdeña y la Península Ibérica fueron bastante frecuentes a finales de la Edad de Bronce, en los siglos X y IX a C.

En Cerdeña se había desarrollado la cultura nurágica entre los siglos XVIII y X a C, que debe su nombre a la construcción de unas torres de piedra llamadas nuragas. Esta cultura tiene sus paralelos en las islas Baleares, cuyos habitantes ibéricos construyeron a su vez otras torres denominadas talayots, algunas de las cuales son muy parecidas a las nuragas de Cerdeña. No obstante la cultura balear de los talayots comenzó en una fecha más tardía que la cultura sarda de las nuragas, de modo que la difusión de este tipo de construcciones debió de producirse de este a oeste, a diferencia de lo que había ocurrido con los megalitos y la cerámica campaniforme. Hay que señalar, por otra parte, que la isla de Menorca fue llamada Nura, un nombre muy semejante al de la ciudad de Nora y al de las nuragas. En Cerdeña también se documentan los topónimos Nurae y Nurri, y en la propia Italia encontramos Nure y Nurae. En la lengua sarda actual, “nurra” significa “montón de piedras”, lo cual nos proporciona la etimología del término “nuraga”, cuyo origen debe de ser muy antiguo.

Respecto a Sicilia, Tucídides cuenta que los habitantes de la parte occidental, denominados sicanos, eran de origen ibero, aunque ellos creían ser los más antiguos moradores de la isla. Otro autor griego del siglo III a C, Timeo de Taormina, consideraba a los sicanos como un pueblo autóctono, mientras que Filisto de Siracusa también pensaba que eran ibéricos. Es posible que ambos autores tuviesen razón y que los llamados sicanos llevasen mucho tiempo asentados en la isla pero aún conservasen un antiguo parentesco étnico y cultural con los iberos, como puede deducirse del testimonio de Éforo de Cumas, otro autor del siglo IV a C. También nos cuenta Tucídides que en la parte oriental de la isla vivían los sículos, llegados a la isla desde Italia alrededor del año 1000 a C, cuando los sicanos ya estaban asentados en ella. Actualmente se sabe que los sículos eran un pueblo de lengua indoeuropea, muy diferente por tanto a los iberos. Los sículos formaban parte de una gran migración de pueblos que penetraron en Italia desde el norte a finales de la Edad de Bronce.

Respecto a los nombres de los sículos y los sicanos, que resultan tan parecidos, éstos debieron de ser aplicados por los griegos que colonizaron Sicilia en los siglos VIII y VII a C, en base a la denominación por la que fue conocida esta isla entre los pueblos del mar Egeo. De hecho, el topónimo Sikelia, muy semejante a Sicilia, se documenta en varios lugares de la antigua Grecia, y también se sabe que un pueblo que vivía en una región costera del Egeo a finales de la Edad de Bronce fue llamado shekelesh por los egipcios y sikalayu por los sirios. Esta tribu de origen egeo-anatólico, uno de los llamados Pueblos del Mar, podría haber dado su nombre a la isla de Sicilia entre los siglos XIII y XII a C, ya que es muy posible que estableciese entonces alguna colonia o factoría comercial en la costa de Sicilia. Así pues, ni los sicanos de origen ibérico ni los sículos de origen indoeuropeo debían de darse estos nombres a sí mismos, pues tales denominaciones se explican simplemente por el hecho de haber ocupado dos regiones diferentes de Sicilia. De hecho, los sículos debían de ser un grupo de ítalos que se trasladó desde el suroeste de Italia hasta Sicilia, ya que Filisto de Siracusa consideraba a Sicelo, el héroe epónimo de los sículos, como el hijo de otro legendario patriarca llamado Ítalo. También el río Sicano de Iberia, que suele identificarse con el Júcar o con el Segre, debió de recibir este nombre de los navegantes griegos, y no de los iberos que poblaban la costa oriental de nuestra península.

Por último hay que añadir que el poeta romano Virgilio mencionó a los sicanos entre los antiguos habitantes de Italia, pero posiblemente se refiriese a los “sículos” o ítalos de origen indoeuropeo, y no a los “sicanos” de origen ibérico, ya que en su relato, los sicanos van acompañados de los ausonios, otra tribu indoeuropea que suele emparentarse con los ítalos.

En conclusión, las relaciones culturales entre la Península Ibérica y las islas del mar Tirreno fueron constantes desde el Neolítico hasta los inicios de la Edad de Hierro, y probablemente llegaron a producirse contactos directos entre los habitantes de estas dos zonas geográficas. Se puede deducir por tanto que existió un parentesco étnico entre estas poblaciones prehistóricas del Mediterráneo occidental, el cual se confirma a través de los testimonios de Tucídides, Filisto y Éforo. Sin duda estos autores debieron de constatar la semejanza que existía entre los iberos y los antiguos habitantes de Sicilia, en lo que respecta a sus costumbres y a sus lenguas. Resulta además factible que, entre el III y el II milenio a C, algunos grupos ibéricos se hubiesen trasladado hasta el noroeste de África, una zona en la que también se difundió la cultura de los megalitos y la cerámica campaniforme, y desde allí hubiesen llegado hasta las cercanas islas de Sicilia y Cerdeña, o bien que hubiesen alcanzado estas islas desde las Baleares. La presencia de iberos en Sicilia durante el II milenio a C, cuando la isla era visitada por comerciantes cretenses y micénicos, explica las innovaciones de origen egeo que se han encontrado en la cultura ibérica de El Argar. Los sicanos podrían haber mantenido a su vez contactos comerciales con sus antiguos parientes étnicos de Iberia y, de este modo, habrían desempeñado el papel de intermediarios en ese proceso de difusión cultural desde el mar Egeo hasta la Península Ibérica.    

           
FUENTES CLÁSICAS CITADAS

Éforo de Cumas (citado por Estrabón en “Geografía” VI, 2, 4)
Estrabón, “Geografía” VI, 2, 4
Filisto de Siracusa (citado por Diodoro Sículo en “Biblioteca Histórica” V, 6, 1 y por Dionisio de Halicarnaso en “Antigüedades Romanas” I, 22, 4)
Pausanias, “Descripción de Grecia” X, 17, 5
Timeo de Taormina (citado por Diodoro Sículo en “Biblioteca Histórica” V, 6, 1)
Tucídides, “Historia de la Guerra del Peloponeso” VI, 2
Virgilio, "Eneida" Libro VIII

viernes, 6 de marzo de 2015

Mediocridad materialista

José Antonio Primo de Rivera - Wikipedia, la enciclopedia libre

"Aquí están los ridículos intelectuales henchidos de pedantería, son la descendencia venida a menos de aquellos intelectuales que negaron la movilidad de la tierra y su redondez y la posibilidad del ferrocarril porqué todo ello pugnaba con las fórmulas. Pobrecillos, como van a entender a través de sus gafas de miopes el atisvo aislado de la luz divina, lo que no cabe en sus estrechas cabezas creen que no puede existir y encima se rien con aire de superioridad... "

Jose Antonio Primo de Rivera