Elegimos la vida que arde, noble, firme y desafiante. Honramos la grandeza de quienes permanecen inquebrantables ante un mundo hedonista y corrupto.
Admiramos a aquellos que, lejos de inclinarse, protegen a su pueblo aunque este los desprecie, y a quienes defienden su tierra hasta el final, aun cuando ello les cueste la vida o la libertad.
Preferimos el ardor a la tibieza: vivir con honor, con valentía, con espíritu indomable… como los que están llamados a ser recordados.
Admiramos a aquellos que, lejos de inclinarse, protegen a su pueblo aunque este los desprecie, y a quienes defienden su tierra hasta el final, aun cuando ello les cueste la vida o la libertad.
Preferimos el ardor a la tibieza: vivir con honor, con valentía, con espíritu indomable… como los que están llamados a ser recordados.

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